lunes, 27 de diciembre de 2010

BAUDELAIRE


Hoy inauguramos en este espacio una sección sobre poesía, género literario que me fascina y que admiro con auténtico fervor. Poco puedo escribir sobre los autores que no digan ellos con sus escritos; lo más importante es leerlos. ¿Qué añadir a lo que nos cuentan los poetas, esas personas que con palabras, sólo palabras, trasmiten una fuerza tan tremenda y llegan a conmocionar al más duro? Aún así, algo podemos comentar. Para comenzar este viaje, sumado al cine, cómic y demás géneros literarios que reunimos en este humilde blog con vocación divulgadora, qué mejor que contar con Baudelaire (1821-1867), poeta francés archiconocido, sobre todo por su vida de excesos y su condición de poeta maldito. La bohemia o la poesía como forma de vida llevada a sus últimas consecuencias, viviendo sólo para su arte, despreocupado por todo lo demás, hace de Baudelaire un personaje crucial en la poesía, especialmente para aquellos que nos sentimos atraídos por ese lado oscuro y místico de los artistas. Sus obras “Las flores del mal” y “Pequeños poemas en prosa” fueron los primeros libros de poesía que me compré con mi ajustado presupuesto de estudiante universitario, aprovechando una oferta muy buena de una librería de ocasión y segunda mano. El primer poema que leí de Baudelaire, la primera página, lo primero que me gustó, lo expongo a continuación. Espero que os guste, al menos, tanto como a mí.



“-¿A quién quieres más, hombre enigmático, dime, a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano?
-Ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano tengo.
-¿A tus amigos?
-Empleáis una palabra cuyo sentido, hasta hoy, no he llegado a conocer.
-¿A tu patria?
-Ignoro en qué latitud está situada.
-¿A la belleza?
-Bien la querría, ya que es diosa e inmortal.
-¿Al oro?
-Lo aborrezco lo mismo que aborrecéis vosotros a Dios.
-Pues ¿a quién quieres, extraordinario extranjero?
-Quiero a las nubes..., a las nubes que pasan... por allá.... ¡a las nubes maravillosas! “
Charles Baudelaire. “Pequeños poemas en prosa”

domingo, 19 de diciembre de 2010

CAMBIAR EL MUNDO


¿Puede una persona cambiar el mundo?, me pregunto constantemente en este contexto de crisis y esperanzas rotas. Excepto en la ficción de los superhéroes, creo que nadie considera que una persona tenga poder suficiente para ello, ni siquiera si la persona encargada de tan magna actividad fuera Mr. Obama.

Una película que te hace reflexionar sobre estos asuntos es “Juan Nadie” (1941), dirigida por Frank Capra (1897-1991) y protagonizada por Gary Cooper. El argumento es curioso: una periodista a punto de ser despedida se inventa una historia llena de sensacionalismo: un hombre llamado Juan Nadie escribe una carta al periódico relatando su situación de desempleo y desesperación. Por ello, anuncia que se suicidará en Nochebuena arrojándose desde un edificio. La noticia adquiere tanto interés que deciden poner carne y hueso a Juan Nadie. Tras un pequeño casting, encuentran a un jugador de béisbol fracasado que reúne todas las características del americano medio. La bola de nieve cada vez se hace más grande: Juan Nadie no sólo se va a suicidar por estar parado, sino por el egoísmo de la sociedad. En un discurso escrito por la joven periodista, el impostor Juan Nadie explica que tenemos que ayudarnos unos a otros, preocuparnos por el vecino. Este mensaje cala tanto que comienza una oleada de clubes de Juan Nadie, en los que la ciudadanía crea comunidades de ayuda mutua. Como no pueden faltar los malos, el movimiento de Juan Nadie será instrumentalizado por un poderoso empresario con ambiciones políticas.

Ayudar al vecino y no esperar a que la política te salve puede ser un mensaje muy norteamericano y liberal, pero que tiene gran parte de razón. No esperemos a que venga ningún Juan Nadie como dice la película, lo importante es la idea.

sábado, 11 de diciembre de 2010

VIOLENCIA CINEMATOGRÁFICA


Se ha hablado mucho sobre la violencia en el cine. Poco puedo aportar a este debate que no haya sido expuesto por todas las partes, desde directores de cine hasta representantes de padres y madres, entendidos en la materia, sociólogos, pedagogos, filósofos… La pregunta no es sólo si la violencia en los medios de comunicación nos vuelve agresivos, sino si también es un reflejo de lo que somos, animales peligrosos en eterno conflicto los unos contra los otros.

Me gusta el cine de acción, de tiros y artes marciales. No me considero nada violento, al revés, soy bastante pacífico. Creo que las escenas de acción pueden llegar a ser poéticas y bellas. Si las rueda Takeshi Kitano, por ejemplo, pueden resultar impactantes; estéticas, digamos, si nos ponemos finos. Recuerdo su película “Brother” (2001), en la que una guerra entre mafias hace que muera hasta el apuntador. Ya en su día, el director japonés, ante el eterno debate mencionado anteriormente sobre si la violencia en el cine influye negativamente en el espectador, dijo que tras el visionado de la película a todo el mundo se le quitaría las ganas de pertenecer a esas asociaciones delictivas. El final que les depararía sería desolador. Las películas de Kitano, como “Violent cop” o “Hanna Bi”, son dramas de acción, tal y como lo fueron en su día las geniales películas de Sam Peckinpah “Perros de paja” o “Grupo Salvaje”, películas que dan una visión del género humano de un pesimismo brutal, trasmitiéndote una especie de amargor. De hecho, “Perros de paja” ya tuvo en su tiempo muchas críticas por determinadas escenas violentas con mujeres pero, claro, a un tipo que se caracterizaba por ingerir grandes cantidades de alcohol a todas horas le resbaló todo lo que dijeron. Los hombres tampoco quedaban en buen lugar en sus historias.

La catarsis que provoca este tipo de violencia fílmica debe tenerse en cuenta; al fin y al cabo, todo no van a ser historias felices teñidas de miel.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El Mundo de Sofía


Cuando leo no sólo busco entretenimiento y luchar contra el aburrimiento, sino aprender. Me gustan esos libros que son punto de partida, que te animan a seguir leyendo, investigando, que te guían por dónde tienes que seguir para profundizar en alguna materia enriquecedora.

Entre esos libros destaco “El mundo de Sofía”, una novela misteriosa en la que una joven niña recibe cartas en las que se le da un curso de filosofía por correspondencia repasando así, de forma somera, la historia de la filosofía universal. El autor de esta novela, Jostein Gaarder (Noruega 1952), mezcla de forma magistral la propia historia de la niña, con todas sus vicisitudes, y la vida de los principales pensadores de nuestro mundo. Cuando lo leí en el instituto y, posteriormente, en el primer curso de la facultad, me abrió un mundo nuevo, me sirvió para que surgiera en mí cierto gusanillo por leer y estudiar por mi cuenta todo lo que tenía que ver con estos autores.

La divulgación es sencilla o, por lo menos, debiera serlo para así facilitar a los “neófitos” introducirnos en cualquier materia. Por cierto, ¿alguien entendió el final del libro?

domingo, 28 de noviembre de 2010

Qué vienen los extraterrestres


A veces uno quisiera irse del planeta Tierra, como hace tiempo ya escribió Ray Bradbury en “Crónicas marcianas”, obra maestra de la ciencia ficción en la que la gente, en plena década de los 50 y con el terror de una guerra nuclear encima, intentaba creer que podía viajar lejos, muy lejos. Pero también se imaginaba que vinieran visitantes del espacio. A veces malignos enemigos, como en la “Invasión de los ultracuerpos” (1956), dirigida por Don Siegel y en la que van apareciendo vainas que, en lugar de contener verduras, gestan copias idénticas a los seres humanos. La amenaza constante de la invasión por habitantes del planeta Marte (“rojo”, por cierto), se convirtió en una moda de la ciencia-ficción cinematográfica en la época del Macartismo.

En “Ultimátum a la tierra” (1956), Robert Wise narra la visita de un extraterrestre (evidentemente, con forma humana) que se convierte en reclamo mundial, para luego concluir el film con un mensaje crítico con lo que están haciendo los humanos en la Tierra. Quizás el enemigo lo tengamos en casa.

Para concluir, dejando abierto el tema que dará para mucho, hay que resaltar que los extraterrestres no siempre son enemigos que vienen a apoderarse de la tierra. Habrá que recordar la entrañable película de Steven Spielberg “E.T, el extraterrestre” (1982), en la que el enemigo no es este simpático marciano, sino los de la NASA, esos burócratas del gobierno que están contra el cariño del ciudadano medio.

¿Existirán los OVNIS? ¿Existirá, como pensaba Mulder en la extraordinaria serie “X FILES”, una conspiración mundial para allanar el mundo a la conquista alienígena? Bueno, Mulder y Scully bien se merecen un artículo aparte. La verdad está ahí fuera.

domingo, 21 de noviembre de 2010

LEYES DEL SILENCIO


Siempre vemos injusticias en el mundo; algunas por la televisión, otras en la calle. Ante el intento de protesta a veces nos quedamos mudos -puede pasar-, pero la pregunta concreta no es si hablaríamos para denunciar lo malo, sino si formaríamos parte de él.

