martes, 4 de enero de 2011

QUITARNOS HASTA EL HÍGADO


Muchas veces uno dice que una cosa en cuestión le cuesta un riñón, o un ojo de la cara, cuando el precio es demasiado caro. Pero qué pasaría si realmente lo que compramos fuese un riñón o un ojo, o un hígado o un páncreas artificiales para poder seguir con nuestra vida. Órganos fabricados por multinacionales a precios descomunales que requieren una hipoteca difícil de pagar.

En la película “Repo men” de Miguel Sapochnick (2010), Jude Law y Forrest Witaker interpretan a unos cobradores que recuperan esa mercancía vital. A diferencia de recuperar coches o casas, se ven obligados a abrir en canal a las personas para poder hacerse con aquel órgano en cuestión que no han podido pagar. Literalmente les cuesta un hígado o un riñón. ¿Avanzará tanto la ciencia como para que puedan fabricarse órganos necesarios del cuerpo humano y no haya que esperar a ningún donante? ¿Seguiremos tan atrasados como para continuar dependiendo de las deudas para poder vivir? Son reflexiones que me planteo constantemente observando los precios de absolutamente todos los bienes que nos rodean y, además, viendo lo poco que nos cuidamos los seres humanos. Si pudiéramos disponer de unos pulmones artificiales o un estómago listos para usarse, quizás la vida sería mucho menos sana, quitando el gran avance médico que supondría. La película establece otra cuestión que no deberíamos soslayar: un gran avance médico controlado por una empresa con ánimo de mucho lucro. Dejar la investigación sólo en manos privadas puede acotar el beneficio a unos pocos privilegiados. Veremos qué nos depara el futuro.

3 comentarios:

  1. He estado escuchando esta mañana una entrevista en la radio que hablaba de niños robados hace unos años. A los padres, se les daba un certificado de defunción falso o, en el peór de los casos, se les mostraba un feto muerto que tenían congelado para tal efecto y dispuesto para el momento del "intercambio", robar no solo el futuro de una persona, si no su identidad y su herencia vital... Creo que las monstruosidades llevan mucho tiempo y la pelicula, no será más que un reflejo del futuro, como ya lo fué la naranja mecánica.

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  2. Es cierto, yo también he visto reportajes sobre esos robos de niños. ¡Y en España! Burradas viene haciendo la humanidad desde que se la puede llamar así, y mucho me temo que sólo vamos refinándonos. Por ejemplo, hay una localidad en India (de cuyo nombre no puedo acordarme) donde un porcentaje enorme de su población (pobres, obviamente) carece de alguno de sus órganos (un riñón, por ejemplo) porque lo han 'donado'. Es decir, porque, aunque parezca difícil creerlo, lo han vendido en el mercado internacional. Y es que hay muchos países donde la compraventa de órganos es legal. Por tanto, no hace falta fabricarlos, tan sólo buscar "médicos" con la suficiente falta de escrúpulos como para hacer esas operaciones. Y no pensemos necesariamente en sitios tétricos, como en las series policiacas, sino en clínicas normales. Igual que hay países paraísos fiscales, hay otros con legislaciones que admiten estas prácticas (por suerte no el nuestro). Eso sí, por supuesto, siempre que te puedas pagar estos 'servicios'.
    Por fortuna, hace poco vi otro reportaje más esperanzador, sobre el inicio de una prometedora línea de investigación en un hospital de Madrid. La idea es fabricar corazones a partir del 'esqueleto' de otro corazón, que limpian y recubren con células madre del receptor. Francamente creo que la ciencia, y si es pública mejor, irá cambiando las circunstancias para que muchas salvajadas de hoy no continúen en el futuro.
    Pero, eso sí, no dejamos de ser humanos, con demasiadas imperfecciones. Y no hay nada más difícil que conseguir (y mantener) una sociedad justa.
    P.D.: Espero que no haya sonado demasiado deprimente el 'sermón'; a lo mejor me he pasado un poco...

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  3. Hola amigo bloguero, mis felicitaciones para éste año recién estrenado, espero que se cumplan todas tus ilusiones y sueños, un abrazo desde el sur.

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