lunes, 6 de diciembre de 2010

El Mundo de Sofía


Cuando leo no sólo busco entretenimiento y luchar contra el aburrimiento, sino aprender. Me gustan esos libros que son punto de partida, que te animan a seguir leyendo, investigando, que te guían por dónde tienes que seguir para profundizar en alguna materia enriquecedora.

Entre esos libros destaco “El mundo de Sofía”, una novela misteriosa en la que una joven niña recibe cartas en las que se le da un curso de filosofía por correspondencia repasando así, de forma somera, la historia de la filosofía universal. El autor de esta novela, Jostein Gaarder (Noruega 1952), mezcla de forma magistral la propia historia de la niña, con todas sus vicisitudes, y la vida de los principales pensadores de nuestro mundo. Cuando lo leí en el instituto y, posteriormente, en el primer curso de la facultad, me abrió un mundo nuevo, me sirvió para que surgiera en mí cierto gusanillo por leer y estudiar por mi cuenta todo lo que tenía que ver con estos autores.

La divulgación es sencilla o, por lo menos, debiera serlo para así facilitar a los “neófitos” introducirnos en cualquier materia. Por cierto, ¿alguien entendió el final del libro?

3 comentarios:

  1. Hola Héctor, pues mira, precisamente leí ese libro el año pasado, me encantó, ya que me gusta mucho la filosofía, y además me sirvió para escribir un poema como conclusión del libro, así que te lo dejo aquí:
    se llama: " 24 Horas".
    24 HORAS


    Allí en lo alto
    sobre la colina,
    flota una nube roja;
    más hacia abajo
    en el valle,
    hay una iglesia de piedra.

    --- --- es medianoche --- ---

    Todo es vacío y silencio
    y en el aire sólo flotan,
    las partículas de polvo;
    de lejos tan solo suenan
    notas de un viejo salmo,
    y las cuerdas de un laúd.

    --- --- es la una de la tarde --- ---

    No hay paisajes
    no hay figuras,
    ni tabúes que romper;
    ni miedos desconsolados
    ni reglas por imponer,
    ni en lo alto ni en lo bajo.

    --- --- son las 6 de la tarde --- ---

    Y luego fueron las 7
    y las 8… …
    algún viejo gallo cantó.

    Y han pasado 14
    14 horas después,
    y tan sólo se ve en la iglesia
    el que fuera el Redentor,
    ese viejo Crucifijo,
    del Cristo que nos parió.

    Con los tiempo aparece
    la estirpe divina
    vestida de humano,
    haciendo promesas
    en el muelle del sueño,;
    todo se ha vuelto triste y solemne,
    como una vieja brújula
    a través de los tiempos.




    ZÍNGARA
    Conchi del Blanco Bernal



    P.D. Nota aclaratoria:
    La medianoche era el año 0;
    La una equivalía al año 100 después de Cristo;
    Las 6 era el año 600 después de Cristo;
    Y las 14 horas era el año 1.400 después de Cristo.

    Todo ésto lo saqué cuando estaba leyendo la parte del Imperio de Roma, y con respecto a tu pregunta de si se entiende o no el final, la verdad es que se hace un poco enrevesado e incluso en ciertas partes del libro veo que también que han introducido algo de fantasía.
    Ya me dirás tu opinión, amigo bloguero.
    Un abrazo navideño desde tierras jerezanas.

    ResponderEliminar
  2. Como siempre gracias por el comentario y por el poema, claro, me ha gustado. La verdad es que si veo que es un poco enrevesado tanto el final del libro como algunas partes, como si faltara algo de fuerza para el final. Quizás debía terminar así, no sé.
    Saludos!!

    ResponderEliminar
  3. Yo también leí el libro por obligación en el instituto (ojo, que me alegro de que se obligue a leer, a ver si así al menos al 10% le entra el gusanillo), y la verdad es que me encantó. Además es de los que se leen con ansiedad, en pocos días (y no es que sea corto precisamente, aparte de que encima trate de Filosofía). Y sí, también a mí me hizo sentir curiosidad por el mundo de la Filosofía; curiosidad que, para ser sincero, todavía no he saciado porque no he leído ni la mitad de lo que debería.
    No obstante, ya hace demasiados años desde que leí el libro, por lo que seguramente tendré que retomarlo, como guía general, y después profundizar en los autores y corrientes que trata. Sin embargo, sí que recuerdo vagamente que el final también me dejó una sensación extraña, como si no cuadrara con el resto de la historia. Ya te digo que tendré que releerlo para tener una opinión más formada (a lo mejor ahora sí lo entendería). Eso sí, estoy completamente de acuerdo con que al final pierde fuerza. Yo tengo la sospecha de que tal vez le vencía el plazo de entrega a la editorial, así que los siglos XIX y XX los trata a velocidad de vértigo. Aunque tampoco descarto que sea simplemente deformación profesional (ya sabes, la tendencia de los profesores a usar temarios enormes, pasarse un trimestre entero dando la introducción a la materia y cosas como la Revolución Francesa o los filósofos griegos, y dejar los asuntos más recientes para trabajos optativos de ampliación). De hecho, si no recuerdo mal (cosa bastante posible) el propio autor era profesor de instituto.

    ResponderEliminar