domingo, 24 de mayo de 2015

Disfrutando de la serie “True Detective”. Primera temporada




Llevo un tiempo viendo algunas series y reconozco que me he ido enganchando cada vez más a este mundo dividido por capítulos. Este mes he estado sumergido en la tenebrosa atmósfera -llena de pantanos, paramos desiertos  y fábricas humeantes- de Truedetective, cuya primera temporada está  protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson.

McConaughey interpreta -de forma magistral, a mi modo de ver- al detective  Rust Cohle, un pesimista y enigmático hombre cuyas habilidades para la investigación sólo son ofuscadas por su natural tendencia hacia la misantropía. O quizás por eso es tan bueno, por su particular visión de la vida humana.
Por el contrario, Harrelson  interpreta a un detective casado y con dos hijas, bebedor y mujeriego, algo simplón pero con sus habilidades también, llamado  Martin Hart. 

Rust y Martin empiezan a investigar un caso muy macabro en el que yace muerta una joven rodeada de una serie de objetos que parecen dar a entender que fue presa de alguna especie de rito. Aunque el caso fue a mediados de los 90, los dos detectives, muchos años después y ya fuera del cuerpo, se encontrarán de nuevo, puesto que Rust -que se ha pasado unos años investigando por su cuenta-  está convencido de que no pudieron cerrar el caso del todo. Bañados en litros de alcohol, los dos exdetectives tercian  la investigación mostrando que el caso al que se enfrentaron es más terrorífico de lo que se podría esperar.  Más desapariciones, más muertos y más misterios están ocultos por los pantanos.

Los dos protagonistas  se mueven en esa delgada línea entre el mal y el bien, entre los malos que son malos con los buenos y los malos que son malos con los malos. Con una estética excepcional, el guionista Nic Pizzolatto consigue engancharte a algo más que una historia de detectives: también penetra en la personalidad de dos hombres cuyo destino parece no traerles nada optimista.
Por cierto, ahora ando leyendo una novela escrita por Pizzolatto,Galveston, que, aunque no recrea el enigmático mundo de True detective, sí logra mantener ciertas dosis de intriga y tensión.