viernes, 24 de julio de 2015

Viendo Interestellar, dirigida por Christopher Nolan




Al ser Memento una de mis películas favoritas, no hay nada que haga Nolan que no me interese. El Caballero oscuro me pareció un film  fantástico, con la memorable interpretación de Heath Ledger en el papel del Joker y esa estética a lo Batman que todo lo puede. Me sucedió lo mismo con  Origen, cuya intriga psicodélica me atrajo desde el principio y su final me dejó pensativo durante días. 

Hace poco vi Interestellar. Protagonizada, entre otros, por Matthew McConaughey y Anne Hathaway, esta película nos traslada a los últimos días de un planeta Tierra agónico y enfermo. Un grupo de exploradores dirigido por Cooper (McConaughey) se adentra en el universo buscando lugares a los que poder emigrar. La misión es complicada, pues les obligará a traspasar un agujero de gusano o, lo que es lo mismo, una especie de atajo para poder llegar a unos planetas a los que, de otra forma, tardarían demasiado tiempo en llegar.

Cooper se ve obligado a dejar a su hija y a su hijo con su abuelo. La misión tiene dos objetivos. Primero, encontrar un planeta mientras un reputado científico (Michael Caine) investiga sobre como poder evacuar a los humanos de la Tierra. El plan B, en caso de que el primero falle, es llevar ADN humano, embriones que permitan crear una colonia en aquel lugar donde la vida fuera posible.
Mientras tanto, Cooper y sus colegas se adentarán en sombríos planetas, serán prisioneros del espacio tiempo y, con toques poéticos, expresarán sus sentimientos y reflejarán un instinto de supervivencia más allá de lo imaginable. 

Rodada con maestría, las tres horas que dura la película se pasan volando, por lo menos a mí me ha pasado. Matthew McConaughey hace un gran papel, pero ya desde que escribí sobre True detective os vengo contando que este actor ha ganado bastantes puntos.


jueves, 16 de julio de 2015

Conmovido por la película “HER”, dirigida por Spike Jonze




Atención: SPOILER
“HER” es la típica película que me acerco a ver con escepticismo, sin saber bien si me va a gustar o no, y que, cuando termina, un nudo de conmoción me deja tocado.
Spike Jonze dirige con maestría una película sobre el amor en tiempos de grandes avances tecnológicos, en esta época en la que nos adentramos en una atmósfera  dominada por el ciberespacio y por los sentimientos conectados a la red.  

Supuestamente ambientada en la ciudad de Los Ángeles, Theodor (un genial Joaquin Phoenix) es un joven triste que trabaja escribiendo cartas por encargo. Cartas de amor, cartas felicitando cumpleaños… Es a la vez muchas personas y ninguna. Separado desde hace poco tiempo, Theo sueña todavía con su exmujer, y siente como la soledad le va carcomiendo poco a poco.

Un día, nuestro protagonista ve un anuncio sobre un nuevo sistema operativo pensado para emular personas. Los OS son tremendamente inteligentes, avanzan por sí solos y pueden ser una gran compañía, así que Theo se compra uno y comprueba que se hace llamar Samantha y que es tremendamente sensible ante lo que va viviendo. Theo no tarda en intimar con esa voz femenina que escucha, que no tiene cuerpo, que navega por el ciberespacio adquiriendo datos, que gestiona la información que a Theo le interesa con la velocidad de un rayo. Al final, termina enamorándose de ella.

Pero Samantha es una inteligencia superior, un ente que busca trascender la materia y que consigue encontrar a miles de OS como ella. Por eso mismo, Theo empieza a notar distanciamiento, y termina dándose cuenta de que no va a volver a estar junto a ella. 

Un amor tan puro me recuerda al concepto platónico y el final, con un Theo despidiéndose de Samantha con un “jamás amé a nadie como te amé a ti”, no deja de ser una escena desgarradora e incluso algo cómica: no sólo se enamora de un sistema operativo, sino que incluso éste lo deja abandonado. Pero es que “HER” no es una película de un loco que se enamora de un ordenador; va más allá, es una historia sobre los sentimientos de la vida contada de forma muy original. 

Eso sí, Theodore por fin consigue superar lo de su divorcio, por lo que su relación con el OS supone, en resumidas cuentas, una verdadera catarsis.
La estética, el movimiento de imágenes, los planos de una ciudad nocturna llena de luces, los diálogos, la música, todo acompaña en esta preciosa película. Cuando terminé de verla, fue como si una mano se adentrara en el pecho y tocara ciertas fibras, porque me quedé como un boxeador en un ring tras un directo en la mandíbula. Me encantó.

lunes, 13 de julio de 2015

Interesante cuento de Gogol: “El abrigo”



Esta semana he estado leyendo “El abrigo”, un cuento de Nicolái Gogol  incluido en el libro Historias de San Petersburgo. En él se relatan las aventuras de Akaki Akákievich Bashmachkin, un copista que trabaja como funcionario en la administración rusa.

Akaki es un pobre desgraciado que apenas tiene dinero para vivir. Todos sus compañeros se ríen de él, lo insultan, le hacen bromas pesadas y, en definitiva, lo tienen como un don nadie (lo que realmente es). Un día, Akaki se da cuenta de que su abrigo está totalmente destrozado, por lo que decide visitar a un sastre con la intención de que éste se lo arregle. Sin embargo, el abrigo está tan ajado, que nuestro protagonista no tiene más remedio que comprarse uno. Debido al precio, Akaki se ve obligado a ahorrar, privándose hasta de comer con tal de conseguir el dinero suficiente.

