sábado, 29 de diciembre de 2012

PETROS MÁRKARIS: NOTICIAS DE LA NOCHE


“Noticias de la noche” es la novela con la que el escritor griego Petros Márkaris  inaugura su serie de literatura policíaca capitaneada por el investigador  Kostas Jaritos.

Ambientada en la Atenas de los años 90, en la que todavía se pagaba con dracmas y no con euros, el asesinato de un matrimonio albanés despierta la alarma de la policía. Kostas Jaritos, un policía gruñón aficionado a leer diccionarios cada vez que se va a la cama y a discutir con su esposa sobre lo que hay que ver en la televisión cada noche, se encarga de la investigación. Por otro lado, una ambiciosa y afamada periodista televisiva se entromete en el caso, despistando a Jaritos con insinuaciones sobre unos “niños” que supuestamente eran del matrimonio asesinado. El caso se complica cuando algo siniestro le ocurre a la periodista y a una compañera suya de profesión.

Márkaris construye una atmósfera particular en la que la ironía y el suspense campan a sus anchas en cada página. Aunque todavía Grecia no atravesaba la tremenda depresión que sufre ahora, el escritor nos perfila  aspectos de actualidad social, como la inmigración de europeos del este a Grecia o su particular revisión crítica del pasado dictatorial del país heleno (Jaritos fue policía en los tiempos de la dictadura militar de los 70 y, durante la novela, el escritor  muestra también a  una serie de personajes que  fueron víctimas de la tortura y de la opresión). La mezcla de suspense y crítica social  son elementos que me encanta encontrar en la novela negra y en este escenario Petros Márkaris se desenvuelve con fluidez.

Por ahora sólo he leído este libro de Márkaris, pero ya he decidido continuar diseccionando las aventuras de este  interesante personaje llamado Kostas Jaritos.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Poemas de Oliveiro Girondo


Hoy he decidido traer al sótano al poeta Oliverio Girondo (Buenos Aires, 17 de agosto de 1891 - Buenos Aires, 24 de enero de 1967).  No lo conocía mucho hasta hace unos días en los que, gracias a una serie de páginas literarias que sigo, pude descubrir algunos de sus poemas.  Para saber más de él, os dejo el enlace de Wikipedia.

A continuación, algunos de sus poemas.

 

"No soy quien escucha
 ese trote llovido que atraviesa mis venas.
No soy quien se pasa la lengua entre los labios,
al sentir que la boca se me llena de arena.
No soy quien espera,
enredado en mis nervios,
que las horas me acerquen el alivio del sueño,
ni el que está con mis manos, de yeso enloquecido,
mirando, entre mis huesos, las áridas paredes.
No soy yo quien escribe estas palabras huérfanas".


“Yo no sé nada
Tú no sabes nada
Ud. no sabe nada
El no sabe nada
Ellos no saben nada
Ellas no saben nada
Uds. no saben nada
Nosotros no sabemos nada
La desorientación de mi generación tiene su expli-
cación en la dirección de nuestra educación,cuya
idealización de la acción, era - ¡sin discusión!-
una mistificación, en contradicción
con nuestra propensión a la me-
ditación, a la contemplación y
a la masturbación. (Gutural,
lo más guturalmente que
se pueda.) Creo que
creo en lo que creo
que no creo. Y creo
que no creo en lo
que creo que creo
«C a n t a r d e l a s r a n as»
¡Y     ¡Y      ¿A       ¿A     ¡Y       ¡Y
su     ba       llí        llá      su       ba
bo       jo          es           es        bo         jo
las      las          tá?            tá?       las        las
es        es          ¡A                 ¡A           es          es
ca       ca            quí                                ca          ca
le        le            no                          no             le           le
ras      ras          es                              es             ras        ras
arri     aba                                                        arri        aba
ba!...    jo!...       !...                                       !...            ba!...     jo!...”

 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Más oscuro que la noche


Estas últimas semanas he dedicado mi tiempo de lectura nocturna, que ya sabéis que llevo meses  centrado en  el género del suspense,  a leer la novela que tiene por título  Más oscuro que la noche”, obra del escritor estadounidense Michael Connelly. El libro responde a todos los clichés del género policíaco, pero eso no le resta  cierto atractivo que puede interesar al amante de la novela negra, entre los que me incluyo. La trama reza así:

Terry McCaleb es un antiguo agente del FBI que se ha visto obligado a la jubilación anticipada    a causa de una grave enfermedad. Se dedica a ganarse la vida  organizando viajes en barco y vive con su esposa y sus hijos. Un día, una antigua compañera de profesión le trae una serie de fotos y un vídeo que describen un asesinato ocurrido en extrañas circunstancias: un antiguo presidiario es encontrado muerto en posición fetal inversa. Sus brazos y sus piernas se encuentran atados a la espalda y, además, le han golpeado con contundencia en la cabeza. Le han tapado la boca con cinta adhesiva y en esa cinta han escrito un mensaje en latín.  McCaleb se da cuenta de un detalle que no quiere pasar por alto: una lechuza ha sido colocada de forma intencional en el escenario del crimen. El mensaje y el escenario llevan a McCaleb a investigar a un interesante pintor cuya obra rebosa de mensajes e imágenes siniestras.

Otros de los personajes que aparecen es Henry Bosh, policía  de homicidios con muchos años de experiencia. Por azar, o no tanto, el asesinado tenía relación con un caso de Bosch. McCaleb lo sabe y se reúne con él, pero lo que no sabe McCaleb es que el macabro asesinato tiene mucho que ver con antiguos casos de Bosh, planteándose así un rompecabezas que lleva a sospechar a McCaleb del agente de homicidios.

