miércoles, 27 de octubre de 2010

CINE COMPROMETIDO


De vez en cuando es bueno ver un tipo de cine que te despierte la conciencia, que te remueva las entrañas, que te dé argumentos para seguir siendo crítico con las injusticias. En este ámbito hemos de quitarnos el sombrero ante el genial director británico Ken Loach (1936) y, en este caso, dentro de su amplia filmografía, ante la excelente cinta “Riff-Raff”(1990), protagonizada por el actor Robert Carlyle. En ella, un ex presidiario empieza a trabajar en la construcción en los años del tacherismo más duro en Inglaterra. Obligados a trabajar sin medidas de seguridad, a mantenerse de forma autónoma y a ocupar casas para vivir, a convivir con las ratas y a cobrar una miseria, la cuadrilla siempre tiene tiempo para echar unas cervezas, contar unos chistes y establecer debates políticos que cada vez interesan menos a la gente. Eso si, el drama les espera en cada esquina.

Contando también con Robert Carlyle como actor principal, he de destacar “Full Monty”(1997). Con el drama del desempleo de fondo, un grupo de parados decide buscar su propia iniciativa para salir de la crisis: despelotarse. Trabajar como “strippers” les abre un simpático horizonte para poder tirar hacia adelante.

sábado, 23 de octubre de 2010

MAFIAS


Entre los seguidores del cine negro y policiaco, club en el que me incluyo, siempre ha existido una visión romántica del mundo de la mafia. A pesar de ser los “malos”, es imposible no tener simpatía por películas como “El padrino”, basada en el genial libro de Mario Puzo, y que cuenta con, en mi opinión, algunos de los mejores actores de la historia del cine: Marlon Brando y Al Pacino bordando unos papeles sublimes y, ya en la segunda parte, Robert de Niro terminando una faena perfecta. El drama de las familias inmigrantes italianas, las luchas de poder, la sangre, la venganza, los negocios, la muerte.

Sin embargo, hay otra obra que compensa esta simpatía cinematográfica (que no real) y que me lleva hasta la reflexión y la crítica más fuerte: “Gomorra”, del italiano Roberto Saviano. Escribir sobre la Camorra napolitana le ha costado vivir amenazado de muerte; sentencia que el autor está convencido de que llegará a cumplirse. En su libro hace una radiografía del mundo de la mafia, ya no sólo como un ente que cuenta con pistoleros, sino como un entramado perfecto de intereses económicos y, por extensión, políticos. Uno se asombra de que las cosas que lee en este genial libro pasen en el llamado “mundo civilizado”.


Quizás debamos preguntarnos qué lleva a la gente a engrosar las filas de las organizaciones criminales pero, también, si detrás no hay gente respetable.

domingo, 17 de octubre de 2010

Hermanos Coen


Cómo una historia en principio simple puede retorcerse de tal manera para dar un giro magistral y dejarnos con la boca abierta. Ésa es, a grandes rasgos, la principal cualidad de la mayoría de las películas de los geniales cineastas Joel y Ethan Coen, conocidos como los hermanos Coen. Desde “Sangre fácil”, rodada en 1984 y premiada en Sundance, hasta la obra maestra “Muerte entre las flores”, estos genios nos deleitan con películas llenas de celos, pasiones, suspense, dosis de violencia y un humor negro fantástico. Ésta última película, protagonizada por Gabriel Byrne y ambientada en esa América de gansters y ley seca que tanto nos gusta a los amantes del género negro, se convierte en algo más que una cinta de mafiosos. La intriga es brutal y los giros que acontecen van llevando a Byrne de bando en bando para, como por arte de magia, conseguir todo lo que se proponía desde un principio. Amantes, luchas de poder, engaños al jefe, tiroteos con las Thompsons… Todos los ingredientes para no despegarse de la pantalla.

En “El hombre que nuca estuvo allí”, Billy Bob Thornton hace de un barbero de cigarrillo perenne en la boca. Como no podía ser menos, vuelven a aparecer los sobornos, el suspense y las relaciones a tres bandas.

Por último, y saliéndose del thriller, en “El gran Lebowski” los Coen construyen una hilarante comedia con personajes tan desquiciados como el encarnado por el gran actor Jeff Bridges, que hace el papel de un perdedor porreta ido de la cabeza y apodado “El Nota”; Walter (John Goodman); o John Turrturro, haciendo de un jugador de bolos latino llamado Jesús. Un peliculón.

