domingo, 27 de marzo de 2011

BUENOS O MALOS POR NATURALEZA


¿El ser humano es bueno o malo por naturaleza? ¿El estado nos corrompe o, sin embargo, debe protegernos de nuestra ávida sed de matarnos los unos a los otros? El debate está servido y pivota fundamentalmente en torno a dos filósofos cruciales dentro del pensamiento político: Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, Francia, 2 de julio de 1778) y Thomas Hobbes (5 de abril de 1588 – 4 de diciembre de 1679). Para el primero, el hombre es bueno por naturaleza y, por tanto, el Estado debe emerger de un contrato social en el que primará el interés general y, por extensión, lo hará como un cuerpo cuya soberanía resida en el pueblo. Para Rousseu, libertad e igualdad eran fundamentales. Renunciar a la libertad sería “renunciar a la cualidad de hombres, a los derechos de humanidad e incluso a los deberes” (“El contrato social”). Esa libertad también se acompañaría de igualdad, no sólo ante la ley, sino como él estableció, una igualdad que impida que el rico sea tan rico como para comprar a un pobre y que un pobre sea tan pobre como para dejarse comprar.

Hobbes, con anterioridad, también habló de contrato social, pero con otros matices. El mayor teórico del absolutismo sustrajo al poder absoluto de su justificación divina. Ya no se es rey por la gracia de dios, sino porque el hombre es un lobo para el hombre, un ser despiadado que provoca tanto miedo que es necesario un orden duro para mantener la paz. El miedo político, en mi opinión uno de los conceptos más interesantes de la ciencia política, entra en el debate. Por miedo se justifica la anulación de la libertad. Los seres humanos, tanto para Rousseau como para Hobbes, son libres, pero para uno la libertad es buena y necesaria y, para otro, es un peligroso estado que debe ser aniquilado.

domingo, 20 de marzo de 2011

PERSÉPOLIS


Ahora que las revueltas sociales han expulsado a varios dictadores del norte de África y la guerra se empieza a enquistar en Libia con la intervención de países occidentales, me ha parecido correcto traer a colación la película de animación “Persépolis” (2007), basada en el cómic homónimo creado por Marjane Sartrapi. La historia se sitúa en Irán, en los últimos días del régimen del Sha de Persia, protagonizada por una niña que vive en un ambiente moderno y culto en el seno de una familia acomodada y con ideas progresistas. A lo largo de la historia, esta niña admiradora de Bruce Lee va descubriendo cómo miembros de su familia han sido encarcelados por el Sha, consecuencia de la brutal represión de éste.

Con el paso del tiempo, una revuelta termina con el régimen del tirano, pero desemboca en un nuevo sistema, la república islámica de los ayotolás, cambiando radicalmente el mundo en el que la niña vivía. Viendo cómo la represión aumentaba, sobre todo para las mujeres, la familia decidió mandarla a Europa a estudiar. Tras su paso por Austria y una vuelta con poco éxito a su país, Marjane vuelve a exiliarse a Francia, aupada una vez más por unos padres que no quieren que viva en Irán.

No he leído el cómic, pero la manera que tiene la película de narrar esta historia me ha parecido interesante, a la par que original. Repasar la historia y pensar es fundamental para entender el mundo en el que vivimos.

domingo, 13 de marzo de 2011

LA HUELLA


Dos actores cara a cara en una gran mansión le bastaron a Joseph L. Mankiewicz para construir una interesante obra cinematográfica: “La huella” (1972). Pero, claro, estos dos actores eran Lawrence Oliver y Michael Caine, una combinación perfecta. Mezclando el suspense con ciertas dosis de humor, Oliver encarna a un escritor de novelas detectivescas, ya bastante mayor y millonario, que invita a su casa a un joven Michael Caine, amante de su esposa. En ese encuentro, Oliver, como si de una de sus novelas se tratase, inicia un juego macabro con Caine que culminará con inusitadas consecuencias.

De Mankiewicz también me interesa resaltar “Eva al desnudo” (1950) sólo y exclusivamente por la grandeza de Bette Davis, con ese derroche de cinismo que la caracterizaba y cuyas lapidarias frases ya son todo un clásico en la historia del séptimo arte.

Ya aviso que “La huella” tiene un remake que no he visto y no sé si tendré ganas de hacerlo, aunque también sale Michael Caine, esta vez haciendo de viejo escritor.

domingo, 6 de marzo de 2011

KARMA


Buda dijo que uno recoge lo que siembra, resumiendo así lo que se conoce como la “Ley del Karma”, doctrina que se basa en la premisa de que todos damos lo que recibimos y recibimos lo que damos, trasmitiéndose estas conductas reencarnación tras reencarnación y supeditando nuestras posteriores vidas hasta que rompamos esa rueda con el Nirvana. A veces pienso que es verdad, no lo de la reencarnación, sino que tu comportamiento te trae consecuencias, negativas o positivas; y otras veces pienso que no. El mundo está muy mal repartido. Sin embargo, es cierto que somos consecuencia de nuestras decisiones y responsables en parte de lo que nos pasa, sin obviar, claro está, que pertenecemos a un sistema en el que todo viene dado como si fuéramos sólo tornillos de un engranaje.

Sobre el Karma destacaría una divertida serie, “Me llamo Earl” (2005).Trata de un joven cuya desastrosa vida da un cambio cuando le toca la lotería. En el mismo instante en que descubre que es millonario, lo atropella un coche y pierde el billete. Estando acostado en la cama del hospital, ve en la televisión un debate sobre el “Karma” y entonces decide dar un giro a su vida haciendo una lista de aquellas cosas malas que hizo en el pasado y que necesita corregir. Una serie genial.

Al día de hoy, siempre tengo la esperanza de que si uno hace lo que cree justo, sin dañar a nadie y actúa con honradez, como dicen muchos viejos, alguna recompensa tendrá. Lo que no sé es ni cuál ni cuándo. El dónde, espero que en esta vida, entre otras cosas porque no creo en ninguna otra.