Connelly construye una trama intensa en la que nos va aportando, con cuentagotas y de forma muy bien administrada, información relativa al arte, los personajes y una serie de oscuras conspiraciones.  Es el primer libro de Connelly que leo, pero creo que le dedicaré más tiempo a este autor.

martes, 30 de octubre de 2012

Asesinato en el Comité Central.


Una de las mentes más preclaras que ha tenido el panorama cultural contemporáneo en España ha sido, sin duda, la de ManuelVázquez Montalbán. Tristemente fallecido demasiado temprano, no sólo fue un analista político con una lucidez envidiable, sino que también cultivó el género policíaco creando un personaje tan entrañable como típicamente español llamado Pepe Carvalho  , un catalán con raíces gallegas tan  cínico, irónico y amante de la buena mesa como sujeto poseedor de unas dotes investigadoras sobresalientes. Además, como si de un Sherlock Holmes  se tratara, no le falta su inseparable Watson, esta vez llamado “Biscuter”, ayudante de nuestro héroe y fiel amigo. La serie Carvalho no sólo era un conjunto de libros de novela negra; en ellos, Montalbán también diseccionaba la sociedad española, postulando su particular visión analítica y crítica.

En “Asesinato en el Comité Central”, Pepe Carvalho es contratado por el Partico Comunista de España para investigar el asesinato de su secretario general, Francisco Garrido. Esta novela, más que un libro de suspense, es un análisis político de una situación que se vivía por entonces en España y, muy particularmente, en un PCE lleno de contradicciones y con la figura de Santiago Carrillo pululando por todos lados. Hablamos de 1981, de un partido que venía de una lucha feroz contra el  franquismo, pero que replanteó muchos de sus idearios durante la transición, creándose una brecha entre jóvenes y viejos, eurocomunistas y contrarios y un largo etcétera.

Carvalho fue un antiguo militante comunista, pero en la actualidad es un superviviente que ve la realidad desde una distancia muchas veces necesaria. Por “Asesinato en el comité central” no sólo pasan personajes típicos de novela policíaca, sino que un abanico de miembros del comité refleja, arquetípicamente, muchas de las sensibilidades y opiniones de los militantes de esa época. Montalbán noveliza de forma magistral un análisis político de gran altura.

¿Quién mató a Garrido? ¿La CIA?, ¿el KGB?, ¿sus propios camaradas? Eso es un misterio dentro de un enigma que tendrás que desvelar con su lectura.

martes, 9 de octubre de 2012

L.A.CONFIDENTIAL


El escritor estadounidense James Ellroy  nos regaló hace años una extraordinaria novela que eleva el género policíaco al máximo nivel. Y no sólo porque construya una excelente trama llena de suspense ambientada en unos años 50 repletos de violencia, sino porque muestra, además, un abanico de personajes complejos y siniestros que no dejarán indiferente a nadie.

En la novela tenemos a tres protagonistas fundamentales, que pertenecen al cuerpo de policía: Ed Exley, un joven lleno de ambición e hijo de un famoso policía reconvertido en constructor multimillonario;  Bud White, un hombre rudo y  violento que odia, sobre todo, a los que maltratan a las mujeres; y Jack Vincennes, un agente con serios problemas de drogadicción y alcoholismo,  amigo de las extorsiones y de la prensa amarillista. Los tres policías, por azar, se verán envueltos en una trama de tráfico de drogas y de influencias, a la que se suman la pornografía y unos sangrientos y horribles homicidios a sangre fría. Además, unos inconfesables hechos que ocurrieron en el pasado  empiezan a salir a la luz y, poco a poco, van cubriendo las vidas de los protagonistas. Todo huele muy mal.

En Los Ángeles de Ellroy, los años 50 no están tan llenos de glamour. Aquí muchas prostitutas son operadas para parecerse a estrellas de cine y se ven obligadas a envolverse en oscuras tramas de corrupción. Ni la política ni la policía puede aislarse de la penetración viscosa del crimen.

Escrita con un estilo seco y duro que me gustó desde el principio, el autor añade a la narración su capacidad para incluir diversas voces en el texto, como, por ejemplo, ese detalle interesante que es incorporar de manera sutil a una prensa amarillista ávida de escándalos y totalmente dispuesta  a pagar a la policía para tener exclusivas sobre personajes famosos cayendo en el abismo. La sed del cotilleo es implacable. Son todas esas voces -la citada prensa, la fiscalía, los policías, los hombres de negocios, los delincuentes, los mafiosos y un largo etcétera- las que te hacen vibrar ante lo que estás leyendo.

“L.A. Confidential” fue llevadaal cine en 1997 con merecido éxito de crítica y público.   La película contó con grandes actores de la talla de Guy Pearce, Russell Crowe, Kim Basinger y el siempre genial Kevin Spacey. Aunque vierais la película antes de la lectura del libro, como fue mi caso, no os privéis de leerlo, pues os gustará.

domingo, 23 de septiembre de 2012

SHUTTER ISLAND

Llevaba tiempo con ganas de hincarle el diente a la película “Shutter Island” , dirigida por el genial Martin Scorsese y protagonizada por Leonardo DiCaprio. Aunque me acerqué a este film con reservas, desde el primer momento me cautivó, enganchándome sin compasión hasta que vi los títulos de crédito aparecer por la pantalla.

