lunes, 27 de diciembre de 2010

BAUDELAIRE


Hoy inauguramos en este espacio una sección sobre poesía, género literario que me fascina y que admiro con auténtico fervor. Poco puedo escribir sobre los autores que no digan ellos con sus escritos; lo más importante es leerlos. ¿Qué añadir a lo que nos cuentan los poetas, esas personas que con palabras, sólo palabras, trasmiten una fuerza tan tremenda y llegan a conmocionar al más duro? Aún así, algo podemos comentar. Para comenzar este viaje, sumado al cine, cómic y demás géneros literarios que reunimos en este humilde blog con vocación divulgadora, qué mejor que contar con Baudelaire (1821-1867), poeta francés archiconocido, sobre todo por su vida de excesos y su condición de poeta maldito. La bohemia o la poesía como forma de vida llevada a sus últimas consecuencias, viviendo sólo para su arte, despreocupado por todo lo demás, hace de Baudelaire un personaje crucial en la poesía, especialmente para aquellos que nos sentimos atraídos por ese lado oscuro y místico de los artistas. Sus obras “Las flores del mal” y “Pequeños poemas en prosa” fueron los primeros libros de poesía que me compré con mi ajustado presupuesto de estudiante universitario, aprovechando una oferta muy buena de una librería de ocasión y segunda mano. El primer poema que leí de Baudelaire, la primera página, lo primero que me gustó, lo expongo a continuación. Espero que os guste, al menos, tanto como a mí.



“-¿A quién quieres más, hombre enigmático, dime, a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano?
-Ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano tengo.
-¿A tus amigos?
-Empleáis una palabra cuyo sentido, hasta hoy, no he llegado a conocer.
-¿A tu patria?
-Ignoro en qué latitud está situada.
-¿A la belleza?
-Bien la querría, ya que es diosa e inmortal.
-¿Al oro?
-Lo aborrezco lo mismo que aborrecéis vosotros a Dios.
-Pues ¿a quién quieres, extraordinario extranjero?
-Quiero a las nubes..., a las nubes que pasan... por allá.... ¡a las nubes maravillosas! “
Charles Baudelaire. “Pequeños poemas en prosa”

domingo, 19 de diciembre de 2010

CAMBIAR EL MUNDO


¿Puede una persona cambiar el mundo?, me pregunto constantemente en este contexto de crisis y esperanzas rotas. Excepto en la ficción de los superhéroes, creo que nadie considera que una persona tenga poder suficiente para ello, ni siquiera si la persona encargada de tan magna actividad fuera Mr. Obama.

Una película que te hace reflexionar sobre estos asuntos es “Juan Nadie” (1941), dirigida por Frank Capra (1897-1991) y protagonizada por Gary Cooper. El argumento es curioso: una periodista a punto de ser despedida se inventa una historia llena de sensacionalismo: un hombre llamado Juan Nadie escribe una carta al periódico relatando su situación de desempleo y desesperación. Por ello, anuncia que se suicidará en Nochebuena arrojándose desde un edificio. La noticia adquiere tanto interés que deciden poner carne y hueso a Juan Nadie. Tras un pequeño casting, encuentran a un jugador de béisbol fracasado que reúne todas las características del americano medio. La bola de nieve cada vez se hace más grande: Juan Nadie no sólo se va a suicidar por estar parado, sino por el egoísmo de la sociedad. En un discurso escrito por la joven periodista, el impostor Juan Nadie explica que tenemos que ayudarnos unos a otros, preocuparnos por el vecino. Este mensaje cala tanto que comienza una oleada de clubes de Juan Nadie, en los que la ciudadanía crea comunidades de ayuda mutua. Como no pueden faltar los malos, el movimiento de Juan Nadie será instrumentalizado por un poderoso empresario con ambiciones políticas.

Ayudar al vecino y no esperar a que la política te salve puede ser un mensaje muy norteamericano y liberal, pero que tiene gran parte de razón. No esperemos a que venga ningún Juan Nadie como dice la película, lo importante es la idea.

sábado, 11 de diciembre de 2010

VIOLENCIA CINEMATOGRÁFICA


Se ha hablado mucho sobre la violencia en el cine. Poco puedo aportar a este debate que no haya sido expuesto por todas las partes, desde directores de cine hasta representantes de padres y madres, entendidos en la materia, sociólogos, pedagogos, filósofos… La pregunta no es sólo si la violencia en los medios de comunicación nos vuelve agresivos, sino si también es un reflejo de lo que somos, animales peligrosos en eterno conflicto los unos contra los otros.

Me gusta el cine de acción, de tiros y artes marciales. No me considero nada violento, al revés, soy bastante pacífico. Creo que las escenas de acción pueden llegar a ser poéticas y bellas. Si las rueda Takeshi Kitano, por ejemplo, pueden resultar impactantes; estéticas, digamos, si nos ponemos finos. Recuerdo su película “Brother” (2001), en la que una guerra entre mafias hace que muera hasta el apuntador. Ya en su día, el director japonés, ante el eterno debate mencionado anteriormente sobre si la violencia en el cine influye negativamente en el espectador, dijo que tras el visionado de la película a todo el mundo se le quitaría las ganas de pertenecer a esas asociaciones delictivas. El final que les depararía sería desolador. Las películas de Kitano, como “Violent cop” o “Hanna Bi”, son dramas de acción, tal y como lo fueron en su día las geniales películas de Sam Peckinpah “Perros de paja” o “Grupo Salvaje”, películas que dan una visión del género humano de un pesimismo brutal, trasmitiéndote una especie de amargor. De hecho, “Perros de paja” ya tuvo en su tiempo muchas críticas por determinadas escenas violentas con mujeres pero, claro, a un tipo que se caracterizaba por ingerir grandes cantidades de alcohol a todas horas le resbaló todo lo que dijeron. Los hombres tampoco quedaban en buen lugar en sus historias.

La catarsis que provoca este tipo de violencia fílmica debe tenerse en cuenta; al fin y al cabo, todo no van a ser historias felices teñidas de miel.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El Mundo de Sofía


Cuando leo no sólo busco entretenimiento y luchar contra el aburrimiento, sino aprender. Me gustan esos libros que son punto de partida, que te animan a seguir leyendo, investigando, que te guían por dónde tienes que seguir para profundizar en alguna materia enriquecedora.

Entre esos libros destaco “El mundo de Sofía”, una novela misteriosa en la que una joven niña recibe cartas en las que se le da un curso de filosofía por correspondencia repasando así, de forma somera, la historia de la filosofía universal. El autor de esta novela, Jostein Gaarder (Noruega 1952), mezcla de forma magistral la propia historia de la niña, con todas sus vicisitudes, y la vida de los principales pensadores de nuestro mundo. Cuando lo leí en el instituto y, posteriormente, en el primer curso de la facultad, me abrió un mundo nuevo, me sirvió para que surgiera en mí cierto gusanillo por leer y estudiar por mi cuenta todo lo que tenía que ver con estos autores.

La divulgación es sencilla o, por lo menos, debiera serlo para así facilitar a los “neófitos” introducirnos en cualquier materia. Por cierto, ¿alguien entendió el final del libro?