En “Serpico” (1973), dirigida por Sydney Lumet (1924) y protagonizada por Al Pacino, un policía honrado de estética hippy se niega a cobrar los sobornos que reciben sus compañeros. Ante su actitud sólida, todos se vuelven en su contra. Ir contracorriente no coarta al agente Serpico y decide denunciar los hechos ante todas las instancias en las que puede, encontrando una actitud esquiva e inútil. Lo culpan de desleal cuando él sólo defiende la honradez. ¿Qué haríamos en su lugar?

Sin embargo, la película más famosa sobre la delación no es otra que “La ley del silencio” (1954), dirigida por el controvertido Elia Kazan (1909-2003). En esta obra maestra, con un Marlon Brando extraordinario como casi siempre, Kazan intentó justificarse tras denunciar a muchos de sus compañeros de profesión ante el comité de actividades norteamericanas, presidido por el senador ultraconservador McCarthy y que se dedicó a perseguir a supuestos comunistas infiltrados en el mundo del arte. Este apartado infame de la historia será conocido como “La caza de brujas”. De hecho, fue famoso el día en el que Elia Kazan recibió el Oscar honorífico en 1999 y muchos de los asistentes ni aplaudieron ni se levantaron. Aún así, esta película sobre los estribadores de los muelles neoyorkinos es una pieza magistral.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ausencia de dioses


Son tiempos de nihilismo estos que vivimos, quizás, aunque ya dijo en su tiempo Nietzsche que Dios había muerto. ¿Por qué nos gusta tanto el filósofo alemán? No sé; planteemos la rebeldía contra la moral, la voluntad de poder, alzarnos contra el bien y el mal, como elementos atrayentes para las mentes inconformistas de la adolescencia. O, simplemente, a veces, necesitamos librarnos de mitos, dioses y entelequias para poder ser, en la medida de lo posible, dueños de nuestro futuro.

No me preocupa si hay vida después de la muerte sino, como dijo el poeta, vivirla antes del final. Luchar contra el sufrimiento, no contra el pecado, representa un axioma budista. Separarnos de los deseos para no sufrir por lo que no se obtiene, simplificar lo que tenemos para no llorar cuando perdemos algo. Sin lugar a dudas, siendo una religión interesante, uno de los conceptos que más me ha interesado siempre ha sido la ley del Karma. Tal y como te comportes, así te vendrá devuelto. Quizás cuando veo la televisión o paseo por la calle, cuando veo injusticias o a tanto peligroso suelto, quiero pensar que todo lo pagará con creces. Pero entonces me detengo y me doy cuenta de que estoy cayendo de nuevo en el mito, en dejar en manos de la providencia lo que debería ser nuestra propia lucha. Pero eso ya será otra historia.

domingo, 14 de noviembre de 2010

ESCONDIDO


La culpa, esa eterna compañera que nos asola desde tiempos inmemoriales. Salirse del camino, no decir lo que uno quería, arrepentirse, hacen que esta culpa se presente como un azote constante que nos devuelve a la realidad con sabor agrio.

De la culpa trata la película del director de cine austriaco Michael Haneke, “Caché”(escondido). Un presentador de televisión francés recibe una serie de vídeos en los que salen imágenes de su casa. Alguien los vigila. Su mujer y su hijo se involucran en este suspense, con el miedo y la incertidumbre que lógicamente provoca la situación. El presentador de televisión, buceando en su memoria, encuentra un hecho desolador de su infancia que, desde entonces, le provoca pesadillas. ¿Tienen que ver los vídeos y los dibujos infantiles que los acompañan con esto?

Rodada de forma particular, Haneke deja que el espectador cree su propia historia y, por extensión, busque al que está escondido.

domingo, 7 de noviembre de 2010

CRONOCRÍMENES


Siempre me han gustado las historias de suspense algo complejas, con bucles y giros inesperados que obligan al espectador a estar totalmente concentrado durante los minutos que dura el film. Esas películas que puedes ver cien veces y no te cansas de sacar detalles que habías pasado por alto.

En este grupo he de incluir “Los cronocrímenes” (2007), del director español Nacho Vigalondo. Con tan sólo cuatro personajes, ambientada en un par de casas en el campo y pocos detalles más, construye una original historia en la que mezcla intriga y ese detalle que me gusta tanto: los saltos en el tiempo. “Los cronocrímenes” pivotan en torno a un asesino con la cabeza vendada dentro de un puzzle en el que encajan casi todas las piezas, dejando la última de éstas para la reflexión del espectador. La idea del eterno retorno fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando vi los títulos de crédito; eso, y esa sensación de ver una película bien atada desde el principio hasta el final.

Cine como juego en el que buscamos respuestas; entretenimiento más discernimiento. Cine que me gusta

martes, 2 de noviembre de 2010

LIBERTAD


Vivimos en el mundo libre, sí, aunque con la crisis nos hemos dado cuenta de que no tener dinero reduce tu libertad a la categoría de 0. No pretendo filosofar, pues no es mi profesión, pero sí analizar desde mi humilde perspectiva este mundo que acaece. Antonio Escohotado, filósofo que ya tiene su mención de honor en el sótano, contrapone libertad y seguridad. Si estamos seguros, ¿somos libres? Si esa seguridad pasa por registrarnos, controlarnos, ficharnos, formar parte de listas controladas, quizás no. Aunque eso nos de tranquilidad, puede crear cierta tensión y lo digo yo, que he sido innumerables veces cacheado, sin ocultar nada a los funcionarios que forman parte de los cuerpos de seguridad del estado. Se pasa mal, pero es el precio que pagamos.

Tenemos libertad de viajar, pero quizás no nos llegue el dinero para el billete, nos pidan visado, nos detengan en la frontera. Ya en la Unión Europea, Francia ha conseguido expulsar a ciudadanos europeos rumanos argumentando dicha seguridad. Nos prohíben fumar por la seguridad de los no fumadores, las drogas atentan contra la seguridad, ser antisistema va contra la seguridad, no es seguro que grites, te manifiestes, protestes. ¿Qué da seguridad? Reducir el gasto público y cargarte el estado del bienestar (hay que hacerle caso a los mercados). Aumentar la pobreza crea inseguridad, pero luego se le echará la culpa al gobierno y a algún grupo étnico. No es la miseria, es la cultura, dicen algunos vociferantes muy seguros.

En este debate sobre libertad y seguridad, me vienen a la cabeza Orwell y la neolengua. Me viene a la cabeza Matrix y la falsedad del mundo en el que vivían Neo y sus amigos, esclavos de esas máquinas. Quizás no nos hemos sentado a pensar que la realidad supera la ficción.

miércoles, 27 de octubre de 2010

CINE COMPROMETIDO


De vez en cuando es bueno ver un tipo de cine que te despierte la conciencia, que te remueva las entrañas, que te dé argumentos para seguir siendo crítico con las injusticias. En este ámbito hemos de quitarnos el sombrero ante el genial director británico Ken Loach (1936) y, en este caso, dentro de su amplia filmografía, ante la excelente cinta “Riff-Raff”(1990), protagonizada por el actor Robert Carlyle. En ella, un ex presidiario empieza a trabajar en la construcción en los años del tacherismo más duro en Inglaterra. Obligados a trabajar sin medidas de seguridad, a mantenerse de forma autónoma y a ocupar casas para vivir, a convivir con las ratas y a cobrar una miseria, la cuadrilla siempre tiene tiempo para echar unas cervezas, contar unos chistes y establecer debates políticos que cada vez interesan menos a la gente. Eso si, el drama les espera en cada esquina.

Contando también con Robert Carlyle como actor principal, he de destacar “Full Monty”(1997). Con el drama del desempleo de fondo, un grupo de parados decide buscar su propia iniciativa para salir de la crisis: despelotarse. Trabajar como “strippers” les abre un simpático horizonte para poder tirar hacia adelante.

sábado, 23 de octubre de 2010

MAFIAS


Entre los seguidores del cine negro y policiaco, club en el que me incluyo, siempre ha existido una visión romántica del mundo de la mafia. A pesar de ser los “malos”, es imposible no tener simpatía por películas como “El padrino”, basada en el genial libro de Mario Puzo, y que cuenta con, en mi opinión, algunos de los mejores actores de la historia del cine: Marlon Brando y Al Pacino bordando unos papeles sublimes y, ya en la segunda parte, Robert de Niro terminando una faena perfecta. El drama de las familias inmigrantes italianas, las luchas de poder, la sangre, la venganza, los negocios, la muerte.

