martes, 28 de febrero de 2012

EL INVIERNO EN LISBOA

Antonio Muñoz Molina publicó “El invierno en Lisboa” en el año 1987. Yo, por aquel entonces, era muy pequeño, por lo que han ido pasado los años hasta que este libro ha caído en mis manos y he podido disfrutarlo. “El invierno en Lisboa” es una historia de amor con ciertas dosis de intriga; una historia plagada de jazz, whisky y cigarrillos, esos cigarrillos que saturaban de humo los garitos antes de que la ley antitabaco los prohibiera.

El narrador del libro nos relata la historia de Santiago Biralbo, pianista de jazz que deambula entre copas de bourbon y recuerdos de su querida Lucrecia, una chica que lo dejó, pero que todavía le escribe cartas para que la recuerde. Lucrecia fue a parar a los brazos de un mafioso traficante de arte, el cual supondrá una amenaza para Biralbo el día en que Lucrecia desaparece.

En menos de 200 páginas sientes la lluvia, las luces, la humedad y el frío de las distintas ciudades que se nombran. Pasas de San Sebastián a Lisboa, respiras en Berlín y Copenhage, mientras te imaginas sentado en una sala plagada de cabezas embriagadas y horas de buena música.

Si buscas intriga quizás te sientas algo defraudado, puesto que no es la típica novela negra de misterio. Pero si buscas una historia de amor, soledad y perdedores al más puro estilo “cine negro americano”, este libro te puede hacer pasar buenos momentos.

domingo, 12 de febrero de 2012

RIMBAUD


Hoy, en nuestra sección poética, tenemos a Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, 20 de octubre de 1854 – Marsella, 10 de noviembre de 1891), uno de los grandes poetas franceses de todos los tiempos. Auténtico arquetipo del poeta maldito, bohemio, que vive sus años sumergido en excesos y cumbres de ingenio, también fue golpeado por la desesperación, las privaciones materiales y una repentina muerte a los 37 años. Rimbaud fue un niño prodigio de las letras, un “Enfant Terrible” que ya empezó a escribir sus primeros versos con tan solo quince años.
Uno de los pasajes más famosos de su vida, su atormentada relación con el también afamado poeta Verlaine, fue llevada al cine en 1995 en una película dirigida por Agnieszka Holland.
El poema de hoy se titula “Canción de la más alta torre” y fue el primer poema que leí de Rimbaud. Recuerdo que me hice con una edición de ocasión de sus poemas en una desaparecida librería de Granada. Cuando comencé este poema, supe enseguida que estaba ante un escritor que situaría en mi colección de grandes autores.

CANCIÓN DE LA MÁS ALTA TORRE.
Ociosa juventud
A toda sometida,
Por delicadeza
Perdí mi vida.
¡Ah! Que venga el tiempo
En que los corazones se ilusionen.

Me dije: olvida,
Y que no se te vea:
Y sin la promesa
De más altos gozos.
Que nada te detenga,
Augusta retirada.

Tuve tal paciencia
Que por siempre olvido;
Dolor y temores
Al cielo han partido.
Y enfermiza sed
Sombrea mis venas.

Así la Pradera,
Librada al olvido,
Grande, y florecida
De incienso y cizañas,
Al feroz zumbido
De cien cochinas moscas.

¡Ah, las mil viudeces
De un alma tan pobre
No tienen más imagen
Que Nuestra Señora!
¿Acaso se reza
A la Virgen María?

Ociosa juventud
A toda sometida,
Por delicadeza
Perdí mi vida.
¡Ah! ¡Que venga el tiempo
En que los corazones se ilusionen!

domingo, 5 de febrero de 2012

CINCO HORAS CON MARIO

El pasado viernes fui a ver, en el auditorio Maestro Padilla, la obra de teatro “Cinco horas con Mario”, adaptación homónima del libro de Miguel Delibes. Configurada como un monólogo, la obra ha sido protagonizada durante años por la genial actriz Lola Herrera, pero en la actualidad el relevo lo ha cogido Natalia Millán, que hace, por cierto, también un muy buen papel.

El argumento es el siguiente: Mario, esposo, catedrático de instituto y padre de siete hijos, muere de un infarto a los 49 años. En la noche del velatorio, su mujer decide ajustar cuentas con él mediante un soliloquio que mezcla el drama, ciertos momentos de humor y una fina crítica social, que subyace del texto y que es importante resaltar. La vida del matrimonio, en palabras de su viuda, ha sido un mar de monotonía y tristeza. Mario era un tipo idealista, intelectual, un romántico depresivo que chocaba con la personalidad materialista y conservadora de su esposa.

En el escenario tan solo hay un ataúd, unas cuantas sillas, unas estanterías que representan decenas de libros vueltos del revés en señal de luto, una mesa con una jarra de agua, un termo… y pocas cosas más. La protagonista se mueve por este espacio con naturalidad, toda vestida de negro bajo un juego de luces que nos recuerda el paso de las horas, de esas cinco horas. Al final, “Cinco horas con Mario” es la historia de dos personas infelices, con sus frustraciones y decepciones.

sábado, 4 de febrero de 2012

LA VIDA DE LOS OTROS


Hacía tiempo que una película no me impresionaba tanto como “La vida de los otros” (2006), film ambientado en la República Democrática Alemana en la fecha de 1984. Dirigido por Florian Henckel von Donnersmarck, nos cuenta la historia de varias vidas que se verán cruzadas entre sí sin que la mayoría de ellas lo sepa.
A un agente de la Stasi, la agencia de inteligencia del país alemán dedicada a controlar, supervisar y examinar la vida de todo sospechoso de actividades antipatrióticas, se le ordena investigar a un famoso y reconocido dramaturgo. Aunque el artista no es sospechoso de nada -de hecho, es reconocido por su firme defensa del comunismo-, tiene un ligero problema: un ministro se ha encaprichado de su mujer, una famosa actriz de teatro. Cuando uno cree que la ideología y las grandes proclamas mueven el mundo ve cómo, al final, la Stasi tiene que hacer el trabajo sucio de eliminar competidores amorosos.

La casa del escritor está plagada de micrófonos y el agente de la Stasi escucha esa “vida de los otros”. Nuestro agente lleva una vida taciturna, marcada por el trabajo y por su fidelidad a la Stasi pero, poco a poco, se ve envuelto en la atmósfera del dramaturgo y su mujer. Se va identificando con ellos y, lo que es más importante, consigue darse cuenta de una situación cada vez más dramática: todo acabará mal. La vida correcta del escritor se tuerce cuando un amigo suyo, también artista, se suicida. El dramaturgo, entonces, dolido y apesadumbrado, decide escribir un artículo sobre el suicidio en la RDA, que sería considerado subversivo por las autoridades de este país. Un periodista de la parte occidental le facilita una máquina de escribir (para que la Stasi no sepa quién lo ha escrito, puesto que tiene controladas todas las máquinas de los escritores sospechosos) y un espacio en una revista para que el artículo sea publicado. Extrañamente, el agente de la Stasi no da cuenta de ello, manipula los informes de las escuchas, lo deja actuar.

Amor, confianza, tragedia, ideales, celos… son conceptos que vemos reflejados en esta fantástica película. El final, que no desvelaré, te da un vuelco al corazón. “La vida de los otros” es una película digna de ver y de obligada reflexión.