domingo, 25 de septiembre de 2011

DETECTIVES FORENSES


Este verano he aprovechado para sumergirme en el interesante mundo de las series basadas en detectives forenses. Primero empecé con “Bones”, protagonizada por la doctora Brennan, antropóloga especializada en “huesos” con cierta incapacidad para empatizar con los demás humanos, y el agente Booth, un chulesco y a veces inocente miembro del FBI. Irradia momentos de comedia, un poco de tensión sexual entre los protagonistas y ciertas dosis de emotividad. Cuando ves a la doctora y a sus ayudantes analizando huesos y sacando todas esas conclusiones sobre los criminales, te preguntas si será verdad que se pueden deducir tantas cosas analizando esqueletos.

Pero la otra serie a la que me ha enganchado es la archiconocida “CSI”. Sí, no tengo perdón y he de confesar que también he empezado este verano a verla, sobre todo “CSI Miami” y, claro está, el final de temporada de “CSI Las Vegas”. Estoy a la espera de seguir viendo capítulos y temporadas antiguas; sé que voy con mucho retraso, pero me pondré al día. “CSI Miami” cuenta con un personaje increíble: el durísimo Teniente Horatio Caine, el cual consigue, con tan sólo quitarse las gafas, que los malos se echen a temblar. Bueno, con eso y con las miradas de soslayo que dedica a los sospechosos. Genial.

Como comentaba, dado que he ido adentrándome en el mundo de las pruebas forenses
-con sus ADN, huellas dactilares, restos óseos, etc.-, me parecía conveniente leer algún libro que perteneciera a este género. Coincidiendo con esta época estival, dieron el premio RBA a la escritora norteamericana Patricia Cornwell, mujer que, además de dedicarse a la escritura, es directora de Ciencia Forense Aplicada en la Nacional Forensic Academy. Buceando un poco en la biblioteca encontré la novela “Predator” y, aunque el título me recordaba aquellas sagas de películas de extraterrestres depredadores, decidí probar.

La protagonista de la novela, y parece ser de la mayoría de las que escribe, es la doctora Kay Scarpetta, una forense con grandes dotes para encontrar pistas en cualquier detalle que para el ojo profano pasarían desapercibidas. En “Predator” se enfrenta a una serie de asesinatos y secuestros relacionados en parte con un misterioso asesino llamado Basil y otro personaje siniestro, apodado “Puerco”. Benton Wesley, pareja de Scarpetta y psicólogo forense, está realizando un vanguardista experimento científico en el que Basil es el protagonista. Podemos ver una serie de personajes más: Marino, un antiguo policía bastante maleducado; July, la sobrina de Scarpetta y dueña del centro investigador en el que trabajan todos; entre otros pasajeros que aparecen en escena. El libro se adentra en elementos oscuros y psicológicos ya conocidos por las obras televisivas, pero no por eso deja de entretener.

No sé si realmente los detalles técnicos son verdaderos o no (para eso me gustaría entrevistarme con un forense que me explicara todo este mundo), pero ver cómo con cualquier detalle se van hilando pistas hasta dar con el criminal, me recuerda al genial
-aunque dadas las innovaciones tecnológicas, algo prosaico- Sherlock Holmes.

Seguiremos disfrutando de estos detectives forenses.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

DE RATONES Y HOMBRES


He tenido el placer de conocer un poco el mundo literario del escritor norteamericano John Ernst Steinbeck (nacido el 27 de febrero de 1902 – fallecido el 20 de diciembre de 1968) a través de su genial obra “De ratones y hombres”. Éste es uno de esos libros que cuando lo terminas, te quedas con una sensación de desasosiego y admiración que puede durar días o toda la vida. Es una novela breve, de apenas 160 páginas, pero impactante.

