jueves, 17 de junio de 2010

TAO


Hay libros que, en épocas de estrés o desasosiego, te trasmiten una calma espiritual necesaria para poder aguantar el tipo. Hace falta, de vez en cuando, relativizar problemas con algo que no sean libros de autoayuda escritos por cualquier iluminado de medio pelo; hace falta volver a los clásicos de toda la vida, los que influyeron a millones de personas.

Entre estos clásicos está el irrepetible “Tao Te King” de Lao Tse. La armonía de los contrarios o nuestra relación con el mundo están expuestas en el Tao. Cómo ha de ser un maestro, un gobernante, un hombre común, se establece asimismo en este breve libro. Entre las muchas cosas que se pueden leer, quizás lo más interesante y, enlazando con la máxima griega del “conócete a ti mismo”, sería la siguiente idea: “Quien conquista a los demás tiene fuerza, quien se conquista a si mismo, es realmente poderoso”.

Desde las artes marciales hasta muchos de los elementos de la vida cotidiana se ven influidos por esta filosofía. Para concluir, transcribo uno de los extractos más bellos:

“El camino claro parece oscuro
El camino progresivo parece regresivo
El camino suave parece abrupto.
La virtud superior parece un abismo
La gran blancura parece maculada
La exuberante Virtud parece incompleta
La virtud establecida parece harapienta
La virtud sólida parece fundida
La gran Cuadratura no tiene esquinas
Los grandes talentos maduran tardíamente
El gran Sonido es silencioso
La gran Forma carece de forma.”


Da que pensar.

2 comentarios:

  1. Aquí te dejamos un link donde posteamos sobre "El Tao de la salud, el sexo y la larga vida".
    http://opiniondelibros.blogspot.com/2007/03/el-tao-de-la-salud-el-sexo-y-la-larga.html
    Excelente página, felicidades.
    ¡Saludos!

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  2. Bonito extracto, sí señor. Y aún mejor escogida la cita superior, también es de mis favoritas del libro. Por otra parte, el Tao Te King es además muy interesante porque está detrás de la mayoría del pensamiento chino-japonés, de una forma u otra. Por ejemplo, se ve claramente en "El Arte de la Guerra", de Sun-Tzu, muy recomendable.

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