Sin embargo, hay otra obra que compensa esta simpatía cinematográfica (que no real) y que me lleva hasta la reflexión y la crítica más fuerte: “Gomorra”, del italiano Roberto Saviano. Escribir sobre la Camorra napolitana le ha costado vivir amenazado de muerte; sentencia que el autor está convencido de que llegará a cumplirse. En su libro hace una radiografía del mundo de la mafia, ya no sólo como un ente que cuenta con pistoleros, sino como un entramado perfecto de intereses económicos y, por extensión, políticos. Uno se asombra de que las cosas que lee en este genial libro pasen en el llamado “mundo civilizado”.


Quizás debamos preguntarnos qué lleva a la gente a engrosar las filas de las organizaciones criminales pero, también, si detrás no hay gente respetable.

domingo, 17 de octubre de 2010

Hermanos Coen


Cómo una historia en principio simple puede retorcerse de tal manera para dar un giro magistral y dejarnos con la boca abierta. Ésa es, a grandes rasgos, la principal cualidad de la mayoría de las películas de los geniales cineastas Joel y Ethan Coen, conocidos como los hermanos Coen. Desde “Sangre fácil”, rodada en 1984 y premiada en Sundance, hasta la obra maestra “Muerte entre las flores”, estos genios nos deleitan con películas llenas de celos, pasiones, suspense, dosis de violencia y un humor negro fantástico. Ésta última película, protagonizada por Gabriel Byrne y ambientada en esa América de gansters y ley seca que tanto nos gusta a los amantes del género negro, se convierte en algo más que una cinta de mafiosos. La intriga es brutal y los giros que acontecen van llevando a Byrne de bando en bando para, como por arte de magia, conseguir todo lo que se proponía desde un principio. Amantes, luchas de poder, engaños al jefe, tiroteos con las Thompsons… Todos los ingredientes para no despegarse de la pantalla.

En “El hombre que nuca estuvo allí”, Billy Bob Thornton hace de un barbero de cigarrillo perenne en la boca. Como no podía ser menos, vuelven a aparecer los sobornos, el suspense y las relaciones a tres bandas.

Por último, y saliéndose del thriller, en “El gran Lebowski” los Coen construyen una hilarante comedia con personajes tan desquiciados como el encarnado por el gran actor Jeff Bridges, que hace el papel de un perdedor porreta ido de la cabeza y apodado “El Nota”; Walter (John Goodman); o John Turrturro, haciendo de un jugador de bolos latino llamado Jesús. Un peliculón.

Me dejo muchas más, pero todo a su tiempo.

jueves, 14 de octubre de 2010

FRITZ LANG


Antes de ver ninguna película de Lang (1890-1976) consideraba a este alemán de monóculo permanente un hombre misterioso, un cineasta que me interesaba estudiar. En “Metrópolis” (1927) nos plantea, a través de la recreación de un mundo futurista, una crítica de la sociedad industrializada y deshumanizada, apuntalada por sus desigualdades y su fe ciega en los progresos tecnológicos. Pero, sin lugar a dudas, fue con “M, el vampiro de Dusseldorf”, con la que mi admiración por este director llegó a su cima más alta, de donde no ha vuelto a bajar. En esta obra maestra del séptimo arte, el increíble e histriónico actor Peter Lorre protagoniza a un asesino de niñas que tiene atemorizada a toda la ciudad. Estando sometidos los barrios pobres, escenario de las fechorías del asesino, a una represión brutal por parte de la policía, los residentes, mayoritariamente formados por ladrones y demás delincuentes, se ven obligados a convertirse en los mayores perseguidores del vampiro. Así, en una escena que se queda en la retina de todo cinéfilo, el grupo de desheredados decide someter a Lorre a un juicio popular.

Aún hay más: “La mujer del cuadro”, suspense con final increíble; “Los sobornados”; “Sólo se vive una vez”; el místico “Dr. Mabuse”… y muchas más que tuve ocasión de visionar en horas de intenso cine club.

martes, 12 de octubre de 2010

DOBLES PERSONALIDADES


Creo que nos vamos creando una personalidad propia, en medio de la sociedad que nos rodea, a base de reprimir deseos y pensamientos constantemente. Viene bien, dirían muchos, porque sin esa socialización viviríamos como salvajes. Aún así, casi todos imaginamos alguna vez cómo podría ser si nos comportáramos como nos diera la gana, sin ningún tipo de atadura moral, rompiendo los moldes de las personas civilizadas.

El escritor Robert Louis Stevenson (1850-1894) crea una historia en la que se nos aparece una situación similar. “El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde”. Un Dr. Jeckyll civilizado, científico, contra su otro yo, un Mr. Hyde loco y homicida. Ante esa dualidad de prudencia y salvajismo, la lucha es a muerte. Mientras el Dr. Jeckyll planteará las transformaciones como un juego en el que durante unas horas pudiera verse embriagado por la libertad del antisocial, Mr. Hyde cada vez controla más la situación odiando con ahínco todo lo que representan aquellas cadenas que lo atan al mundo.

Cuántas personas viven una vida “formal” junto a su familia y amigos y, luego, eligiendo el anonimato de la noche frecuentemente, se ofrecen a vicios y actitudes inconfesables.

Quizá todos seamos Jeckyll y Mr. Hyde; la lucha continúa.

jueves, 7 de octubre de 2010

PARANOIA AGENT


A veces, en estos tiempos modernos que nos tocó vivir, el estrés, la angustia y la ansiedad agobian tanto que la vida se nos torna como una cuesta endiabladamente empinada. ¿Quién no ha querido alguna vez que el suelo se abriera para ocultarse durante un tiempo? ¿Quién no ha deseado acelerar el reloj para que pasaran los días lo más rápido posible? O directamente, utilizando la típica dolencia de niño, nos ha dolido el estómago tanto que no podíamos cumplir con nuestras obligaciones. Esta vez si era real.

Sobre estos temas trata la increíble serie de Satoshi Kon, Paranoia Agent, en la que una serie de personajes agobiados por distintas situaciones adversas son atacados por el que se conoce como “El chico del bate”, un adolescente enfundado en unos patines dorados y con un bate de Baseball Metálico. Un suspense totalmente paranoico donde imaginación y realidad se mezclan en un espacio alternativo.

Enfebrecidos por la moda que impone la compra de un perro de peluche llamado Maromi, la ciudad japonesa se verá envuelta en una serie de acontecimientos increíbles. Desde luego, una serie que merece la pena ver.

sábado, 2 de octubre de 2010

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER


Cuando me enfrenté a la novela de Milan Kundera (1929) era todavía demasiado joven (18 años) para exprimir todo lo que ella ofrecía. Al volver a leerla, la historia de Tomás, Teresa, Sabina y Franz se presenta no sólo como un relato de amor, sexo y celos, sino como una reflexión necesaria sobre la historia política de lo que en antaño fue Checoslovaquia y, por extensión, un análisis de aquello en lo que se convirtieron los regímenes de los países del Este de Europa. La masa, la ideología o la lucha de cada cual contra su propio destino. Este libro se convierte en una herramienta para pensar cuál tiene que ser nuestro papel en la vida.

Cuando la tragedia persigue a las personas, da igual del país que sean, las vueltas que den, lo que piensen, lo que vayan a pensar. De hecho, Kundera trae a colación el mito de Edipo, tragedia que nos viene a ratificar la anterior afirmación. Edipo se casó con su madre y mató a su padre, tal y como predijo el oráculo y, al darse cuenta de lo que había hecho, no se exculpó por la ignorancia: se sacó los ojos y continuó con su castigo. Quizás éste sea el tema fundamental de la novela, quizás esto sea la insoportable levedad del ser.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

NOS CONTROLAN


En la inmejorable obra de George Orwell (1903-1950) “1984”, un mundo está sometido al gobierno del totalitarismo más extremo. Como tantos en la vida real, como lo fueron el nazismo y el estalinismo, el escritor inglés recrea un mundo sumergido en mentiras y en un estado de necesidad constante, donde todos son enemigos del poder, son sospechosos de serlo o, en un futuro, podrían serlo. Rompiendo sus propias contradicciones, este nuevo orden mundial se encuentra en guerra perpetua, la cual sirve para justificar la anulación de las libertades en nombre del Estado y, por extensión, de la patria. Dentro de este esquema de control, las herramientas utilizadas no sólo se circunscriben a la represión y a la propaganda, sino que además han reinventado totalmente el lenguaje para sus fines. Su nuevo idioma, apodado “neolengua”, simplifica el vocabulario al máximo eliminando palabras peligrosas por describir conceptos subversivos. “La paz es la guerra”, “La libertad es la esclavitud”, “La ignorancia es la fuerza” son lemas repetidos hasta la saciedad bajo el control férreo del “Gran hermano”, vigilante incansable de todo ciudadano de a pie.

Cuántos mundos parecidos a la antiutopía de Orwell ha habido, hay y habrá.

sábado, 25 de septiembre de 2010

SEDA


Hay libros bellos e impactantes, de esos que lees en una tarde y su recuerdo permanece en tu memoria durante años. Historias contadas de forma distinta, con ese halo poético que brilla en algunas obras escogidas. Hoy hablo particularmente de “Seda”, del escritor italiano Alessandro Baricco.

