domingo, 4 de julio de 2010

DESASOSIEGO


La lucidez no es una de las características que abunden más por este mundo. Es difícil escuchar-leer algo con lo que se te remuevan las tripas, se te conmueva el corazón o sientas ese picor detrás de la nuca que avisa cuando algo emociona.

Cuando llegó a mis manos el “Libro del desasosiego”, me pilló desprevenido. No conocía apenas a su autor, Fernando Pessoa (1888-1935), ni podía imaginarme lo que leería allí. Pensaba que era un poeta más de esos de los que se hablaba; por entonces, era adolescente y sólo quería leer a rebeldes marginales. Leía sobre borrachos y drogadictos, detectives o locos, pero no podía creer que la vida de Bernardo Soares, un humilde ayudante de tenedor de libros de contabilidad residente en Lisboa, pudiera estremecerme hasta llegar a tener, como él mismo cita en su libro, “ganas de lágrimas”. Poesía y sueños por hacer, escepticismo y soledad.

Recomiendo muy vivamente leer “Libro del desasosiego” por muchas razones que, a veces, no se pueden decir con palabras. A continuación, cito uno de los innumerables extractos que me gustan:

“Todos tienen, como yo, un corazón exaltado y triste. Los conozco bien: unos son dependientes de tiendas, otros son oficinistas, otros son comerciantes de pequeños comercios; otros son vencedores de tascas y cafés, gloriosos sin saber del éxtasis de la palabra egotista, a gusto en el silencio del egotismo avaro sin nada que guardar. Pero todos, cuitados, son poetas, y arrastran, ante mis ojos, como yo ante los suyos, la misma miseria de nuestra común incongruencia. Todos tienen, como yo, el futuro en el pasado.” Fernando Pessoa, “Libro del desasosiego”.

Gracias, Pessoa…

2 comentarios:

  1. ¿Leíste, como te recomendé a Juan Carlos Onetti? Parece que lo estás pidiendo a gritos.
    Un gran placer reecontrarte (gracias a tu padre).
    Saludos desde la cómplice trinchera de la poesía.
    Juan Gaitán.

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  2. No sabes cómo me alegra leer tu comentario por aquí, de verdad. Tengo en reserva "Juntacadáveres" hasta que coja las vacaciones; será el primero, no se me olvida. Tampoco se me olvidan Faulkner, Kawabata y otros muchos que me recomendaste en esas conversaciones de café.
    Te sigo en la revista Mercurio y espero enterarme de alguna novedad tuya por las librerías de Almería. Saludos

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