domingo, 16 de octubre de 2011

EL MAL CON CARA DE NIÑO


Uno siempre se imagina el mal con cara de bestia, olor a azufre, cara deformada, cola, cuernos, colmillos exageradamente grandes… o con cualquier otra característica desagradable capaz de provocar más de una pesadilla. Pero lo que nunca se encontraba entre las posibilidades es que el mal tuviera cara de niño.

Hay muchas películas cuyos protagonistas son niños despiadadamente malvados. Hablaríamos, por poner un par de ejemplos conocidos, de “Los chicos del maíz”, película de 1984 basada en un relato de Stephen King, o la genial “Quién puede matar a un niño”, dirigida en 1976 por el maestro Narciso Ibáñez Serrador, director al que admiro y que también nos deleitó con “Historias para no dormir”, serie de Televisión Española emitida a mediado de los sesenta. Los niños, en estas películas, se convierten en unos personajes malévolos, que trasmiten aún más terror al tener una cara de inocencia capaz de neutralizar cualquier intento de combatirlos.

Pero para mí, sin lugar a dudas, hay una película especialmente intrigante, ya que el niño en esta ocasión encarna el mal, pero en ningún momento se ve cómo él lo ejerce del todo. Es más, ese ambiente opresivo a la par que desconcertante que inunda toda la película es el que da auténtico pavor. Hablo de “La profecía”, película de 1976 dirigida por Richard Donner y protagonizada por Gregory Peck.
Este clásico del género del terror nos cuenta la historia de un diplomático estadounidense destinado en Roma al que le comunican que su futuro bebé ha fallecido nada más nacer. Preocupado ante la idea de comunicárselo a su mujer, el sacerdote del hospital en el que está le ofrece la posibilidad de quedarse con un niño cuya madre ha muerto en el parto. Este niño será llamado Damien.

Conforme crece el niño, se van dando una serie de momentos sospechosos, que van definiendo un perfil macabro en la sonrisa angelical del joven Damien. Mientras tanto, un alocado sacerdote intenta advertir al diplomático sobre el peligro. Su hijo es la encarnación del demonio y, tal como dice la profecía, éste se reencarnará en el seno de una familia con influencias políticas (sí, suena irónico que el maligno acabe metido en política).

Aunque le explican cómo tiene que acabar con el demonio, Gregory Peck se queda congelado ante la mirada inocente de Damien, seguramente preguntándose cómo puede ser que el mal tenga cara de niño.

2 comentarios:

  1. Bueno, has nombrado toda ésta serie de películas que marcaron un mito en la historia, las he visto todas, y todas, me impactaron, los chicos del maiz la verdad es que entraña mucho miedo, la profecía te engancha hasta el final,el exorcista pone los vellos de punta, las dos vidas de audrey rose te hace dar un sobresalto constante, en fín, que nos las estás haciendo recordar y a los que nos gusta el cine de terror, de miedo, de todo ese mundo de lo oculto, nos encanta que nos las recuerdes, jeje, un abrazo.

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  2. Gracias Conchi por el comentario! Son películas muy entretenidas que se han convertido en auténticos clásicos.

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