Dos agentes de policía, un sobrio y enfermizo Di Caprio y su nuevo compañero, se acercan a “Shutter Island”, una isla que sirve de plataforma para una mezcla de cárcel y  manicomio cuya función es  internar a personas  muy peligrosas con graves desequilibrios mentales.  El motivo de la  visita de los agentes es la inexplicable desaparición de una de las pacientes.  Estaba recluida en la habitación y, de golpe, se esfumó. Sin ropa ni zapatos, nadie explica cómo fue posible  su huida.

En el momento que los policías ponen el pie en la isla, el espectador se ve envuelto en una nebulosa misteriosa, angustiosa, que propone un juego de suspense muy inteligentemente llevado. Te dices a ti mismo, o, por lo menos, yo lo hice: “aquí pasa algo muy raro”.

 Rodeado de policías, trabajadores y pacientes, encontramos,  en lo más alto de la cúspide jerárquica , a un médico jefe y promotor de “Shutter Island”, un doctor protagonizado por Ben Kingsley,  que tiene un  concepto distinto de la psiquiatría: hay que llegar al centro del dolor, al problema, para poder curar.

La cárcel-sanatorio mental de la isla se divide en tres edificios. Cada uno se convierte en un laberinto y cada laberinto, si eres capaz de salir de él  y te mueves por la isla,  te llevará inexorablemente hacia unos acantilados con una pinta bastante homicida.

Mientras se desarrolla la investigación, el joven DiCarprio tiene extraños sueños en los que  aparece  su mujer, fallecida en trágicas circunstancias. En estos sueños, como si fueran extraídos de un film de David Lynch, su esposa  le da pistas sobre lo que está pasando. ¿Ha  desaparecido la paciente o la han hecho desaparecer? ¿Están experimentando con todos? ¿Quién es realmente su nuevo compañero? Poco a poco el desasosiego va apoderándose del policía, entrando en una tela de araña de conspiraciones y paranoia cada vez más turbulento. Pero, además, es importante señalar los  miedos y dramas personales  que el  protagonista ha vivido y vive y que van apareciendo sutilmente a lo largo del film, convirtiéndose todos ellos  en una pieza clave  para entender el camino hacia lo que al final será la verdad.

“Shutter Island” no sólo me recuerda el cine de Lynch, sino que es imposible no acordarse también del clásico “El Gabinete deldoctor Caligari”. No diré por qué, puesto que muchos no la habréis visto; pero los que sí, seguro que caísteis en lo mismo que yo.

domingo, 2 de septiembre de 2012

EXTRAÑOS EN UN TREN


Muy conocida por la versión cinematográfica que dirigió Hitchcock, “Extraños en un tren” es una novela de suspense llena de tensión firmada por la escritora Patricia Highsmith, autora del enigmático personaje de ficción Tom Ripley.

El escenario en el que arranca la trama nos sitúa  en un  tren, ese medio de transporte tan estimado por los amantes del suspense.  Durante el viaje, dos desconocidos se encuentran por casualidad. Uno de ellos, Guy, es un arquitecto que espera el divorcio de su aborrecida e infiel mujer. Comprometido en la actualidad con una muchacha a la que ama, espera,  con anhelo,  una buena oportunidad laboral.  Por otro lado está Bruno, un joven malcriado, perturbado, borracho y caprichoso, que odia con todas sus fuerzas a su padre y que muestra un amor incondicional hacia su querida madre. Bruno invita a Guy a que cene con él en su compartimento. A  pesar de la resistencia inicial de Guy a compartir la comida vespertina con su extraño nuevo conocido, termina aceptando la oferta.  Durante la comida, mientras el alcohol hace fluir las palabras y las historias personales de cada uno,  el anfitrión le propone a Guy un juego. Él matará a su mujer para que no se interponga en su nueva relación y, a cambio, el arquitecto tendrá que eliminar a su padre. La planificación parece perfecta; nadie sospechará de ninguno de los dos, puesto que son personas extrañas y  totalmente ajenas a los círculos personales de las víctimas. Guy no le hace caso, no le da más vueltas al asunto y, una vez finalizado el viaje, pretende olvidarse del encuentro.

Bruno no se olvida de Guy, de hecho,  se obsesiona  de modo enfermizo con él. Como el que no quiere hacer nada, dejándose llevar por un eléctrico impulso homicida,  Bruno opta por cumplir la  parte que le atañe de su macabro plan y mata por estrangulación a la mujer de Guy. Convencido de que ha cumplido con su parte, Bruno se acerca a Guy a exigirle que mate a su padre, tal y como el joven había previsto.  Desde ese día, una  concatenación de sucesos va acercando cada vez más a los dos protagonistas hacia el abismo, entrando en una espiral angustiosa de tensos momentos que desembocarán en  un trágico final.

