miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ausencia de dioses


Son tiempos de nihilismo estos que vivimos, quizás, aunque ya dijo en su tiempo Nietzsche que Dios había muerto. ¿Por qué nos gusta tanto el filósofo alemán? No sé; planteemos la rebeldía contra la moral, la voluntad de poder, alzarnos contra el bien y el mal, como elementos atrayentes para las mentes inconformistas de la adolescencia. O, simplemente, a veces, necesitamos librarnos de mitos, dioses y entelequias para poder ser, en la medida de lo posible, dueños de nuestro futuro.

No me preocupa si hay vida después de la muerte sino, como dijo el poeta, vivirla antes del final. Luchar contra el sufrimiento, no contra el pecado, representa un axioma budista. Separarnos de los deseos para no sufrir por lo que no se obtiene, simplificar lo que tenemos para no llorar cuando perdemos algo. Sin lugar a dudas, siendo una religión interesante, uno de los conceptos que más me ha interesado siempre ha sido la ley del Karma. Tal y como te comportes, así te vendrá devuelto. Quizás cuando veo la televisión o paseo por la calle, cuando veo injusticias o a tanto peligroso suelto, quiero pensar que todo lo pagará con creces. Pero entonces me detengo y me doy cuenta de que estoy cayendo de nuevo en el mito, en dejar en manos de la providencia lo que debería ser nuestra propia lucha. Pero eso ya será otra historia.

3 comentarios:

  1. Me preocupa mucho que Nietzsche guste tanto; no por el nihilismo, siempre matizable y dsicutible (incluso por aquellos que llevan estudiando al filósofo decenas de años), sino por la afición del pueblo español a saber y hablar de todo: todos somos filósofos, todos escritores, y de esta manera, la filosofía deviene otra cosa. Qué sea esta "otra cosa" me da igual, pero recordando lo que cierto griego explicaba en cierto diálogo, cada vez hay más bastardos en filosofía, es decir, gente que no se toma en serio el rigor necesario para estudiarla. Prejuicios, frasecitas, citas sacadas de contexto, y ale, todos al grito de "qué grande es Nietzsche", "somos una masa distinta, nos gusta Nietzsche": sólo basta soplar a estas gentes para que caigan en la cuenta de que no saben nada, que Nietzsche no es un libro de recetas, y mucho menos, un hombre que fuera predicando eso de una "voluntad de poder" como remedio a no sé qué.
    En fin, Héctor, ya ves que me enfado; y no contigo, desde luego, faltaría más, sino con los que cada vez que escuchan la palabra "Nietzsche" asienten con la cabeza como queriendo decir: "yo sé de qué va esto, lo comprendo", faltando al respeto a estudiosos y gente sincera que estudia la filosofía desde hace más de cincuenta años, y aún no sabe si ha incluso medio comprendido la mitad de lo que Nietzsche dejó redactado.
    Saludos cordiales;).

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  2. Muy buena tu reflexión Hector, sobre todo la parte en la que hablas de como dejamos lo que nos corresponde hacer a nosotros , en manos de la providencia o quizas esperando que lo solucionen otros ,como si la cosa no fuera con nosotros, cuando con un poco de esfuerzo de cada uno bastaría para avanzar un poco más en contra de esta sociedad cada vez más individualista en la que la gente en vez de detenerse ante ciertas situaciones, simplemente gira la cabeza y se cree que con no verlo el problema ya desaparece.
    Yo lo único que sé, es que a mí me compensa dar una mano , aunque luego no me sea devuelta, y aunque a veces es frustrante,sé que de cien , una me me reconfortará.No sé si me he explicado bien , ya que no sé expresarme ni escribir demasiado bien.
    Sin más un saludo!!

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  3. Gracias por los comentarios!!

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