Ambientada en el siglo XIX, esta joya literaria nos habla de un joven francés llamado Hervé Joncour, que vive en un pueblo en el que el negocio de la seda está en auge. Debido a una enfermedad que está destruyendo los huevos de los gusanos, se ve obligado a embarcarse, animado por uno de los hombres fuertes del pueblo, en un viaje largo hasta el mismísimo Japón. El país oriental, aislado del mundo debido a su excesivo proteccionismo y odio a lo extranjero, tiene una buena cosecha de gusanos de seda que puede solucionar los problemas del pueblo francés. Nuestro protagonista vive una intensa aventura en ese país, donde se mezclan el amor y el deseo en un contexto inigualable. El final, sublime se mire por donde se mire, es tan emotivo como intrigante.

Cuando cierras el libro, te imaginas recorriendo el mundo montado en un caballo. Curiosa sensación.

domingo, 19 de septiembre de 2010

VENGANZA


Cuando estrenaron en España la película surcoreana “Old boy”, del director Chan-Wook-park, tuvimos que esperar un gran amigo y yo varias semanas hasta que llegó a Granada, ciudad en la que por entonces seguíamos peleándonos por un título universitario. Cuando por fin el advenimiento se consumó, durante poco tiempo, por cierto, ya que la película permaneció sólo una semana en cartelera, nos dirigimos contentos y risueños a la taquilla del cine. La muchacha que vendía los tickets nos dijo alegremente que era subtitulada. “Sí, nos da lo mismo”, contestamos al unísono. “Ah, bueno”, respondió la muchacha sorprendida mientras nos expendía las entradas. En coreano la película pintaba mejor.

Ubicados en una sala minúscula, nos encontramos los dos solos disfrutando de la increíble historia que se iba a contar. Una historia de un hombre encerrado forzosamente durante 15 años en una habitación, que sale buscando respuestas y que se encuentra sumido en una ola de violencia y desasosiego. Sin duda, una de las escenas que más me emocionó fue la del protagonista provisto de un martillo y luchando con un grupo de esbirros del individuo que lo encierra. Un momento lleno de fuerza y de odio.

Qué se esconde tras el encierro es una intriga que no desvelaré, pero seguramente impactará a más de uno. El final es digno de toda la película y un verdadero deleite para todo cinéfilo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

FIN DEL SUEÑO


Intentar vivir en un mundo distinto, imaginario, artificial, ha sido la tónica en la historia de la humanidad. Salir del cuerpo, conectar con lo divino o, simplemente, ausentarse de la cotidianidad. Para ello, entre otras cosas, se han utilizado las drogas, pero dentro de esta fuga se puede esconder un infierno.

Un relato directo al estómago es el que se recoge en la maravillosa película “Réquiem por un sueño”, del director Darren Aronofski. Narra la historia de unos jóvenes que encuentran la diversión evasiva que tanto buscan en la droga; una mujer mayor que intenta adelgazar para encontrarse bella a base de anfetaminas; todo ello acompañado por una banda sonora descomunal. Sueños e ilusiones truncadas por un declive físico y moral derivado de la necesidad constante de narcóticos, por el deterioro que estos acarrean cuando su consumo es abusivo.

Ver “Réquiem por un sueño” es una delicia visual y una tristeza para el corazón. Piensas que no es posible que en la realidad alguien se degrade tanto, pero lo es, no es fruto de una película.

domingo, 12 de septiembre de 2010

TÚNELES

El amor, el deseo, los celos, el odio, la muerte, son elementos que nos acechan en esta vida. Uno de los libros que de una forma dura, concisa y sin grandes rodeos abarca los temas citados es “El túnel” de Ernesto Sábato (Buenos aires, 1911). En esta breve pero intensa obra, un pintor, enamorado y obsesionado por la joven María Iribarne, aboca ambas vidas hacia el desastre, con asesinato incluido.

Considerándose un ser superior en muchas ocasiones, el pintor se vuelve tan mezquino como todos aquellos que dice odiar. Transcurriendo su vida en un agujero oscuro, según sus propias palabras, todo lo que le rodea tan sólo son ventanas a las que él mira con nervios alterados, alejándose de toda vida real.

“El túnel” es un libro denso, de un escritor sublime.

martes, 7 de septiembre de 2010

EL ARTE DE MORIR


A veces pienso qué pasaría si dejara de existir. Todo el mundo se lo plantea alguna vez, pero a mí, la verdad, es que no me provoca ninguna angustia. Suelo analizar la vida y la muerte como parte del juego.

En torno a la idea de morir, Émile Zola (1840-1902) plantea en su libro “El arte de Morir” una serie de relatos en los que constantemente aparece la muerte. Desde un duelo de un par de viejos militares hasta el que es para mí el mejor relato, con cierto punto conmovedor, titulado “La muerte de Olivier Bécaille”. Olivier es testigo de su propia muerte, oyendo todo lo que pasa a su alrededor. Cómo llora su joven esposa, cómo llegan los médicos, cómo lo introducen en el ataúd, cómo lo entierran, cómo cae la tierra encima de él. Dando un extraordinario giro la historia, el final es distinto a lo que uno se cree pero, en resumidas cuentas, bastante triste.

“El arte de morir” habla de herencias, de aspiraciones en vida, de honores. Todo queda reducido a cenizas cuando la parca llama a nuestra puerta.

domingo, 5 de septiembre de 2010

DOCE MONOS


Se ha escrito mucho sobre viajes en el tiempo. ¿Podríamos cambiar el pasado conociendo el futuro? Quizás la reflexión desembocaría en otro análisis: hagamos lo que hagamos, el destino está escrito.

Sobre el fututo y los viajes en el tiempo trata la interesante película dirigida por Terry Gilliam (Ex Monty Python) en 1995, “Doce monos”. Contando con las estupendas interpretaciones de Bruce Willis y un alocado Brad Pitt, sin menospreciar a la más que correcta Madeleine Store, “Doce monos” nos habla de un mundo futuro en el que un virus ha matado a cinco mil millones de personas. Los únicos supervivientes humanos viven bajo el suelo, dejando la superficie para los animales. Obligado a someterse a todo tipo de pruebas al ser un preso que necesita el indulto, Bruce Willis viajará en el tiempo con la intención de conseguir el virus y, así, evitar en la medida de lo posible todo el gran desastre o, por lo menos, conseguir un remedio para que los humanos puedan recuperar la superficie.


¿Qué son los doce monos? ¿Se puede cambiar el futuro? En la película se habla sobre el personaje mitológico de Casandra, que fue condenada a ver el futuro pero, cuando intentaba advertir a la gente de lo que iba a pasar, nadie la creía. La impotencia de no poder evitar los males sabiendo que van a ocurrir, desesperaría a cualquiera.

sábado, 4 de septiembre de 2010

OBSESIÓN

En “Misery”, Stephen King nos plantea un tema muy interesante: el lado oscuro y obsesivo de una seguidora maníaca hacia su escritor preferido. Me he acordado de cuando veo en la televisión a la gente volviéndose histérica por sus cantantes, actores, escritores... , de esos gritos y de esos lloros. ¿Se puede llegar a obsesionarse tanto con alguien como para hacerle daño?

King desarrolla también en este libro el eterno debate que persigue a muchos escritores: ser un escritor “best seller” de éxito o un escritor de culto que vende mucho menos. Personajes, escenarios, obras que persiguen a cualquier escritor que intente liberarse de la dictadura del top ventas. Quizás también deberíamos preguntarnos si lo que vende mucho es malo y, por el contrario, lo mejor siempre pertenece a una minoría.

Condenado a resucitar a la protagonista de su obra, el creador de “Misery” es esclavo de sus fans; algunas de las cuales, pueden llegar hasta el asesinato. Hay que tener cuidado con las “groupies”.

domingo, 29 de agosto de 2010

KAFKA EN LA ORILLA


Al principio me acerqué a Murakami con la curiosidad de saber qué se escondía detrás de sus títulos. Cuando coges un libro que se llama “Kafka en la orilla”, u otro que se llama “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, bien merece intentar leer al que los ha escrito y, si al leerlo te entusiasma, bien merece dedicarle una reflexión.

“Kafka en la orilla” habla de un chaval llamado, curiosamente, Kafka Tamura y de un hombre ya mayor, que no anda muy bien de la azotea, debido a un inexplicable incidente que ocurrió a un grupo de niños en la segunda guerra mundial. El nombre de éste es Nakata y, entre sus cualidades, se encuentra la de hablar con los gatos. Kafka Tamura huye de su casa, huye de su padre y se refugia en una biblioteca, rincón en el que todos los que amamos la literatura intentamos refugiarnos de la vida de vez en cuando. Además de leer empedernidamente, va al gimnasio (otro de los centros en los que me gusta perderme). En el libro se explica que Kafka significa ‘cuervo’, y da la sensación de que muchas veces volamos de un lado para otro sin saber muy bien donde ir.