Patricia Highsmith traza una historia en la que sus personajes se caracterizan por la ambigüedad, no sólo moral y ética en relación con el asesinato, sino incluso sexual, planteando al lector un reto de análisis para saber cuál es el verdadero motivo que lleva a Guy y Bruno a verse involucrados en asuntos tan turbios.

viernes, 24 de agosto de 2012

VIDA Y DESTINO


Entre el 23 de agosto de 1942 y febrero de 1943, tuvo lugar en el territorio de la antigua URSS, concretamente en la ciudad de Stalingrado (actual Volvogrado), una de las batallas más sangrientas que se registraron en la II Guerra Mundial. Millones de muertos y el hambre, la escasez y la pobreza asolaban a la población mientras los ejércitos de Hitler y Stalin se enfrentaban sin cuartel. Mucho nos ha llegado de este conflicto, el más devastador que ha vivido Europa jamás. Desde el genocidio de los judíos hasta las bombas de Hiroshima y Nagasaki, todo lo que nos recuerde a la Segunda Guerra Mundial es una imagen  de dolor y sangre.
¿Pero qué pensaba la población de a pie? ¿Y los militares, científicos, artistas? ¿Qué pensaban del Nazismo y del Stalinismo los obreros, los campesinos, los médicos y un largo etcétera? En la magnífica obra de Vasili Grossman, “Vida y Destino”, el autor ruso nos muestra un abanico de personajes que, viviendo la batalla de Stalingrado como telón de fondo, intentan llevar su vida, sus miedos, sus pasiones, sus historias de dolor y amor y sus dudas e ideologías como bien pueden. Nos habla, en boca de soviéticos que amaban la Revolución Rusa, de científicos, militares o civiles, del devastador poder del totalitarismo stalinista, de las acusaciones de prácticas contrarrevolucionarias, los juicios sumarísimos, las purgas de la oposición, la colectivización y el aniquilamiento de los “Kulaks” (campesinos adinerados); pero, también, nos cuenta la resistencia de los soviéticos al Nazismo, su voluntad de construir algo distinto, su abnegación.

Aunque el libro también expone personajes del Nazismo, la reflexión fundamental que subyace de esta obra de poco más de 1.100 páginas es cómo el poder del Estado soviético, del partido y todos los engranajes burocráticos de los que disponía el régimen muchas veces se pusieron a disposición de personajes llenos de odio y acritud, que no vivieron la Revolución y cuyo nivel intelectual era más bien bajo. El odio y la frustración, mezclados con el miedo a ser represaliado, se materializan en violencia y opresión. En este caso, la ideología revolucionaria originaria de 1917 dio paso a una especie de nacionalismo extremo, que llegó incluso a titular, en boca de Stalin, a la II Guerra Mundial como “La Gran Guerra Patria” (Marx decía que el proletariado no tenía patria).

Debajo de un poder absoluto, otra idea que creo nos intenta trasmitir Grossman, sigue latiendo con fuerza el ansia por la libertad del individuo.

sábado, 4 de agosto de 2012

EL MÉDICO

Entre mis lecturas de este verano, he incorporado la fascinante novela de Noah Gordon “El Médico”.  El autor norteamericano nos deleita con la interesante  vida de Robert Cole, un joven huérfano que tras la muerte de sus padres es entregado como aprendiz a un cirujano barbero conocido como “Barber”. Corren los inicios  del año 1000 en una Inglaterra llena de enfermedades y miedos religiosos. “Barber”, el orondo cirujano barbero, también es un vendedor de pócimas –entre ellas, de la “panacea universal”- y un curtido “mago” con ciertas habilidades para los juegos malabares. Con Barber, el joven Robert Cole aprende la profesión de cirujano barbero, los malabares, la costumbre de beber en exceso y otras facetas tanto laborales como festivas  de la vida. Al morir el barbero, Cole decide que quiere hacerse médico y conoce a un doctor judío al que le pregunta dónde estudiar. El judío le indica que es en Persia donde se encuentra la mejor escuela de médicos y, por extensión, el mejor médico y maestro del que pueda aprender.
Robert Cole inicia un viaje por Europa, conoce las costumbres judías y se hace pasar por uno de ellos, pues piensa que esa es la única manera de ingresar en la escuela de médicos. Sus aventuras duran años, conoce a una chica, se enamora, pero su camino hacia Persia es irrenunciable: debe hacerse médico.
En Persia será encarcelado, exonerado por el Sha y aceptado como estudiante. Iniciará una amistad con dicho Sha y con varios estudiantes: un judío, Mardín, y un musulmán, Karim. Aprenderá los entresijos de la medicina, la filosofía y la jurisprudencia y volverá a conseguir encontrarse con su amada, esa chica que conoció de viaje y que era natural de Escocia. Tendrá hijos, irá a la guerra como médico y dejará, por último, Persia para volver a su tierra.
La vida de Robert Cole, “El Médico”, es una aventura constante en la búsqueda del saber, que entretiene a la vez que nos intenta ofrecer una imagen de ese mundo medieval que existía hace mil años.