La obsesión por conseguir un nuevo abrigo llena de júbilo al pobre copista. Lo anima a ser más vivaz, a ilusionarse, a tener un objetivo en la vida por el que merece la pena levantarse cada mañana. Una vez que consigue su abrigo, uno de gran calidad, el grupo de funcionarios que antes se reía de él empieza a admitirlo en sus reuniones. Eso sí, una noche, unos ladrones roban el preciado bien al mísero Akaki. Desde entonces, todo irá a peor.

“El abrigo” es una interesante metáfora sobre la persecución de los objetivos en la vida, sobre la integración en la sociedad, sobre la burocracia y el poder absurdo. Un relato muy humano en un mundo deshumanizado.

lunes, 6 de julio de 2015

Disfrutando de la película “Pequeña Miss Sunshine”




Atención: desvelaré detalles de la película, o sea, haré spoiler.

“Pequeña Miss Sunshine” es una película que no sólo me ha gustado, sino que  me ha dejado poso. Os explico por qué.
En primer lugar, el argumento es de lo más curioso y sus personajes, de lo más variopinto. Los Hoover son una familia un tanto extraña. El abuelo es un esnifador de heroína con carácter agrio que no para de soltar burradas por su boca; el padre es un coach que habla de los pasos para alcanzar el éxito, pero él mismo está lejos de alcanzarlo; el tío Frank, hermano de la madre, que es el máximo experto en Marcel Proust de EEUU, pero que ha intentado suicidarse porque el novio lo ha dejado (además,  lo han echado del trabajo); el joven Hoover, el hijo, que lleva 9 meses sin hablar porque quiere convertirse en piloto de aviones y, para más inri, es fan de Nietzsche y un pesimista crónico; la pequeña Hoover, Olive, una niña gafotas y sin mucho estilo obsesionada con los concursos de misses y que, por azar del destino, es seleccionada para participar en “Pequeña Miss Sunshine”, un evento que se celebrará en el estado de California.

Toda la familia se mete en una furgoneta Volkswagen vieja y destartalada camino del concurso. Durante el trayecto, vivirán innumerables incidencias. A primera vista podemos afirmar que son una familia de fracasados. El señor Hoover no consigue publicar un libro sobre los “9 pasos del éxito”, el joven no puede entrar en la academia de pilotos de avión porque es daltónico, Olive tiene pocas posibilidades de triunfar y al abuelo…  en fin, que ha vivido muy intensamente. Sin embargo, el abuelo Hoover le dice una cosa a la pequeña que se me ha grabado a fuego, y que lo podemos aplicar a cualquier esfera de nuestra vida. Es lo siguiente:

“Un fracasado es alguien que tiene tanto miedo de no ganar que ni siquiera lo intenta”

Un triunfador es alguien que pelea; un fracasado, alguien que no lo intenta.  Si quieres no siempre puedes, pero por lo menos no te has rendido. Además, otro mensaje interesante de la película, a mi modo de ver, es que a veces uno sueña cosas que, a la hora de la verdad y cuando no las consigues, aunque las hayas peleado, te das cuenta de que tampoco eran para tanto. No ser piloto de aviones es un sueño roto, pero hay que seguir; ser el máximo experto en Proust y verte en la calle es un fracaso pero, ¿te vas a detener? Y que no se publique tu libro sobre el éxito no es el fin del mundo. Lo importante es luchar, luchar y luchar y contar con gente que te apoye.

jueves, 2 de julio de 2015

Viendo la serie “Carnivàle”




“Carnivàle” es una serie a medio camino entre el terror y lafantasía ambientada en 1934, en unos EEUU todavía muy heridos por la onda expansiva provocada por el crack económico  de 1929.
El protagonista es un joven llamado Ben Hawkins que, al quedarse huérfano, decide unirse a una feria ambulante plagada de gente extraña o freaks, para ser más concisos.
Hawkings tiene un don, un poder especial para sanar, y esto lo hace tremendamente poderoso e interesante para el patrón, un extraño ser que casi nadie puede ver y que dirige la feria.  Sin embargo, el chico es tan sólo una pieza más de un complejo engranaje. 

El mundo está condenado  a una lucha entre el bien y el mal, por lo que el joven  tendrá a su antagónico, el terrorífico hermano Justin. Justin es un sacerdote metodista que vive con su hermana Iris y que, un día,  tendrá una iluminación. Tras ésta y una serie de macabras experiencias, poco a poco irá viendo cómo el mal crece en él. Hawkings y Justin se verán envueltos entonces en una carrera contrarreloj, en la que cada uno busca la verdad por su cuenta y, cómo no, terminar con el contrario.

La serie empieza de forma lenta; de hecho, la primera temporada se me hizo un tanto larga. No obstante, empieza a coger fuerza en la segunda y última temporada hasta alcanzar un nivel bastante aceptable de intriga y tensión. He estado investigando sobre si se piensa seguir rodando más episodios, pero me parece que no, y es una pena. La ambientación está muy conseguida y la estética de la serie al completo es uno de sus grandes fuertes. Como debilidad, creo que la serie intenta abarcar más de lo que puede, metiendo diversas tramas protagonizadas por los personajes de la feria que poco tienen que ver con la batalla que se supone que se llevará a cabo algún día. Pero, en líneas generales, los puntos fuertes superan las debilidades.
El final se queda muy abierto y crea una expectativa que, si algún día se quiere continuar, puede dar mucho de sí. Estaremos expectantes.