“Kafka en la orilla” es un libro para aprender, entretenerse y ver la vida de otra forma. Es un libro misterioso y reconfortable.

jueves, 26 de agosto de 2010

BUÑUEL

Me gustan las películas que te dejan pensando un rato después de verlas. Que te las llevas en la cabeza durante días y te dices: vaya peliculón, ¿qué ha querido decir exactamente el director?, desde luego es un gran reflejo de la condición humana… y todas esas cosas que te hacen parecer experto en cine y artes (aunque uno no tenga mucha idea).

Luis Buñuel (1900-1983), director español, aunque parte de su obra la realizó en Méjico, es de esos cineastas e intelectuales que marcaron una época. La época de la Residencia de Estudiantes de 1917, con Lorca, Alberti, Juan Ramón Jiménez, Salvador Dalí. Un ambiente cultural fascinante, productivo, embriagador. En la época de las vanguardias, en la época del Surrealismo, nace un cine transgresor, rompedor, crítico, onírico: el cine de Buñuel.

Entre sus obras que he tenido la suerte de disfrutar están: “Un perro andaluz”, un corto realizado en colaboración con Dalí, con esa escena de la navaja y el ojo, clásico de la historia del séptimo arte; “El ángel exterminador”, una crítica a la burguesía de la época encerrando a un montón de gente en un salón palaciego del que, inexplicablemente, no pueden salir; “Ensayo de un crimen”, excelente película sobre los deseos y el asesinato; “Viridiana”, obra maestra ganadora de la Palma de Oro en Cannes, en la que la religión sufre una mordaz crítica, así como todo el género humano (dos variables muy significativas en todo el cine de Buñuel); y, por último, “Simón del desierto”, reflexión con tonos irónicos sobre el cristianismo. Todas excelentes.

Son de esas películas que te dejan pensando, que te ayudan a aprender, que te influyen.

sábado, 21 de agosto de 2010

TARANTINIANO (Vol. 1)


Quentin Tarantino hace el tipo de cine que me engancha. Diálogos trepidantes, acción y violencia bien coreografiada, buena música y, cómo no, una cantidad de guiños cinéfilos a cientos, qué digo cientos, miles de películas que ha visto este hombre; resaltando, claro está, el Spaghetti Western y el cine de artes marciales.

Mi Favorita es “Reservoir Dogs”. Vale, “Pulp fiction” es una obra maestra, sí, pero a mí esos hombres vestidos de negro, con nombres de colores, sólo pueden provocarme admiración. Harvey Keitel, Michael Madsen y Tim Roth (entre otros) son mis personajes preferidos. La escena de Madsen con la oreja que le corta al policía, o Harvey Keitel disparando con las dos pistolas a un coche de la autoridad, están ya dentro de la historia de mi vida como consumidor de películas. Sin pasar por alto el genial diálogo sobre la importancia de las propinas como fuente de ingresos de las camareras norteamericanas.

“Kill Bill” también es impactante y adictiva. Con ese chándal amarillo que viste Uma Thurman y que nos recuerda a la película de Bruce Lee “Juego con la muerte”, o la escena de dibujos animados que lleva al mundo del anime. La segunda parte, “Kill Bill 2”, cuenta con la excelente interpretación del ya desaparecido David Carradine.

Soy tarantiniano y sé que me dejo mucho en este artículo, por eso me veo en la obligación de decir: continuará…

miércoles, 18 de agosto de 2010

CIUDAD DEL PECADO


Cuando me asomo a la ventana, en cualquier ciudad en la que he vivido, pienso constantemente qué sucederá por las noches en algunas de sus calles. Quizás no pase nada extraño; lo normal que aparece en la televisión o que nos hemos encontrado cuando salimos de juerga. Sin embargo, ¿y si sucedieran cosas como en los cómics?

No digo que algún superhéroe solvente los problemas que nos buscamos los humildes mortales, pero sí historias violentas, oscuras, con personajes crepusculares cuya vida avanza inexorablemente hacia el caos. Un mundo lleno de sangre, un mundo al estilo de “Sin City”, el fenomenal cómic de Frank Miller. Corrupción, declive y una lluvia fina y blanca que moja toda la decrepitud de un mundo a la deriva. Destaco “El duro adiós” y “Ese cobarde bastardo”, números que se llevaron a la gran pantalla de la mano de Robert Rodríguez. El primero, protagonizado por un siempre rescatado Micky Rourke y el segundo, por uno de mis actores fetiche: Bruce Willis.

Miro por la ventana de noche, y creo que podríamos estar en cualquier “Ciudad del pecado”.

lunes, 16 de agosto de 2010

FUEGO PARA LOS LIBROS


Había, hace tiempo, una campaña publicitaria a favor de la lectura que rezaba así: “Leer te da más”. Para mí, más conocimiento, más reflexión, más vivencias; en fin, más libertad. Quitarnos libros, censurar libros, es quitarnos ese placer de descubrir mundos.

En “Fahrenheit 451”, Ray Bradbury nos presenta un mundo desolador donde los bomberos no apagan fuegos, los crean, y lo hacen con intención de quemar libros. Pensar de forma individual es peligroso y todo lo que incite a esto debe ser eliminado. Montag, el protagonista del relato, bombero de profesión, se encuentra con una joven vecina tachada de antisocial. ¿Por qué recibe tal calificativo? Pues porque es la única joven que se plantea cuestiones distintas a los demás en clase; quiere saber el por qué, y no cómo se hacen las cosas. En esto, Montag empieza a dudar: qué tendrán los libros de malo. Platón, Aristóteles, Shakespeare… ¿Tanto peligro hay en ellos?

Ray Bradbury nos hace pensar, nos hace agarrar bien el libro y no querer que nadie nos lo quite.

sábado, 14 de agosto de 2010

EL MUNDO DE JIM JARSMUCH.


A lo largo del blog, y seguro que me repito, relato cómo me voy encontrando con libros y películas, escritores y cineastas, cómics y filósofos que han ido marcando mi vida intelectual. Entre este remolino de letras y celuloide, siempre destaco a un director, Jim Jarmusch, y dos de sus películas: “Dead Man”, protagonizada por Jonhny Deep y “Ghost Dog, el camino del samuray”, en la que cuenta con Forest Whitaker.

En “Dead Man”, un western un tanto peculiar, un hombre llamado William Blake (sí, como el poeta) vive una extraña odisea conociendo a curiosos personajes, como un nativo americano llamado “Nadie”. En blanco y negro y con banda sonora de Neil Young, William Blake vivirá un final intrigante.

La siguiente, “Ghost Dog”, nos recuerda a la antigua película del maestro Melville, “Ronin”, de la que ya contamos que en España se tituló “El silencio de un hombre”. En ésta, mi favorita, Forest Whitaker es un asesino a sueldo que sigue un código, el código de los samuráis. Sus valores son: lealtad, honor, respeto; eso sí, en vez de katana utiliza pistolas. A lo largo de la película, se cita varias veces un extraordinario libro: el “Hagakure”, el libro secreto de los samuráis, datado en el siglo XVIII y obra de Jocho Yamamoto. Es un compendio de reglas que debe seguir el buen Samuray, dentro de lo que se conoce como el Bushi-do. En él podemos encontrar bellísimas reflexiones e interesantes consejos.

Todavía queda más Jim Jarmusch, pero todo a su debido tiempo.

jueves, 12 de agosto de 2010

AKIRA

La vida es cuestión de azar. ¿Cómo estará el mundo dentro de cincuenta años? ¿Algún desastre nos asolará? Alrededor de estas preguntas se ha formado ese gran género de la ciencia ficción: una sociedad marcada por tecnologías avanzadas, hordas apocalípticas de extraterrestres, utopías y antiutopías.

En uno de esos mundos, situado en el Japón del 2019, Katsuhiro Otomo crea un voluminoso y atrayente manga. Su argumento, resumiendo demasiado, se puede describir de la siguiente manera: Tokio es una ciudad devastada por un desastre en apariencia nuclear tras la tercera guerra mundial. Entre sus escombros se levanta Neo-tokio, una nueva ciudad caracterizada por la represión gubernamental, el vandalismo juvenil, que utiliza sus famosas motos para pertrechar sus malévolos planes y una serie de niños con superpoderes psíquicos. Entre esos niños, uno destaca por ser increíblemente poderoso y, por lo tanto, un auténtico peligro para la humanidad. Este niño es Akira que, al igual que el resto de superniños, son fruto de experimentos del estado. Aunque está criogenizado, algo nos avisa de que está a punto de despertar…

A pesar de que la película es trepidante y muy buena, el cómic da mucha más información, llega más lejos y, por lo tanto, satisface más la curiosidad que surge al enfrentarnos a tan compleja historia.

martes, 10 de agosto de 2010

EL PODER DEL PERRO


A veces, cuando te sientas a leer el periódico, a ver el telediario o a escuchar la radio, te da la sensación de que el poder está muy lejos y de que poco o nada podemos hacer para evitar ciertos abusos. Uno de estos es el narcotráfico y todos sus entramados, que se tejen como telas de araña en torno a la sociedad. ¿Se puede terminar con el tráfico de drogas si sigue el consumo? Y otra pregunta sería: ¿interesa que la droga siga siendo ilegal si nunca se terminará con dicho consumo?