miércoles, 25 de julio de 2012

VIAJE A VIENA Y PRAGA. 2º PARTE: PRAGA

El jueves 12 de julio, tras un viaje en tren desde Viena de poco menos de cinco horas, llegamos a Praga. Eran alrededor de las 14:30 horas y nuestro conductor esperaba a la salida de la estación para trasladarnos al hotel. Hacía calor, pero el cielo estaba nublado y avisaba de que en cualquier momento podía caer un tormentazo.
Pudimos comer prácticamente a las 16 horas en un restaurante mitad  pizzería mitad especialidades de comida checa. Los camareros, de gran simpatía, chapurreaban español y varios idiomas más, según los turistas que iban llegando sin descanso a la terraza del bar.
Tras la comida empezamos a andar, a sumergirnos en una ciudad medieval que otrora fue capital del estado checoslovaco, símbolo de los países socialistas que pretendían desligarse de la tutela de la URSS y que sufrieron el peso de su ejército. Desde la Primavera de Praga a finales de los 60 hasta la Revolución de terciopelo en el 89, la historia del comunismo en  Praga se ve difuminada, no aparecen apenas restos de esa época y el turismo encuentra un ambiente  milenario  junto con la sombra de Franz Kafka en sus calles.
Llegamos a la plaza de la ciudad vieja, o  “Staromestské námestí”,  donde se encuentra el famoso reloj astronómico, sin duda, uno de los grandes atractivos de la ciudad. Decorado con varios muñecos bastante siniestros, si te quedas hasta escuchar las campanadas, cada hora en punto, puedes ver cómo se mueven tales marionetas estableciendo una danza entre macabra y festiva.
Ante el Reloj Astronómico.
Luego nos dirigimos al puente de Carlos (“Karluv most”), un  puente de 516 metros que ha cruzado el río Moldava entre la zona de “Stare Mesto” (Ciudad antigua) y “Mala Strana” (Ciudad pequeña) durante más de 650 años. Cuando atravesamos el puente, unas nubes  sospechosas empezaron a acecharnos, y decidimos dar la vuelta antes de que descargara una tormenta de agua y viento descomunal, como al final ocurrió. El puente y las calles de Praga estaban atestadas de turistas, restaurantes y tiendas y,  cómo no, oficinas de cambio de dinero para que puedas hacerte con coronas checas.
El viernes 13 de julio,  por la mañana temprano, nos dirigimos a ver el museo de Franz Kafka, uno de mis escritores favoritos.  El museo, muy bien diseñado y estructurado, nos guía en la vida de un escritor atormentado y lleno de desasosiego.

Luego, a toda velocidad, fuimos hacia el Castillo de Praga subiendo una calle muy turística conocida como “Nerudova”, en honor al escritor checo Jan Neruda. El castillo de Praga es un recinto colosal, en el que pudimos coger a tiempo el cambio de guardia, una tradición que tampoco es muy interesante, pero que aglutina a muchísimos turistas. La lluvia fina que caía no nos permitió disfrutar mucho del paseo, pero las vistas a la ciudad son inmejorables. En este recinto no hay que olvidarse de visitar la catedral de San Vito.
Por la noche, ya cansados de haber andado en exceso, nos dirigimos a disfrutar  de un concierto de jazz en un garito local. Un pianista, un contrabajista y un batería nos amenizaron una velada que pudimos acompañar con una típica pinta de cerveza checa. No olvidemos que en este país inventaron la cerveza tipo Pilsen.
El sábado 14 de julio fuimos a visitar el Museo del Comunismo, un pequeño local  curiosamente establecido entre un McDonald`s y un casino, que intenta hacer un recopilatorio de objetos de la época del comunismo en Checoslovaquia.  Seguimos nuestro paseo hasta la  plaza de Wenceslao, zona afamada por ser el lugar donde se llevaron a cabo los acontecimientos de la conocida como Revolución de Terciopelo.
El domingo 15 de julio, antes de coger el avión para volver y finalizar nuestro viaje, visitamos el conocido barrio judío de Praga, el “Josefov”, que consta de una interesante serie de sinagogas de alto interés histórico y turístico. De ellas, destaco la sinagoga española, de un bello estilo morisco.  En el barrio también pudimos ver el cementerio judío, donde está enterrado el Rabbi Judah Loew, considerado el  creador del famoso Golem.  Merece la pena visitarlo.

