martes, 1 de septiembre de 2015

Disfrutando de la fantástica serie “Mad Men”



Este verano he estado disfrutando de la sensacional serie Mad Men. Ambientada en los años 60, Mad Men nos cuenta las aventuras de unos empleados en una agencia de publicidad que tiene su sede en el centro de Nueva York. Su protagonista, el chulazo Don Draper (interpretado por Jon Hamm) es un director creativo fumador, bebedor y mujeriego pero con un talento sensacional para la publicidad. Casado con Betty, una joven exmodelo que tiene tres hijos con él, terminará por divorciarse, pero antes vivirá ciertos episodios de bastante interés.

Sin poder contenerse, Draper andará buscando constantemente algo que no encuentra ni en una botella, ni en un viaje, ni en el regazo de una mujer. Solo escapar, escapar de su pasado y buscar una nueva identidad.
Pero hay más personajes: Peggy Olson, una joven secretaria que terminará de redactora; Pete Campbell, ejecutivo de cuentas con ambiciones manifiestas; Roger Sterling, codueño de Sterling and Cooper, la agencia de publicidad en la que trabajan todos, un viejo muy cachondo que convierte cualquier reunión en una juerga; o Joan Holloway, una explosiva secretaria con un talento para la organización y la dirección no muy generalizado entre los empleados de la agencia. Eso sí, aparecerán  más protagonistas que harán la serie mucho más amena.

En un contexto marcado por la Guerra de Vietnam, el asesinato de Kennedy, la incorporación de la mujer al trabajo, el hippismo, el sexismo y el machismo (estos últimos todavía presentes) y las típicas depresiones de la sociedad del bienestar proyectadas en miembros de la media y alta clase de Nueva York, Mad Men es una serie llena de alcohol, buena música, humo de tabaco y garitos que se han ido perdiendo en el tiempo. Trajes y corbatas y eslóganes que quieren vender productos, a la vez que Don Draper, que oculta un secreto fatal, vive también de mentiras y estrategias en busca de la felicidad. Él mismo es un producto que empieza a desvanecerse pero que renace cual ave fénix.

Al final, tras siete temporadas, el último capítulo nos presentará a unos protagonistas que consiguen lo que quieren. Estatus, amor, felicidad… incluso alguna noticia trágica que, al fin y al cabo, también expresa los deseos de quien la vive. Una serie que es todo un lujo y cuyo final te deja esa típica sensación de melancolía por no poder seguir disfrutando de sus aventuras.