En “El poder del Perro”, Don Winslow traza una sobrecogedora historia sobre Art Séller, un agente de la D.E.A. estadounidense, encargada de la lucha contra el narcotráfico. Ubicado en México, combate a los Barrera, familia de mafiosos que, evidentemente, hacen del comercio con sustancias ilegales su negocio. La iglesia, el estado, el ejército, la política, la guerrilla… Ningún jugador de este tablero de ajedrez queda al margen del dinero tocado con la droga y éste, a su vez, no se salva de teñirse con sangre.

Un libro que engancha, trepidante e impactante; que te preocupa porque, seguramente, todo lo que lees tiene muchas similitudes con la realidad.

domingo, 8 de agosto de 2010

2666


Suelo pasear mucho por las librerías, intento que sea todas las semanas. Nunca es el mismo paseo pues, dependiendo del estado de ánimo que ostente ese día, me detendré más en unos géneros que en otros. Sin embargo, durante varios meses, un libro me atrapaba constantemente, me llamaba y hacía que lo cogiera y leyera la reseña una y otra vez. Pasara por donde pasara, estuviera triste, animado o serio, estiraba el brazo, cogía el enorme libro rojo, lo tocaba y lo volvía a ojear. Ese libro, cuyo título era un número a mi modo de ver diabólico, era “2666” y su autor, el genial escritor Roberto Bolaño (1953-2003).

Pensado para ser publicado en varios tomos, se decidió que al final fuera un único libro. Una fascinante historia dividida en cinco partes que giran alrededor de un misterioso escritor, Benno Von Archimboldi, desconocido, nunca premiado y cuyos últimos pasos fueron camino de ciudad Juárez, que sirve de escenario para la mayor parte del libro, con una sucesión de despiadados asesinatos sin resolver como telón de fondo. Escritores, periodistas, policías, investigadores, críticos literarios se sumergen en una prosa deliciosa que te engancha y te deja, cuando terminas de leerlo, con esa sensación de las grandes obras. ¿Qué es 2666? Es una de las preguntas, pero otra de las intrigas que surgen al toparte con la parte de los crímenes, seguramente lo más duro que he leído por su sutileza descriptiva y su capacidad para detallar los asesinatos con una precisión científica total, es: ¿quién puede hacer semejante brutalidad?

Ahora mismo estoy viendo el libro y sigue provocándome la misma intriga.

viernes, 6 de agosto de 2010

SÍSIFO

Cuál puede ser el peor castigo que existe, el peor dolor, el peor desasosiego en el que se puede sumergir una persona. Para mí, seguramente, no habría nada más desastroso que el esfuerzo titánico que cae en nada, el trabajo inútil, el esfuerzo cuya única recompensa es más esfuerzo.

Sobre este castigo habla Albert Camus (1913-1960) en “El mito de Sísifo” aludiendo a Sísifo, personaje de la mitología griega que enfadó a los dioses, esos dioses vengativos y tan humanos de los que ya hemos hablado. Como castigo a su osadía, agudizando el ingenio perverso del que solían hacer gala, condenaron a Sísifo a subir una enorme piedra por una montaña. Cuando estaba a punto de llegar a la cumbre, el peñasco caía hasta abajo, obligando a subir una vez más, y otra, y otra…

Camus establece que no hay nada más absurdo y dañino que este laberinto de trabajo inútil. Cuántos sísifos habrá en el mundo, partiéndose la crisma y que, sin embargo, nunca llegan a la cima tan anhelada.

domingo, 1 de agosto de 2010

EL MISTERIO KENNEDY


De los magnicidios que ha habido en la historia, ya sea porque tenemos testimonio gráfico de ello o ya sea por todo lo que se ha escrito y hablado sobre el tema, el de Kennedy es el que más interés ha provocado en mí. A la edad de 12 años, más o menos, vi la película “JFK”, dirigida por el director estadounidense Oliver Stone y protagonizada por Kevin Kostner en el papel de un fiscal en busca de la verdad sobre el asesinato de uno de los presidentes más polémicos, mujeriegos y, además, sospechoso de relaciones con la mafia irlandesa. En resumen: un presidente con claroscuros.

Tengo grabadas en la pupila las imágenes de los disparos, esos famosos tres disparos que le volaron la cabeza ante la atónita mirada de millones de personas. Su mujer Jacqueline Kennedy corrió a verlo, pero ya tenía el cráneo destrozado. En la película se demuestra que debería haber más de un tirador, sin embargo, aparece un cabeza de turco: Lee Harvey Oswald. Con pasado marxista, dicen, y una serie de culpas a su alrededor, pasaba por ahí o estaba involucrado o disparó una vez pero, ¿realmente fue Oswald el que mató a Kennedy?, ¿estaba solo? ¿Por qué lo haría?, ¿quién le pagaba? Se ha barajado la posibilidad de la mafia, de los servicios secretos. La película prácticamente acusa a personas dentro del gobierno interesadas en prolongar la guerra de Vietnam. Es una escena fabulosa aquélla en la que Donald Sutherland, enfundado en un traje militar y autoapodado “señor X”, le plantea a Costner una serie de cuestiones: “¿Cree usted que la mafia podría permitir que hubiera ventanas abiertas, que el coche se metiera en una ratonera, que fuera descapotable?

A Lee Harvey Oswald lo mataron y a Robert Kennedy, el hermano de JFK. La comisión Warren no aclaró nada y algunos esperamos enterarnos de qué hubo detrás del asesinato. Como dice uno de los personajes: “Un enigma dentro de un acertijo…”.

JFK, caso abierto.

sábado, 31 de julio de 2010

TRES ROSAS AMARILLAS

Siempre es bueno leer relatos cortos, sin menospreciar las voluminosas obras maestras que pueblan la historia de la literatura. La intensidad de lo breve te deja ese buen sabor de boca y, evidentemente, da que pensar.

Los relatos que quiero destacar hoy son del escritor estadounidense Raymond Carver (1939-1988), reunidos bajo el título “Tres rosas amarillas”. Esbozados en seis relatos fantásticos, nos habla de la otra América: la del paro, la marginación y los problemas familiares. De estos seis destaco “El elefante” y el último que le da título al libro, “Tres rosas amarillas”. En “El elefante”, un hombre ya entrado en años se ve obligado a prestarle dinero a su hermano, a su hija, a su hijo, a su madre y a su ex mujer, entrando en una dinámica kamikace sin atisbo de mejorar. Muy recomendable leerlo.
En “Tres rosas amarillas”, Carver recrea los últimos días de uno de mis escritores de culto: Chéjov. Llegando a ser conmovedor y desgarrador, te imaginas como pudieron ser los últimos días de un genio.

Cojamos el libro y viajemos hasta el mundo real junto a Raymond Carver.

jueves, 29 de julio de 2010

PESIMISMO PARA VIVIR


Me encontré con el pensamiento del ensayista rumano E.M. Cioran (1911-1995) por casualidad. Un amigo de la facultad, en esos años de universidad que traigo a colación de vez en cuando en este blog, portaba un pequeño volumen entre sus manos adquirido en la feria del libro viejo y de ocasión que se celebraba por entonces. El título rezaba así: “Adiós a la filosofía” y el autor era el citado Cioran. Empecé a leerlo en el bar en el que estábamos y me interesó la forma en la que estaba escrito: pequeños aforismos que hablaban sobre la muerte, la religión, la literatura y muchas cosas más. Se lo pedí prestado y seguimos charlando sobre el devenir de nuestras vidas estudiantiles. Al marcharme, a medio camino, me di cuenta de que había olvidado el libro. Al llegar al bar lo pude recuperar, contento de no perder un objeto prestado y, además, de gran valor, (no económico, pues me habían educado en que los libros pueden ser los objetos más valiosos de una casa). Cuando se lo conté a mi amigo me dijo que si se resistía, quería decir que era bueno. Y lo fue.

“Adiós a la filosofía” es una recopilación de varias obras de Cioran, concretamente “El aciago Demiurgo”, “La tentación de existir” y “Breviario de la podredumbre”. Escéptico, duro, misántropo, ateo, es un pensamiento pesimista, sí, pero necesario para vivir. Te hace pensar a la fuerza, plantearte dogmas, intentar vislumbrar algo de cordura en el mundo que nos rodea. Luego vinieron otros libros, “Ese maldito yo” y “Del inconveniente de haber nacido”, para confirmar mi admiración por el pensador rumano. Si pudiera resumir lo que me trasmite Cioran lo describiría así: una exorbitada lucidez, una sabiduría total.