martes, 17 de julio de 2012

VIAJE A VIENA Y PRAGA. 1º PARTE: VIENA

Entre el lunes 9 de julio y el miércoles 12 del mismo mes estuve vagando, con rumbo fijo, por las calles de la increíble ciudad de Viena. Hospedados en un hotel relativamente cercano al centro, pudimos disfrutar de una ciudad que combina bien la atmósfera de la que en otros tiempos fue la capital del imperio Austro-húngaro con  el reflejo de la música clásica y sus famosos compositores  (entre los que cabe destacar a Mozart), sin olvidar el aire moderno y transgresor del arte contemporáneo, representado con maestría por la obra del pintor Gustav Klimt 
La tarde que llegamos sólo pudimos pasear por un radio no muy extenso. Nos acercamos al “Museums Quartier” o barrio de los museos. Este complejo es un recinto en el que se encuentran varios museos de diversa índole. En el patio o zona común a todos los edificios, podemos sentarnos en unos ingeniosos y coloridos bancos o degustar un tentempié en alguno de los bares que existen.
Luego, nos adentramos en la zona de “Spitelberg”, una pequeña área peatonal llena de locales para comer y beber. Nos sentamos en una terraza  para disfrutar de un estupendo “cordon bleu” con patatas fritas y degustar una genial cerveza. Esa misma noche, una tormenta irrumpió en la genial velada y tuvimos que salir corriendo de la terraza hacia el interior del restaurante. Cabe destacar, una vez llegada  la hora del café, que en Viena se suele servir en una bandeja con un vaso de agua. Yo me pedí un “Melange”, que es algo que se encuentra entre el café con leche y el capuccino. Os sonará el término, puesto que se refleja en “ Dune” - una  fantásticaobra de ciencia ficción producto del escritor austriaco Frank Herbert -, no como café, sino como elixir curativo.
Al día siguiente, nos pasamos por la catedral, la “Stephansdom”, sorteando en sus puertas a innumerables personas vestidas al estilo “Mozart”, que intentaban  darnos publicidad sobre actuaciones y locales de interés.  Luego estuvimos callejeando por un casco antiguo atiborrado de cafés y gente.
El paseo era imparable, así que nos dirigimos hacia el “Hofburg”, que fue el hogar de los Habsburgo durante seis siglos. Decidimos adentrarnos  en las antiguas estancias de  “Sisí emperatriz”, un recopilatorio de información y propiedades que pertenecieron  a los emperadores. No llegamos a entrar en la famosísima escuela española de equitación pero, por el número de caballos, nos dimos cuenta rápido de que no estábamos lejos. A continuación, seguimos paseando para ver el parlamento y el ayuntamiento. Tras el almuerzo, decidimos entrar en el “Albertina Museum”. En este museo de arte contemporáneo se exhibían obras de Picasso, Monet, Katz, entre otros muchos.  
El tercer día decidimos pasarnos por el palacio “Belvedere”, donde se exponían cuadros de Gustav Klimt.  Por el camino, decidimos adentrarnos en el laberíntico e interesante mundo del “Naschmarkt”, un mercado en el que puedes comprar desde comida hasta flores y camisetas de Viena. Ofrece un ambiente muy diverso. Es difícil no encontrar aquí algo para comprar.
Como decía, nos adentramos en Belvedere para ver la obra de Klimt. Aunque era escéptico sobre lo que me iba a encontrar, ver el cuadro de “El beso” fue una de esas grandes experiencias que sólo te produce contemplar una obra de arte. En una habitación oscura, el cuadro del pintor austriaco llenaba toda la sala gracias a sus tonos dorados; resaltaba como si fuera una estrella en medio de un universo sin ninguna luz. La pareja que pintó klimt, que no sé si está tumbada o de pie, trasmite ternura y emoción, llegando a impactar desde el primer vistazo.
Desde el palacio de Belvedere nos trasladamos a “Schloss Schönbrunn”. Este palacio  residencial de la familia imperial es un impresionante recinto al que no entramos, pero visitamos todos los jardines que lo rodean -zoo incluido- en uno de esos trenes turísticos que tanto éxito tienen. Para que os hagáis una idea de la extensión del recinto, el recorrido duró una hora.  
Es difícil resumir todo un viaje a Viena en pocas palabras pero, a grandes rasgos, espero haber trasmitido de forma condensada todo lo que se puede ver en la capital austriaca.
El cuarto día de viaje, jueves 12 de Julio, cogimos un tren para dirigirnos a una ciudad mágica e increíble: Praga. Pero eso ya es materia para la próxima entrada.

domingo, 20 de mayo de 2012

Henning Mankell: “Los Perros de Riga”

El inspector de policía sueco Kurt Wallander se ha convertido con el tiempo en uno de esos personajes de la novela negra y policíaca que se ha ganado mi simpatía. Te lo imaginas abrigado por las calles de  Ystad ,un municipio al este de Suecia ubicado en la región de Escania. Te lo imaginas vestido de negro, como vemos siempre en las fotos de los libros a  su creador, Henning  Mankell. Te lo imaginas  luchando contra la burocracia y el crimen. Para mí, Wallander es, además, un policía que vive sus propias historias  personales, ajenas al mundo del suspense,  desgarradoras en muchos casos, en las que combate contra la soledad y el hastío.
En “Los perros de Riga”, su segunda obra de la serie “Wallander”, Mankell nos cuenta una historia contextualizada a principios de los años 90 del pasado siglo: dos marineros, seguramente traficantes de algo ilegal, se encuentran con una patera en la que pueden ver dos cadáveres vestidos con  traje y corbata. Enganchan la barca con una cuerda y le cambian el rumbo, haciendo que llegue a las costas suecas. El caso llega a nuestro protagonista y,  conforme se avanza en la identidad de los cadáveres,  éste dará una vuelta  radical que llevará a la investigación policial a situar sus ojos en Letonia, país del báltico que está viviendo una convulsa vida social y política como consecuencia del derrumbamiento de la URSS.
Letonia envía un policía directamente a Suecia para ayudarlos a investigar sobre las muertes.  Es posible que los asesinados sean de este país. Cuando el policía letón vuelve a Riga, creyendo que en parte había sido un ajuste de cuentas entre narcotraficantes,  una sorpresa le estaba esperando: alguien tenía la intención de asesinarlo… y lo consiguió. Wallander se ve así obligado a marchar al país del báltico para intentar dilucidad las causas del crimen, viéndose envuelto en una serie de acontecimientos que sobrepasan  todas sus primeras imaginaciones.
“Los perros de Riga” es una interesante novela de suspense, pero, como en otras tantas de este escritor sueco, se esconde una fina crítica social. Todo un placer de lectura.

martes, 1 de mayo de 2012

EL CUERVO

Llegué a la historia de “El Cuervo”   por mi admiración a Bruce Lee. Estaba claro que su hijo, Brandon Lee, protagonista del film,  se encontraba entre mis potenciales ídolos.  Pero murió en el rodaje  y no llegó a destacar como su malogrado padre.  Aun así,  dejó una extraordinaria película con una banda sonora de miedo.
“El Cuervo”  tenía  ese aire siniestro y oscuro que me empezaba a gustar de ciertas obras artísticas, además de esconder una profunda y dramática historia de amor y venganza. Pasé de acercarme a la obra por su protagonista para quedarme en ella por toda su grandeza. La grandeza de una historia en la que el amante vuelve de entre los muertos  para vengar la muerte de su novia, asesinada y violada a manos de unos delincuentes.
La película dirigida por Alex Proyas se basa en el cómic  escrito por J. O`Barr.  Este novelista gráfico vivió la trágica muerte de su novia,  que perdió la vida atropellada por un borracho. Atormentado por la culpa, J.O`Barr se alistó a los marines y ahí se dice que configuró su obra maestra. Al día de hoy, 30 años después de que el cómic viera la luz, se prepara una nueva edición definitiva a la que estoy deseando echar el guante.
Con una estética muy de los 80, el cómic es todavía más trágico que la película. El dolor por la pérdida de la chica, la búsqueda de la venganza como ese agua que nunca calma la sed, dibujan un panorama que te emociona en cada página y te traslada a ese universo paralelo al que sólo las obras literarias -o el cine- son capaces de llevarte.
A continuación, os dejo un vídeo en el que aparecen algunas escenas de la película acompañadas por uno de los temas más famosos de la banda sonora: “Burn”, del grupo “The Cure”.



