lunes, 26 de diciembre de 2011

CAVAFIS: ESPERANDO A LOS BÁRBAROS.


El poeta griego Constantino Petrou Cavafis, en griego Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης (Alejandría, Egipto; 29 de abril de 1863 – 29 de abril de 1933), fue una de esas grandes figuras que la literatura nos dio a principios del ya fenecido siglo XX. Muy conocido por su poema “Ítaca”, hoy he creído oportuno traer hasta este humilde blog otro poema suyo, fascinante como todos, que se titula “Esperando a los bárbaros”. De vigorosa actualidad, con un toque crítico y desasosegante, “Esperando a los bárbaros” es un poema que nos abre los ojos y nos hace pensar. Que disfruten de su lectura.

“-¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan.

-¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?

Porque hoy llegarán los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?
Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros.

-¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto
y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,
está sentado, solemne y ciñiendo su corona?

Porque hoy llegarán los bárbaros.
Y el emperador espera para dar
a su jefe la acogida. Incluso preparó,
para entregárselo, un pergamino. En él
muchos títulos y dignidades hay escritos.

-¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron
hoy con rojas togas bordadas;
por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;
por qué empuñan hoy preciosos báculos
en plata y oro magníficamente cincelados?

Porque hoy llegarán los bárbaros;
y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.

-¿Por qué no a acuden, como siempre, los ilustres oradores
a echar sus discursos y decir sus cosas?

Porque hoy llegarán los bárbaros y
les fastidian la elocuencia y los discursos.

-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto
y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)
¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?

Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.

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