domingo, 17 de enero de 2016

Viendo la película “El mundo de Kanako”, dirigida por Tetsuya Nakashima




“El mundo de kanako”  es la segunda película que veo del director japonés Tetsuya Nakashima. La primera, “Confessions”, me pareció un interesante drama con toques de thriller, pero, en esta ocasión, “El mundo de Kanako” me ha dejado con sentimientos contradictorios.

El argumento es el siguiente: Kanako, una  joven estudiante, desaparece. Su madre decide avisar a su exmarido, un  expolicía alcohólico y violento, para que busque a la muchacha. Como si fuera Laura Palmer, Kanako esconde una vida bastante turbia. No era la chica angelical que parecía, sino, como se irá viendo, un ser bastante maligno y lleno de oscuras ambiciones. Eso sí, con un pasado que, en cierta forma, explica lo que le pasa.

Con una estética llena de violencia tanto física como verbal, el film roza en constantes ocasiones la exageración, aunque, eso sí, analiza como trasfondo cuestiones bastante sórdidas como la drogadicción, el abuso de menores y la venganza. Me da la sensación de que el director ha buscado, mediante el esperpento, radiografiar una sociedad llena de corrupción y podredumbre. Japón, ese país ultracivilizado que todos pensamos, también tiene una cara b, un lado oscuro, unos bajos fondos plagados de maleantes y escoria. 

He de destacar la genial interpretación del protagonista, Kôji Yakusho, que borda el papel de engendro humano con comportamientos totalmente censurables en todos los ámbitos.