domingo, 8 de abril de 2012

RINCÓN DE VIAJES: PARÍS

Hacía tiempo que tenía ganas de visitar la capital francesa, y qué mejor que en Semana Santa para escaparse unos tres días a disfrutar de la ciudad de la luz.
El martes 3 de abril salimos a las 4 de la mañana para llegar a tiempo al aeropuerto de Málaga.  La salida la teníamos planeada para las 9:45 horas, pero resulta que,  debido a una huelga de controladores en Francia  (sí, ahí también se ponen  en huelga),  no pudimos despegar hasta las 10:30. Pero no se acaban aquí los contratiempos. Al llegar al aeropuerto Charles de Gaulle, el coche que habíamos contratado para que nos llevase al hotel no nos estaba esperando. Creíamos que era por nuestro retraso, así que llamamos. No hablaban español y su inglés era un tanto difícil de entender. Menos mal que en la oficina de información un hombre amabilísimo que hablaba español  nos salvó la vida. Llamó a la compañía de coches y ésta, por fin, contacto con nosotros a través de una muchacha hispanoparlante. Culpó a nuestra agencia de viajes de darles mal el número de vuelo, por lo que el coche estaba a las 10:00 de la mañana esperando. En ese momento  eran  las 14:00 horas. Total, que  preguntando y mirando mapas conseguimos tomar  un autobús que nos llevó a la Plaza de Ópera, situada a unos 10 minutos del hotel.  Si lo llegamos a saber,  no contratamos ningún coche. Cosas que pasan.

Por la tarde, muy cansados del viaje, compramos algo de fruta para ir tirando y nos plantamos en la “Île de la Cité”. Es el centro de París donde se encuentra, entre otras cosas, Notre-Dame. Notre-Dame es una catedral gótica que tampoco va a dejar sin hipo a nadie, pero que tiene detalles interesantes como los arbotantes,  las cristaleras y las archiconocidas gárgolas.
El miércoles  4 de abril tocaba ver el Louvre. A las 9 de la mañana ya estábamos haciendo cola para poder entrar. El Louvre es un antiguo palacio de unas dimensiones considerables y en su patio interior, no del todo cerrado,  se encuentran las famosas pirámides. Tras pasar los controles de seguridad de rigor, entras en una gran sala donde se encuentran las taquillas. El afluir de personas es increíble, y puede llegar a agobiar. Tras comprar las entradas, nos hicimos con unas audioguías, muy útiles para obtener información rápida y cómoda mientras ves las obras de arte. Llevábamos muy pensadas las obras que queríamos ver. Primero, vimos la “Victoria de Samotracia” , una increíble escultura que recrea el momento en que la  diosa Nikee se posa en un barco griego, con  sus alas totalmente desplegadas. El detalle de cómo sus ropas se pegan a la figura no pasa desapercibido. Una obra maestra.  Tras esto, y portando nuestro inseparable mapa del museo , fuimos de sala en sala. Entre  muchas obras disfrutamos de  Las bodas de Caná” un cuadro enorme e impactante,  Lacoronación de Napoleón , la famosa figura de “El escriba sentado  ,  “La libertad guiando al pueblo” , cuadro de Delacroix que te emociona nada más ponerte en frente, o, por último, la muy conocida “Gioconda”, más pequeña de lo esperado. Este cuadro es el que cuenta con mayores medidas de seguridad. Un cuadro genial.
En el Louvre se nos fueron unas cinco horas, y eso que nada más llegar se escuchaba por megafonía que, por motivos de seguridad, había que desalojar el museo. Como vimos que nadie lo hacía, intuimos que podía ser una falsa alarma. Sabemos que nos dejamos muchas obras por ver con detenimiento, pero son necesarios varios días para conseguir hacerlo.

