viernes, 28 de marzo de 2014

Leyendo el libro de poemas Antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters



Y os digo que la vida es un jugador
Que juega con nosotros con mucha ventaja
No hay alcalde vivo que pueda cerrar el establecimiento.
Y si pierdes, ya puedes gritar lo que quieras:
No se te devolverá el dinero”.

Más de una vez, y perdón por lo macabro, he pensado cuál podría ser un bonito epitafio para cuando el fin de esto que llamamos vida llegue. Del mismo modo, alguna que otra visita obligada al cementerio me ha hecho reflexionar sobre las últimas palabras, pensamientos, ilusiones, quejas o llamamientos de la gente que se encontraba ahí enterrada.  

En la Antología de Spoon River, una sucesión de monólogos en verso escrita por Edgar Lee Masters, se plasman estas voces que no oímos: las de los habitantes de esa ciudad que, enterrados, todavía tienen unas palabras de despedida, remordimiento o crítica al que fue el mundo que dejaron. La imaginaria colina de Spoon River esconde muchos secretos.

El poeta estadounidense escribió esta antología recreando, como si fuera una obra de teatro, la vida de centenares de hombres y mujeres que, a través de esas voces de ultratumba, dibujan un retrato de lo que eran no sólo los EEUU de la época, sino además todas aquellas pasiones, desengaños y bajezas que, desde antaño, vienen caracterizando al género humano.

Soldados aplastados por la guerra, ricos, pobres, borrachos, amantes, poetas, policías, políticos, maridos, esposas, hijos... Todos son igualados por la muerte, y todos tienen algo que decir sobre  la vida que llevaron en general.

A mí particularmente me han gustado varias historias, como la de Griffy el Tonelero  (pág. 128), que alude al tonel como metáfora de la vida e interpela a todo el mundo a que mire más allá del borde de su tonel, o sea, de su propia e insignificante vida; o el poema de Alexander Throckmorton (pág. 186), que es breve pero intenso. Me gustaría compartirlo con vosotros, pues es una interesante paradoja:

“En la juventud, yo tenía alas fuertes e infatigables,
Pero no conocía las montañas.
Con la edad, conocí las montañas,
Pero mis alas fatigadas  no podían seguir mi visión…
El genio es sabiduría y juventud”.

Como os decía, Antología de Spoon River es como una gran obra de teatro llena de monólogos en verso. En ella también se ven los entresijos del poder, la corrupción, cómo funcionaban los periódicos o repetidos casos de traición. Además, la religión también aparece en estas páginas, como en la irónica historia de  El Ateo del Pueblo (pág. 305), un reconocido polemista en contra de la religión que termina encontrando la Fe al leer textos de filosofía hindú.

Creo que el gran logro de Lee Masters es que, conforme lees todos los poemas, te das cuenta del hilo que une a todos sus protagonistas. Te imaginas no sus epitafios, sino una ciudad pequeña en la que puedes leer el pensamiento de sus habitantes, siendo consciente  de la opinión que tenía cada uno sobre sí mismo, pero también en relación a los demás. En ese sentido, la verdad y la mentira se funden en una, así como la realidad y el deseo (por parafrasear a nuestro poeta Luis Cernuda).

Ficha Técnica del Libro


Nº de páginas: 384 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788437611877

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