domingo, 30 de mayo de 2010

AL LÍMITE

Ha muerto Dennis Hopper, uno de esos personajes tan adorables en el cine como seguramente temibles en una noche de juerga. Hace poco hablé de él y de su personaje en “Terciopelo Azul”, la película de David Lynch. Un loco que se metía el cordón de una bata de terciopelo en la boca no lo puede interpretar todo el mundo igual; él era distinto. Es curioso porque, justamente ayer, lo pude ver en “Waterworld”, esa especie de imitación de “Mad Max” pasada por agua que se convirtió en un desastre para Kevin Costner. Allí estaba Hooper, haciendo de malvado, con un cigarrillo y una botella de Jack Daniels en la mano. Simplemente él mismo. Único.

Sin lugar a dudas, donde más me gustó Dennis Hooper fue en esa gran película por todos conocida y premiada en Cannes, “Easy Rider” (1969), que dirigió y protagonizó. Junto con Peter Fonda y Jack Nicholson, arrancó una nueva forma de ver el cine. Era distinto, puesto que enraizaba con el movimiento contracultural de la época con sus pelos largos, drogas varias y unas motos para atravesar el país del tío Sam. Se convirtieron en una mezcla peligrosa para mentes conservadoras. Eran libres ergo… eran peligrosos.

Otro de los papeles estrella es en “El amigo americano”, dirigida por Win Wenders y coprotagonizada también por el actor Bruno Ganz. Está basada en el libro de la escritora norteamericana Patricia Highsmith (una de mis favoritas en el género de la novela negra) “El juego de Ripley”. Narra la historia de un fabricante de marcos para cuadros que tiene una grave enfermedad. Debido a esto, deciden utilizarlo como asesino, ofreciéndole dinero para asegurarle un porvenir a la familia. En esto entra el bueno de Tom Ripley (Hopper), manipulador, malvado ambiguo e improvisador enigmático. Este personaje ya me había sorprendido en la primera novela “El talento de mister Ripley”; también llevada al cine varias veces, una de ellas contando con Alain Delon bajo el título de “A pleno sol”. La verdad es que, de todas las adaptaciones al cine de la obra de Highsmith, Dennis Hooper es el mejor Ripley que he visto.


Es una pena que se vayan los rebeldes del cine, los que vivieron al límite, los que murieron algunos demasiado pronto y otros, sorprendentemente tarde.

2 comentarios:

  1. Un sentido homenaje desde aquí: http://www.youtube.com/watch?v=-CSoWg3nBeU&feature=fvw

    ResponderEliminar
  2. Dennis Hopper, además, vivió como sus personajes (no sé si eso es un halago, pero por lo visto es la realidad). Hasta el final de sus días (le dieron la noticia de que le quedaban dos meses de vida y su primera decisión fue pedir el divorcio...). De hecho, el propio rodaje de Easy Rider está lleno de anécdotas relacionadas con el alcohol y las drogas, que influyeron enormemente en el acabado de la película. SPOILER!!! Quien la haya visto, recordará que viajan a Nueva Orleans para asistir al Mardi Gras (el carnaval local). Pues en la realidad llegaron, sí, pero tarde. Por eso terminaron con la escena del cementerio, colocados de verdad, para rellenar el hueco.

    Por cierto, otro gran papel, que me consta que conoces, es el que hizo en Apocalypse Now. Aunque claro, en esa película hasta parecía el más cuerdo de todos (mi favorito es Kilgore).

    Ojalá tuviera una Blue Ribbon (la cerveza que bebe en Terciopelo Azul) para brindar a su salud!

    ResponderEliminar