Steinbeck nos cuenta la historia de dos trabajadores del campo a borde de la marginación, que se dedican a viajar y parar en cualquier rancho en el que se puedan ganar unos jornales. George, uno de ellos, es más listo, delgado y pequeño. El otro, Lenny, un gigantón de una fuerza descomunal, tiene, sin embargo, una inteligencia bastante corta, lo que le obliga a depender de George para casi todo. George lo insulta y a veces parece desear que no estuviera con él pero, por otro lado, sabe que necesita su ayuda y, al fin y al cabo, es su amigo. A Lenny le gusta acariciar animales, sobre todo ratones, conejos y perros, pero su falta de control con la fuerza provoca que termine matándolos.
George le va contando a Lenny futuros proyectos que pueden iniciar, como comprar unas tierras para poder tener su propia granja, A Lenny le encanta escuchar eso, porque George le promete que podrá criar conejos y que los podrá acariciar. Para todo ello sólo tendrán que ahorrar algo de dinero.
En uno de los ranchos en los que se paran a trabajar suceden una serie de acontecimientos que desembocan en un final inesperado y que, además, nos permitirán conocer otros personajes con los que se radiografía una clase social abundante en los EEUU de la época.

La amistad, el trabajo, los proyectos nunca llevados a cabo, la pobreza, son conceptos que aparecen en “De ratones y hombres" y que la hacen una obra tan llena de belleza como de dureza.

domingo, 11 de septiembre de 2011

SHERLOCK HOLMES


Aunque en la niñez ya había leído algunas aventuras del avezado detective inglés Sherlock Holmes, todavía no me había sumergido del todo en serio en esta gran obra del género negro, fruto de la imaginación del escritor Arthur Conan Doyle (1859-1930). He decidido comenzar mi lectura, a la par que estudio, a través de cuatro novelas: “Estudio en escarlata”, “El signo de los cuatro”, “El sabueso de los Baskerville” y “El Valle del terror”.

“Estudio en escarlata” es el origen de todo. Un médico procedente de las guerras de Afganistán llamado Watson, que será la voz que nos relate todas las historias, conoce a un detective-asesor llamado Sherlock Holmes, con el que compartirá residencia en el afamado 221b de Baker Street.
Impresionado por los métodos deductivos de Holmes, además de otras características de su personalidad, Watson decide seguir a su compañero y ver cómo ayuda a Scotland Yard en unos misteriosos asesinatos. La novela se divide en dos partes; en una de ellas nos trasladaremos a otro país para conocer una dramática historia de amor y venganza, elementos motores de los asesinatos que se producen.

“El signo de los cuatro” nos describe ciertas “adicciones” que Holmes tiene a sustancias estupefacientes, concretamente a la cocaína, necesaria, según él, cuando ningún caso ni ninguna actividad distraen su inquieto cerebro. El caso que atañe al detective y al doctor esta vez tiene que ver con un misterioso tesoro y un extraño y secreto pacto entre cuatro caballeros. Es una entretenida novela en la que, además del suspense, se muestra cómo nuestro amigo Watson se enamorará por completo de una joven.

“El perro de los Baskerville” quizás sea una de las aventuras más famosa de Holmes. Recuerdo que la tuve como lectura obligatoria en la clase de inglés (eso sí, adaptada a un nivel bajo). Watson es nuestro principal actor, viéndose enturbiado por una historia fantasmagórica que ocurrió en la mansión de los Baskerville. Cuenta la leyenda que un perro de dimensiones colosales mató a uno de los primeros residentes de la mansión, un viejo noble un tanto diabólico. Más tarde, muere otro Baskerville, presentándose todas las pistas como el ataque de un can peligroso. Un joven Baskerville procedente de EEUU viaja a la mansión decidido a ocuparla y seguir la tradición familiar, pero el peligro le sigue acechando, por lo que es hora de que Holmes actúe con su fiel Watson.

La última novela, “El valle del terror”, tiene especial interés porque se menciona al profesor Moriarty, archienemigo de Holmes y peligroso malhechor; sin embargo, la historia nos trae otros personajes, un asesinato, una cruda confesión sobre un grupo de asesinos que vivían en EEUU y más elementos que se descubren mejor sumergiéndose en esta lectura.