Me dejo muchas más, pero todo a su tiempo.

jueves, 14 de octubre de 2010

FRITZ LANG


Antes de ver ninguna película de Lang (1890-1976) consideraba a este alemán de monóculo permanente un hombre misterioso, un cineasta que me interesaba estudiar. En “Metrópolis” (1927) nos plantea, a través de la recreación de un mundo futurista, una crítica de la sociedad industrializada y deshumanizada, apuntalada por sus desigualdades y su fe ciega en los progresos tecnológicos. Pero, sin lugar a dudas, fue con “M, el vampiro de Dusseldorf”, con la que mi admiración por este director llegó a su cima más alta, de donde no ha vuelto a bajar. En esta obra maestra del séptimo arte, el increíble e histriónico actor Peter Lorre protagoniza a un asesino de niñas que tiene atemorizada a toda la ciudad. Estando sometidos los barrios pobres, escenario de las fechorías del asesino, a una represión brutal por parte de la policía, los residentes, mayoritariamente formados por ladrones y demás delincuentes, se ven obligados a convertirse en los mayores perseguidores del vampiro. Así, en una escena que se queda en la retina de todo cinéfilo, el grupo de desheredados decide someter a Lorre a un juicio popular.

Aún hay más: “La mujer del cuadro”, suspense con final increíble; “Los sobornados”; “Sólo se vive una vez”; el místico “Dr. Mabuse”… y muchas más que tuve ocasión de visionar en horas de intenso cine club.

martes, 12 de octubre de 2010

DOBLES PERSONALIDADES


Creo que nos vamos creando una personalidad propia, en medio de la sociedad que nos rodea, a base de reprimir deseos y pensamientos constantemente. Viene bien, dirían muchos, porque sin esa socialización viviríamos como salvajes. Aún así, casi todos imaginamos alguna vez cómo podría ser si nos comportáramos como nos diera la gana, sin ningún tipo de atadura moral, rompiendo los moldes de las personas civilizadas.

El escritor Robert Louis Stevenson (1850-1894) crea una historia en la que se nos aparece una situación similar. “El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde”. Un Dr. Jeckyll civilizado, científico, contra su otro yo, un Mr. Hyde loco y homicida. Ante esa dualidad de prudencia y salvajismo, la lucha es a muerte. Mientras el Dr. Jeckyll planteará las transformaciones como un juego en el que durante unas horas pudiera verse embriagado por la libertad del antisocial, Mr. Hyde cada vez controla más la situación odiando con ahínco todo lo que representan aquellas cadenas que lo atan al mundo.

Cuántas personas viven una vida “formal” junto a su familia y amigos y, luego, eligiendo el anonimato de la noche frecuentemente, se ofrecen a vicios y actitudes inconfesables.

Quizá todos seamos Jeckyll y Mr. Hyde; la lucha continúa.

jueves, 7 de octubre de 2010

PARANOIA AGENT


A veces, en estos tiempos modernos que nos tocó vivir, el estrés, la angustia y la ansiedad agobian tanto que la vida se nos torna como una cuesta endiabladamente empinada. ¿Quién no ha querido alguna vez que el suelo se abriera para ocultarse durante un tiempo? ¿Quién no ha deseado acelerar el reloj para que pasaran los días lo más rápido posible? O directamente, utilizando la típica dolencia de niño, nos ha dolido el estómago tanto que no podíamos cumplir con nuestras obligaciones. Esta vez si era real.

Sobre estos temas trata la increíble serie de Satoshi Kon, Paranoia Agent, en la que una serie de personajes agobiados por distintas situaciones adversas son atacados por el que se conoce como “El chico del bate”, un adolescente enfundado en unos patines dorados y con un bate de Baseball Metálico. Un suspense totalmente paranoico donde imaginación y realidad se mezclan en un espacio alternativo.

Enfebrecidos por la moda que impone la compra de un perro de peluche llamado Maromi, la ciudad japonesa se verá envuelta en una serie de acontecimientos increíbles. Desde luego, una serie que merece la pena ver.

sábado, 2 de octubre de 2010

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER


Cuando me enfrenté a la novela de Milan Kundera (1929) era todavía demasiado joven (18 años) para exprimir todo lo que ella ofrecía. Al volver a leerla, la historia de Tomás, Teresa, Sabina y Franz se presenta no sólo como un relato de amor, sexo y celos, sino como una reflexión necesaria sobre la historia política de lo que en antaño fue Checoslovaquia y, por extensión, un análisis de aquello en lo que se convirtieron los regímenes de los países del Este de Europa. La masa, la ideología o la lucha de cada cual contra su propio destino. Este libro se convierte en una herramienta para pensar cuál tiene que ser nuestro papel en la vida.

Cuando la tragedia persigue a las personas, da igual del país que sean, las vueltas que den, lo que piensen, lo que vayan a pensar. De hecho, Kundera trae a colación el mito de Edipo, tragedia que nos viene a ratificar la anterior afirmación. Edipo se casó con su madre y mató a su padre, tal y como predijo el oráculo y, al darse cuenta de lo que había hecho, no se exculpó por la ignorancia: se sacó los ojos y continuó con su castigo. Quizás éste sea el tema fundamental de la novela, quizás esto sea la insoportable levedad del ser.