jueves, 26 de junio de 2014

“El redentor”, de Jo Nesbø



“El redentor” es uno de los thrillers más intensos que he leído últimamente. Jo Nesbøes un autor noruego que desconocía y que, a partir de ahora, entra en mi lista de escritores cuya obra seguiré muy de cerca.

Esta novela  está protagonizada por el inspector Harry Hole, y es una historia que baja a las más profundas oscuridades de un país hipercivilizado como Noruega. En un ambiente plagado de drogadicción, una organización religiosa, el ejército de salvación, trata de ayudar a gente sin hogar y sin nadie que les eche una mano. Varios integrantes de dicha organización  se verán implicados en un extraño suceso: el asesinato del hermano de un miembro destacado de la hermandad. 

Tras la muerte del “soldado”, un asesino a sueldo de nacionalidad croata campa a sus anchas por Oslo, y todo indica que intenta hacer cumplir una especie de venganza personal de alguien que ha contratado sus servicios. Mientras tanto, Hole deberá combatir contra su alcoholismo y su cambio de jefe, lo que no limitará ni por asomo sus capacidades detectivescas.

La historia te mantiene alerta desde el principio hasta el fin, sin fisuras y sin artificios; suspense al estilo puro poniendo el ojo en eso que tanto nos gusta de la novela negra: las cloacas de las sociedades en las que nos desenvolvemos día a día.

miércoles, 18 de junio de 2014

H.R Giger en la imagen de la semana.

Hoy, en la imagen de la semana, un merecido homenaje a H.R. Giger.
¿Nos recomendáis más obras de este artista? Además de Alien, claro está.



martes, 17 de junio de 2014

Reseña de “Perfil asesino”, de John Connolly



Ya conocéis todos mi admiración por la obra literaria de John Connolly. Su capacidad para crear atmósferas perturbadoras llenas de terror y acción es magistral. Sus libros,  protagonizados por  el detective Charlie Parker, son una ventana que te permite  asomarte al lado perverso de la vida, donde el bien y el mal están en constante lucha y en el que la redención es un tema principal para gente que, a priori, parece tenerlo todo perdido.

En “Perfil asesino” el autor se adentra aún más en la religión y en la moral. Un grupo de anabaptistas, los conocidos como los anabaptistas de Aroostook, desaparecieron sin dejar rastro en 1964 y ahora sus cadáveres han sido encontrados a orillas de un lago. Paralelamente, una joven que hacía una tesis doctoral sobre este grupo, Grace Peltier, es hallada muerta. Charlie Parker deberá investigar estos casos y, así, terminará adentrándose en el tenebroso mundo del reverendo Faulkner y sus hijos, auténticos depravados adictos al sadismo que consideran que son nada más y nada menos que el canal de Dios para cumplir con el apocalipsis.

Los malvados que crea Connolly son tan monstruosos por dentro como por fuera. Son seres nauseabundos y muy feos con predisposición a hacer daño por placer, no parándose ante nada ni ante nadie. Uno de los hijos de Faulkner, además, tendrá especial predisposición para criar arañas venenosas, incrementando más si cabe su capacidad para imprimir dolor.

Si te gustan las emociones fuertes, el terror, la intriga, el conflicto entre el bien y el mal en escenarios llenos de fantasmas del pasado y del presente, Connolly te muestra, sin lugar a dudas, un mundo que te tendrá en vilo desde la primera página hasta la última.

miércoles, 11 de junio de 2014

Reseña de “El nombre de la rosa”, de Umberto Eco




He estado disfrutando la última semana de la lectura del clásico “El nombre de la rosa”, escrito por Umberto Eco y que ya conocí en su momento gracias a la película protagonizada por Sean Connery y Cristian Slater. 

El libro es fantástico, no sólo por la trama intrigante que viven sus protagonistas, Fray Guillermo de Baskerville y su pupilo Adso de Merck -este último es la voz narradora que, en su vejez, cuenta las aventuras junto a su maestro-, sino por todo el trasfondo histórico que emerge en la historia. Pero vayamos por partes.

En primer lugar, Fray Guillermo y su alumno  Adso llegan a una abadía en la que ha ocurrido un macabro suceso: han encontrado muerto a un monje. Sospechando que pueda ser un suicidio, pero siendo consciente de lo extraño del hecho en sí, el abad le encarga a Fray Guillermo que, por favor, investigue el suceso, pero con límites. En esto que ocurrirán más muertes, todas en extrañas circunstancias y todas relacionadas con la grandiosa pero a la vez misteriosa biblioteca de la abadía, espacio vetado para Fray Guillermo por orden del abad.

 Fray Guillermo, antiguo inquisidor, es famoso por sus dotes detectivescas, muy similares a las que utiliza Sherlock Holmes. Sus diálogos con Jorge De Burgos, un hombre ciego y de carácter flemático que, a su vez, es de los más viejos residentes de la abadía, son de recordar.  Sobre todo porque discutían mucho sobre la risa y el humor y, además, sobre un desconocido segundo libro de la Poética de Aristóteles que hablaba de lo cómico. Este libro será crucial para resolver los asesinatos.
Por otra parte, Adso aprenderá mucho de su maestro, pero no todo; descubrirá otras facetas de la vida tan grandiosas -pero peligrosas para un monje- como el amor de manos de una bella y pobre muchacha. La historia tendrá un final trágico.

En segundo lugar y como trasfondo, estará el conflicto entre los franciscanos -orden a la que pertenecen los protagonistas-  y el Papa Juan. Este rifirrafe tendrá que ver con el hecho de si Cristo era o no pobre y, en pleno siglo XIV, esto no era tema baladí, puesto que muchas organizaciones consideradas como heréticas -véase los dulcinianos, los espiritualistas, etc.- incluso llegaron a practicar la violencia contra los ricos y los sacerdotes. En épocas de necesidad, rebelarse  contra el poder papal y sacerdotal estaba a la orden del día. Por lo tanto, una delegación que representa al Papa tendrá que llegar a la abadía para discutir con varios compañeros de Fray Guillermo sobre la pobreza de la Iglesia, independientemente de si Cristo era pobre. Todo este debate no tiene desperdicio y, sin lugar a dudas, es de lo mejor de la novela. En mi opinión, claro.

Despido esta entrada con las últimas  líneas del libro:
Stat  rosa pristina nomine, nomina nuda tenemos.
O, según la traducción que aparece en “Apostillas al nombre de la rosa”:
De la rosa nos queda únicamente su nombre.