martes, 13 de abril de 2010

CRIMEN Y CASTIGO

Obsesionados como estamos en estos tiempos postmodernos por no ver ninguna película que tenga una antigüedad superior a seis meses y por no bajarnos del tren de la última novela convertida en best seller, que seguramente se olvidará dentro de dos años, es un gusto recordar al gran Fiódor Dostoyevski (Moscú, 1821 – San Petersburgo,1881). Cómo llegué a sus libros es un misterio para mí, pero lo cierto es que cuando me aventuré a leer Crimen y Castigo viví una de las mejores experiencias delante de un libro. El conocimiento del alma humana, el análisis de una época convulsa en pleno siglo XIX y, cómo no, el atormentado y genial personaje Rodion Raskolnikov son características fundamentales de esta obra maestra. No se me olvidará la escena (la recuerdo perfectamente, como si fuera una película) en la que el protagonista, que sólo estudió primero de derecho, que no trabajaba ni hacía nada más, se presentó ante un grupo de personas como “Raskolnikov, ex estudiante”; o esa parte en que el autor, hablando de un personaje dantesco que pertenecía a un movimiento político con cierto prestigio, comentaba: “ Ésta es la clase se persona que es capaz de destrozar el ideal más noble”. ¿No hemos pensado alguna vez eso de alguien?

Comparando su crimen con los cometidos por Napoleón, el protagonista se ve envuelto en una enfermedad cada vez mayor. Seguramente, es el mejor libro que he leído.

A mi memoria me viene igualmente otro libro del genio: El Jugador. Dostoyevski también lo era y, de hecho, escribió el libro para saldar ciertas deudas de juego. La tensión, el nerviosismo, el decir mañana no juego más, el meterte en la piel de un jugador durante los días o las horas que dura el relato, son las sensaciones que provoca esta otra obra del maestro ruso.

Émile Michel Cioran, excelente pensador franco-rumano y al que dedicaremos algún artículo, dijo que se leía para conocerse a sí mismo. Leer a Dostoyevski es aprender del género humano.

1 comentario:

  1. Es verdad, qué genialidad este Crimen y Castigo. Qué profundidad la de Dostoyevski a la hora de retratar a sus personajes y sus emociones y sentimientos. A ver si cojo otra novela suya, que esta es la única que he leido (y disfrutado) se su obra

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