jueves, 12 de agosto de 2010

AKIRA

La vida es cuestión de azar. ¿Cómo estará el mundo dentro de cincuenta años? ¿Algún desastre nos asolará? Alrededor de estas preguntas se ha formado ese gran género de la ciencia ficción: una sociedad marcada por tecnologías avanzadas, hordas apocalípticas de extraterrestres, utopías y antiutopías.

En uno de esos mundos, situado en el Japón del 2019, Katsuhiro Otomo crea un voluminoso y atrayente manga. Su argumento, resumiendo demasiado, se puede describir de la siguiente manera: Tokio es una ciudad devastada por un desastre en apariencia nuclear tras la tercera guerra mundial. Entre sus escombros se levanta Neo-tokio, una nueva ciudad caracterizada por la represión gubernamental, el vandalismo juvenil, que utiliza sus famosas motos para pertrechar sus malévolos planes y una serie de niños con superpoderes psíquicos. Entre esos niños, uno destaca por ser increíblemente poderoso y, por lo tanto, un auténtico peligro para la humanidad. Este niño es Akira que, al igual que el resto de superniños, son fruto de experimentos del estado. Aunque está criogenizado, algo nos avisa de que está a punto de despertar…

A pesar de que la película es trepidante y muy buena, el cómic da mucha más información, llega más lejos y, por lo tanto, satisface más la curiosidad que surge al enfrentarnos a tan compleja historia.

4 comentarios:

  1. Aunque ya pase los veinte, aún no he visto la película. Mi hermano es muy freak de todo esto y de algo me ha hablado. Así que, como no puedo opinar, y por si no la has visto, te recomiendo una serie muy buena -y sugerente- que también roza estos temas: "Gantz". La puedes encontrar por Internet...
    ¡Saludos!

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  2. Akira fue una película revolucionaria. Creo que dejó a medio mundo boquiabierto ante esas arrolladoras imágenes cuando se tenía la errónea idea de que el cine de animación era exclusivamente infantil.
    No he leido el cómic, así que lo tendré en cuenta para el futuro.

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  3. Muy cierto que cambió la idea de que la animación tenía que ser para niños, aunque aún hay muchos que siguen creyéndolo. Otra película de la misma época que ayudó a ese cambio de mentalidad fue 'Ghost in the Shell', de Mamoru Oshii, también muy compleja y filosófica. Particularmente me gustó más, aunque he de reconocer que el problema tal vez fue que vi 'Akira' estando todavía en el instituto y me costó entenderla. Puede que vaya siendo hora de volver a verla.

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