Para concluir, una de las frases que más me gustan:

“Es el sufrimiento y no el genio, únicamente el sufrimiento, lo que nos permite dejar de ser marionetas”.

martes, 27 de julio de 2010

JUNTACADÁVERES


¿Cómo encontramos libros? ¿Por reseñas, por recomendaciones de amigos, por leer entrevistas al escritor…? Hay muchas maneras, pero las recomendaciones de gente conocida de la cual nos fiamos, ya sea por su capacidad de discernimiento, por su cultura o, simplemente, porque nos fiamos y punto, siempre son para mí las más interesantes.

Hace unos años, realizando prácticas de empresa, tuve la suerte de conocer al escritor, periodista y poeta, Juan Gaitán. Más suerte tuve de charlar con él de libros, conociendo a innumerables escritores por mí desconocidos (tenía 22 años y muchas lagunas culturales). Uno de los autores de los que más me hablaba era Juan Carlos Onetti (1909-1994). “Tienes que leer a Onetti, veo que lo estás necesitando”, me comentaba por escrito no hace mucho. Así que me embarqué en la gran obra “Juntacadáveres” y ha merecido la pena.

Juntacadáveres, de nombre Larsen, se presenta con tres prostitutas en el ocaso de sus vidas -decadentes, estropeadas-, con la intención de montar un prostíbulo en un pueblo. Alrededor de ellos, innumerables personajes muestran sus vidas derruidas con una prosa excelente, digna de un gran maestro de la literatura. Amor, deseo, ambiciones, poesía.

Se le debe mucho a Onetti.

domingo, 25 de julio de 2010

AQUELLOS HÉROES MITOLÓGICOS


He tenido la suerte de poder ver dos obras en el teatro romano de Mérida. Estos antiguos romanos sabían lo que hacían; es un espacio exquisito que supone al menos el 70% de lo que vas a ver. La obra puede ser mala, pero no lo será tanto una vez te sientas en el banco de piedra, de noche, con restos de lo que fue una gran civilización bajo tus pies.

La obra en cuestión fue “La Ilíada”, basada en un libro de Alessandro Baricco que, evidentemente, toma como referencia la obra maestra de Homero. En el escenario, tan sólo cinco mujeres relatando la batalla de Aqueos contra Troyanos, el derramamiento de sangre, la honestidad de Héctor, la venganza de Aquiles, la cobardía de Paris, el rapto de Helena, la ambición de Agamenón, la dureza de las batallas, la sangre y las vísceras ensartadas por espadas; un relato que todavía estremece. Héroes de otra época y dioses inmisericordes, incestuosos e irascibles. Un mundo, el de la mitología griega, lleno de furia y belleza.

Cuando la obra terminó y me levanté, me quedé pensando durante unos segundos, como si todavía se pudieran oír los gritos de los vencidos.

domingo, 18 de julio de 2010

UNOS SUPERHÉROES DISTINTOS



Ahora con la crisis uno se acuerda de los Superhéroes. ¿Podrían Superman, Batman, Spiderman y la patrulla X, por poner unos ejemplos, sacarnos de ésta? Si los superhéroes surgen para alimentar la necesidad de que alguien llegue del cielo y nos solucione los problemas, deberíamos preguntarnos si ese alguien no terminaría estresado, agobiado o, simplemente, no abarcaría tanto.

Sobre estas cuestiones trata el magnífico cómic del guionista británico Alan Moore, “Watchmen”. Los vigilantes se convierten en un arma al servicio del poder, pero se plantean una serie de conceptos fundamentales. Por un lado, tenemos el telón de fondo de la guerra fría contra la URSS y el posible desastre nuclear navegando. Por otro, tenemos a un grupo de héroes demasiado humanos, alcohólicos, traumatizados infantiles, violadores, filonazis, ricachones, impotentes… con conflictos propios de la vida normal y con el auge y el ocaso que puede avecinar a cualquier estrella del cine.

“Watchmen” se convierte en una auténtica reflexión sobre la condición humana, propia de las grandes obras literarias.

Tal y como reza un graffiti en una de las viñetas: “¿Quién vigila a los vigilantes?”.

miércoles, 14 de julio de 2010

VENENOS Y MEDICINAS

La historia de la humanidad está llena de luchas, sangre, conflictos de poder, tratados comerciales, venganzas, religiones… y un largo etcétera. Pero, además, está llena de la necesidad de alterar los estados de conciencia, de salirse del cuerpo en pos de una trascendencia espiritual, por un lado, o de explotar todos los recursos del mundo terrenal aumentando la energía, por el otro. A estas dos variables añadiríamos el combate contra la enfermedad y muerte. ¿Cómo se ha intentado conseguir todo esto? Pues utilizando sustancias conocidas hoy como “drogas”.

Seguramente, uno de los más entendidos a nivel mundial sobre el asunto de las “drogas” sea el filósofo español Antonio Escohotado, uno de los intelectuales más interesantes de este país. En su libro “Aprendiendo de las drogas: Usos y abusos, prejuicios y desafíos”, más escueto que su famosa “Historia General de las Drogas” de un volumen bastante considerable, Escohotado repasa la historia de las drogas dividiéndolas en “drogas de Paz”, “drogas de energía” y “drogas psiquedélicas”. Desde el opio hasta los barbitúricos, pasando por el café o el LSD, todas tienen un espacio de análisis riguroso y exhaustivo.

Detallando cómo funcionan químicamente, cuáles son sus efectos primarios y secundarios, cómo han influido la política y el racismo a la hora de calificar algunas drogas, el libro es un tratado entre científico y sociológico digno de admiración.

Toda medicina puede ser un veneno, todo depende de la dosis, la pureza y el individuo que la toma. Una auténtica lección leer a este filósofo.

lunes, 12 de julio de 2010

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA


Ahora que España ha ganado el mundial, uno se acuerda del pasado de este país, de la época en la que se tenía un imperio y el sol nunca se ponía. Pero, como a todo imperio, le llegó su fin, y la caída fue traumática. El cenit del derrumbe coincide con la fecha simbólica de 1898, cuando se pierden las colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En torno a esto surge una generación extraordinaria de escritores muy recomendables. Cuando uno lee a la generación del 98 se pregunta en qué hemos evolucionado e involucionado, encontrando en estas reflexiones cierto equilibrio descorazonador.

La melancolía, el desasosiego, la misantropía, se pueden ver en Andrés Hurtado, protagonista de “El Árbol de la ciencia”, de nuestro ilustre Pío Baroja (1872-1956). Con tintes autobiográficos, la novela nos retrata la vida de su protagonista: estudiante de Medicina primero, luego médico de pueblo, para terminar como traductor en el ocaso de su vida. En un clima de desasosiego constante, odiando a los ricos pero no teniendo ninguna estima por los pobres, se convierte en, citando sus propias palabras, “un anarquista espiritual”. Podemos ver, a través de los ojos del joven, una sociedad llena de contradicciones, hipocresía y problemas en todos los sentidos.

De lo más interesante del libro son los diálogos entre Hurtado y su tío Iturrioz, basados en trazar líneas de conversación que versan sobre filosofía, ciencia, moral y demás temas de interés.

¿Dónde queremos estar: a la sombra del árbol de la ciencia, o a la sombra del árbol de la vida?

viernes, 9 de julio de 2010

MUNDOS FUTUROS

Siempre que hay una ola de calor y abrimos el grifo nos acordamos de las sequías. Si no hubiera agua, de nada servirían el oro o el petróleo y, menos, el dinero. Andar por la tierra seca, recibir el golpe del aire caliente en los pulmones debería hacernos pensar.

Sobre sequía trata el libro del mismo nombre, “La sequía”, del por mí admirado escritor británico J. G. Ballard (1930-2009). En un mundo futuro, la contaminación ha desarrollado una pequeña película de porquería que, instalada sobre el mar, impide que se evapore el agua y, por extensión, que se formen las nubes que nos traen la lluvia. Con un estilo bastante conseguido e interesante, nos muestra la lucha por sobrevivir en busca de H2O.

De este autor también recomiendo “Rascacielos”, que se centra en la vida en un bloque de pisos ultramoderno que emula una ciudad. Las distintas plantas están habitadas por colegios, oficinas, residencias…, estableciéndose una desigualdad conforme se sube en función de la riqueza de las personas: cuanto más alto vives, más tienes. En la última planta sólo reside el diseñador del rascacielos. En este ambiente de conflicto se desata una oleada de violencia de repercusiones inesperadas.

Más famoso es el título “Crash”, que fue llevado al cine por el director canadiense David Cronenberg. Lo que me dejó más asombrado de éste fue leer las descripciones más precisas sobre escenas violentas que me he encontrado en negro sobre blanco. “Crash” se convirtió en una historia de impacto, sobre todo si atendemos al argumento: un grupo de personas que se excita sexualmente viendo y viviendo accidentes de tráfico.

Por último, convendría recordar “El Imperio del Sol”, también llevado al cine, esta vez por Steven Spielberg. Es bastante autobiográfico, ya que Ballard vivió en Shangai con sus padres durante la segunda guerra mundial. Cuando los japoneses invadieron el país, fue recluido en un campo de concentración. De eso trata básicamente este enternecedor relato.