Una vez fuera del Louvre, cruzamos el jardín de las Tullerías, en el que compramos un carísimo pero necesario bocadillo para retomar fuerzas camino de los “Campos Elíseos”. Cruzamos la “Plaza de la Concordia” y fuimos a una de las zonas más exclusivas de París, con grandes firmas de moda, tiendas caras, concesionarios de coches a modo de museos y alguna cafetería interesante. Al fondo, el “Arco del triunfo” nos esperaba. No llegamos a subir, puesto que era tarde y queríamos ir a la Torre Eiffel todavía, por lo que corriendo abandonamos la obra que mandó construir Napoleón para dirigirnos a lo que puede ser el emblema más famoso de París. Pero, claro, no contábamos con una serie de problemas. El primero es que uno de los ascensores que suben a la torre estaba estropeado, por lo que todo el mundo se agrupaba en dos colas. Según los carteles electrónicos de la torre, teníamos que hacer cola durante más de dos horas, he aquí el segundo problema.   Así que pensamos que mejor era ir al día siguiente  y echamos mano del plan B: un paseo en barco por el Sena. Y eso hicimos cogiendo el conocido como “batobus”, en el que te puedes bajar y subir en 8 puntos distintos. Por ese día, ya habíamos andado bastante.
El jueves 5 de abril fuimos a “Montmartre” . Lo mejor no es visitar la Basílica del Sagrado Corazón, sino la subida, en la que tienes que cruzar por unas hermosas calles.  Las vistas de París, una vez llegas arriba, son muy  buenas, aunque el día que nos acercamos  estaba nublado.
Como no habíamos subido a la Torre Eiffel,  volvimos a ésta desde Montmartre, pero esta vez cruzamos la zona  de “Los Inválidos”, un obligado paso. Pudimos ver, durante el trayecto,  y antes de llegar a dicha zona, la plaza “Vendome y  la  Iglesiade la Madeleine. Tras una caminata más propia del camino de Santiago que de un viaje con fines turísticos, volvimos al llegar a la Torre Eiffel, pero seguían con la avería del ascensor. Como estaba lloviendo un poco y hacía frío, desistimos. Otra vez será. Por lo tanto, volvimos a la “Île de la Cité”, atravesando de nuevo “Los inválidos” y con ganas de ver la “Sainte- Chapelle” . Como todavía era temprano, hicimos una parada a medio camino para ver el museo de Orsay , una antigua estación de tren  reconvertida en museo que reúne grandes obras de grandes autores como Van Gogh, Rodin, Monet, Manet o Delacroix. Salimos del museo exhaustos y hambientos, así que le hincamos el diente a un bocadillo que compramos. Tras esto, y tal como he comentado antes, nos fuimos a ver  la “Sainte- Chapelle”, que encontramos cerrada el día que fuimos a Notre- Dame. Una vez situados en la cola, a las 17:15 de la tarde, una hora antes de su cierre según el cartel de la puerta de entrada, el portero nos dijo que ya no se admitían más visitas. Pues nada, otra vez será. Por lo demás, el ambiente de París es fantástico; tiene un aire poético, intelectual y fascinante que te engancha desde el primer momento.
A modo de conclusión, una recomendación  para aquellos  que sepan francés y les guste la literatura: a los lados del Sena, se encuentran los bouquinistes ,  puestecillos que venden libros antiguos de ocasión y de segunda mano, junto con láminas de la ciudad y otros souvenirs.

domingo, 1 de abril de 2012

DUNE


Hacía ya algunos años, muchos a mi entender, que tenía ganas de empezar a leer “DUNE”  , la genial saga creada por el escritor Frank Herbert.  Esta  magnífica obra de Ciencia-Ficción se ha convertido en clásico, aclamada por público y crítica.
“DUNE” nos habla de un planeta llamado “Arrakis”, caracterizado por su ambiente desértico, con un clima durísimo y con una escasez de agua tal que hace muy difícil, casi imposible, el desarrollo de formas de vida. Pero Arrakis es rico en algo conocido como la Melange, o especia, un producto que combate el envejecimiento y al que se le reconocen otros principios activos relacionados con la potenciación de los poderes psíquicos y  el desarrollo de una especie de habilidades proféticas en algunos consumidores. La Melange tiene un alto poder adictivo en dosis altas.
 Como territorio que es rico en un producto demandado por el universo, al igual que en la vida real, Arrakis se encuentra explotado y ocupado por diversos colectivos cuyo objetivo es el enriquecimiento propio. Pero antes, veamos quiénes viven en este desértico planeta:
·         Los FREMEN. Son los nativos del planeta, los que siempre vivieron allí, curtidos por las duras condiciones existentes en el planeta.  Aunque disponen de una fortaleza increíble, son subestimados por todos. Tienen un especial culto al agua, bien escasísimo de gran valor en el planeta. Además, debido a la falta de este líquido vital, han desarrollado los famosos “destiltrajes”, un atuendo que sirve para aprovechar la humedad del propio cuerpo y soportar mejor la sequía.
·         Los HARKONNEN. Es una de las casas reales que conforman el imperio. Se caracterizan por sus actuaciones despiadadas y por sus constantes conspiraciones para hacerse con todo el poder allá donde estén.
·         La casa de ATREIDES. Quizás la casa protagonista, puesto que el personaje principal, Paul, es hijo del duque Leto, al que se le ha proclamado gobernador de Arrakis tras un funesto gobierno de los Harkonnen. Paul tiene unos poderes especiales y, seguramente, encarne a un profeta que, según la profecía Fremen, liberará a este pueblo de la opresión.
·         Los SARDAUKAR. Soldados fanáticos del emperador Padishah, dominador de todo el imperio. Los Sardaukar eran hombres provenientes de un medio ambiente tan duro que se convertían, los que sobrevivían, en despiadados y eficaces asesinos.
·         Los “GUSANOS”. Aunque no son personas, estos habitantes de Arrakis son quizá los personajes más famosos de “DUNE”. Animales con una fuerza sobrenatural, tienen una especial relación con la creación de la especia y con los fremen.
“Dune” es una obra -a la espera de seguir leyendo el resto de la saga- que nos habla no sólo de Ciencia-fFcción, sino de poder, ecología, religión y misticismo, combinados con altas dosis de entretenimiento. Lo que he escrito en esta entrada tan sólo es una brevísima introducción hacia un mundo en el que merece la pena  adentrarse.