domingo, 25 de julio de 2010

AQUELLOS HÉROES MITOLÓGICOS


He tenido la suerte de poder ver dos obras en el teatro romano de Mérida. Estos antiguos romanos sabían lo que hacían; es un espacio exquisito que supone al menos el 70% de lo que vas a ver. La obra puede ser mala, pero no lo será tanto una vez te sientas en el banco de piedra, de noche, con restos de lo que fue una gran civilización bajo tus pies.

La obra en cuestión fue “La Ilíada”, basada en un libro de Alessandro Baricco que, evidentemente, toma como referencia la obra maestra de Homero. En el escenario, tan sólo cinco mujeres relatando la batalla de Aqueos contra Troyanos, el derramamiento de sangre, la honestidad de Héctor, la venganza de Aquiles, la cobardía de Paris, el rapto de Helena, la ambición de Agamenón, la dureza de las batallas, la sangre y las vísceras ensartadas por espadas; un relato que todavía estremece. Héroes de otra época y dioses inmisericordes, incestuosos e irascibles. Un mundo, el de la mitología griega, lleno de furia y belleza.

Cuando la obra terminó y me levanté, me quedé pensando durante unos segundos, como si todavía se pudieran oír los gritos de los vencidos.

3 comentarios:

  1. Yo también he difrutado de ambas cosas.

    Primero, de tener la suerte de asistir a una representación en ese teatro. Es realmente una sensación maravillosa, que te teletransporta al pasado como si existiera en un limbo al que puedes acceder esa noche. La obra fue "Las fenicias", de Eurípides, pero lo mismo podría haber visto cualquier otra que la experiencia habría sido igual de gratificante.

    Y segundo, leí "La Ilíada" (pero la de Homero) y me fascinó. Es increíble ver cómo en una misma obra se encuentran recogidos prácticamente todos los grandes temas de la literatura occidental (y universal, me atrevería a decir): el poder, la ambición, el deseo, la traición, el valor, la honestidad, la violencia, el amor... Y todos ellos tratados con estilo, ritmo, potencia, cosa difícil siendo una historia con tantos personajes y acontecimientos (aunque en realidad todo acaece en un corto espacio de tiempo, no abarca toda la Guerra de Troya).

    Me gustaría destacar el personaje de Héctor (qué bien te pusieron el nombre, amigo), el único íntegro en esa historia. Realmente es ejemplo de virtud (amor filial y conyugal, valor, honradez, sensatez, inteligencia, fortaleza, liderazgo...). Y lo es en todos los aspectos, cosa rara en el mundo grecorromano, más dado a la ambivalencia de carácter. Y sin embargo parece real, es humano y no empalaga. Me gustaría ser como él.

    Y también quiero resaltar la extremada violencia del relato. Siempre que oigo críticas a la presencia de imágenes violentas en cine y TV y su influencia en los jóvenes, pienso en lo 'Disney' que parecen a veces comparadas con las obras de Homero o de Shakespeare, por ejemplo. No sólo se trata de que mueran masas, figurantes, secundarios y personajes principales. Es que encima el autor se recrea en una minuciosa descripción en primer plano de cada una de las muertes, que además están individualizadas (no hay dos iguales). ¡Ojalá hubiese rodado la adaptación Tarantino, y no Wolfgang Petersen! No me extraña que recibiera amenazas desde Grecia por una película tan indigna como 'Troya'.

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  2. Yo también he disfrutado de ambas experiencias.

    Primero, pude disfrutar de una representación en ese teatro. Ciertamente es una sensación excepcional, te sientes teletransportado al pasado, como si éste continuara existiendo en un limbo al que sólo puedes acceder esa noche. La obra fue 'Las fenicias', de Eurípides, pero lo mismo podría haber visto cualquier otra, que la experiencia habría sido igual de gratificante.

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  3. Perdón, me había salido un mensaje de error y creía que no se había publicado bien el comentario, por eso lo estaba repitiendo. No me he vuelto loco como Jack Nicholson en 'El resplandor'.

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