¿Terminaremos en algún mundo parecido a los de J.G. Ballard? O…¿no estaremos ya en ellos?

domingo, 4 de julio de 2010

DESASOSIEGO


La lucidez no es una de las características que abunden más por este mundo. Es difícil escuchar-leer algo con lo que se te remuevan las tripas, se te conmueva el corazón o sientas ese picor detrás de la nuca que avisa cuando algo emociona.

Cuando llegó a mis manos el “Libro del desasosiego”, me pilló desprevenido. No conocía apenas a su autor, Fernando Pessoa (1888-1935), ni podía imaginarme lo que leería allí. Pensaba que era un poeta más de esos de los que se hablaba; por entonces, era adolescente y sólo quería leer a rebeldes marginales. Leía sobre borrachos y drogadictos, detectives o locos, pero no podía creer que la vida de Bernardo Soares, un humilde ayudante de tenedor de libros de contabilidad residente en Lisboa, pudiera estremecerme hasta llegar a tener, como él mismo cita en su libro, “ganas de lágrimas”. Poesía y sueños por hacer, escepticismo y soledad.

Recomiendo muy vivamente leer “Libro del desasosiego” por muchas razones que, a veces, no se pueden decir con palabras. A continuación, cito uno de los innumerables extractos que me gustan:

“Todos tienen, como yo, un corazón exaltado y triste. Los conozco bien: unos son dependientes de tiendas, otros son oficinistas, otros son comerciantes de pequeños comercios; otros son vencedores de tascas y cafés, gloriosos sin saber del éxtasis de la palabra egotista, a gusto en el silencio del egotismo avaro sin nada que guardar. Pero todos, cuitados, son poetas, y arrastran, ante mis ojos, como yo ante los suyos, la misma miseria de nuestra común incongruencia. Todos tienen, como yo, el futuro en el pasado.” Fernando Pessoa, “Libro del desasosiego”.

Gracias, Pessoa…

jueves, 1 de julio de 2010

UN PUEBLO DE ALMAS


Cuando paseo por la calle, y creo que esto ocurrirá a más de uno, observo a la gente con la que me cruzo y me pregunto cómo serán en realidad, si ocultan algún secreto, o algún pecado. Un amigo mío decía que muchas veces se preguntaba, con evidente tono irónico, si todos ellos existían en realidad. Al recordar la reflexión de mi estimado colega, veo representada la gran obra maestra de Juan Rulfo (1917-1986): “Pedro Páramo”. El protagonista, exhortado por su madre justo en el lecho de muerte, se ve abocado a buscar a su padre cuyo nombre da título al relato; para ello, se dirigirá a Comala, el pueblo donde residía.

Algo raro pasa, una atmósfera intrigante inunda el pueblo ¿Están vivos los personajes que se encuentra? Durante el desarrollo de la historia queda clara una cosa: todos tenían algún motivo del que avergonzarse, todos tenían algo por lo que pedir expiar sus pecados.

Veo gente en la calle, y veo almas danzando por las aceras. Cada una arrastrará su historia, sus pasiones, sus problemas; todas quizás parezcan sacadas del pueblo de Comala.

martes, 29 de junio de 2010

MUERTE TEMPRANA

Sí, reconozco ser un admirador de Bruce Lee, me gustan sus películas y sigo su filosofía desde hace tiempo. He admirado su capacidad de entrenamiento y sacrificio desde siempre. Entrenaba unas 8 horas diarias a un ritmo vertiginoso. Además, y cómo no, para los que somos bajitos, también es de tener en cuenta que una persona de 1,67 metros de altura y 59 kilos de peso provocara tanto respeto y fervor con sus técnicas. Bruce murió joven, con tan solo 33 años. Se fue el hombre, nació el mito, como se suele decir. De todas sus películas me quedo con “Operación Dragón”, su último rodaje, pues es de las más entretenidas, aunque la lucha contra Chuck Norris en el coliseo romano con la que concluye “El furor del dragón” es de resaltar como una de las escenas que han pasado a la posteridad en el cine de acción. Era el más rápido, algunos decían que el más fuerte pero, sobre todo, desarrolló su propia filosofía entroncando con el Tao, ya comentado con anterioridad en este Blog. “Be water my friend”. Adáptate, fluye, no seas rígido. ¿Por qué murió tan pronto? ¿Estaba enfermo?, ¿sobreentrenado?, ¿tomó algo que le provocó una reacción alérgica?... Es un misterio.

Podemos unir la muerte de su hijo, Brandon Lee, a estos enigmas. Con 28 años, una bala de verdad se cruzó en le rodaje de “El Cuervo”, la película cuyo título nos recuerda al maravilloso cuento de Poe y que relata una historia entre trágica y bella sobre el amor y la venganza más allá de la muerte. Con una banda sonora para recordar, una estética gótica que estremece, “El Cuervo” deja el corazón helado (quizás no tanto como el poema homónimo, pero estos tiempos son así).

Dureza y flexibilidad, vida y muerte, amor y venganza… Quizás todo en el mundo sea la armonía de los contrarios. Hasta siempre Bruce Lee. Hasta siempre Brandon Lee.

viernes, 25 de junio de 2010

EN LA CARRETERA


Tengo un coche que tiene más de diez años y unos 200.000 kilómetros. Me lo compré a tocateja para poder moverme por motivos de trabajo. Le he cogido cariño. Es un Daewo encantador con matrícula del norte que, cuando acelero, ruge que da gusto en plan “Mad Max”. Pero tranquilos, todavía no me ha dado por vestirme igual que Mel Gibson. Cuando me tiro a la carretera a hacer kilómetros con susodicha máquina, me acuerdo de innumerables libros, pero, sobre todo, de uno: “En la carretera” de Jack Kerouac (1922-1962).
En esta “road movie” literaria me di cuenta, por primera vez, de lo parecidas que podemos ser las personas, a pesar del tiempo y la diferencia de país. Fue con una frase de uno de los personajes. Éste imaginaba, para amenizar su viaje, que cortaba todos los árboles y edificios que veía al pasar con una sierra gigante. Yo, de pequeño, cuando viajaba con mis padres para ver a la familia que vivía fuera del pueblo, hacía lo mismo.
Me imagino ahora, cuando me toca conducir, a todos sus personajes: a Sal Paradise, alter ego de Jack, hablando de sus cosas y a Dean Moriarty, mi personaje preferido, harto de cerveza e intentando componer algún poema. Me imagino recorriendo miles de kilómetros con esa mezcla de jazz, cerveza y poesía de verso libre sobre la caída de América, al más puro estilo Allen Ginsberg.

La generación beat abrió el paso a muchos movimientos que vendrían a continuación. Por entonces, en la América de los 50, mientras James Dean retaba a macarras a carreras de coche, nuestros beatniks se atiborraban de estupefacientes y hablaban del Karma. Todo tiene su gracia.

Al aparcar el coche, me sigo acordando de la carretera.

lunes, 21 de junio de 2010

ENCUENTROS


Cuando pensamos en viajar al espacio, pensamos en que la vida se debería componer de marcianos cabezones con naves provistas de superarmas láser. Buscamos fuera, algo distinto a la que tenemos aquí, o quizás no tanto.

¿Qué pasaría si, en realidad, lo que nos espera es chocar con nuestros propios recuerdos, nuestros propios miedos, nuestros fracasos? ¿Y si la energía extraterrestre se basara en crear vidas de nuestra propia vida?
Sobre estas reflexiones trata la novela de ciencia ficción “Solaris”, del escritor polaco Stanislaw Lem (1921-2006). Kris Kelvin, psicólogo de la tierra, vuela hasta la estación Solaris para poder aclarar ciertas cosas. Encuentra un ambiente raro, desordenado, sucio y a sus tripulantes totalmente desquiciados. Hay presencias que no deberían estar allí. Presencias creadas por un enorme océano inteligente, el océano de Solaris. Una de esas personas producidas por el ente extraterrestre es la mujer de Kelvin, fallecida a causa del suicidio. Navegando entre la oportunidad de una nueva vida con ella y el sufrimiento de no ser real, el protagonista va atormentándose cada vez más.

Mirar hacia nosotros mismos, ésa es la vida que deberíamos buscar.

jueves, 17 de junio de 2010

TAO


Hay libros que, en épocas de estrés o desasosiego, te trasmiten una calma espiritual necesaria para poder aguantar el tipo. Hace falta, de vez en cuando, relativizar problemas con algo que no sean libros de autoayuda escritos por cualquier iluminado de medio pelo; hace falta volver a los clásicos de toda la vida, los que influyeron a millones de personas.

Entre estos clásicos está el irrepetible “Tao Te King” de Lao Tse. La armonía de los contrarios o nuestra relación con el mundo están expuestas en el Tao. Cómo ha de ser un maestro, un gobernante, un hombre común, se establece asimismo en este breve libro. Entre las muchas cosas que se pueden leer, quizás lo más interesante y, enlazando con la máxima griega del “conócete a ti mismo”, sería la siguiente idea: “Quien conquista a los demás tiene fuerza, quien se conquista a si mismo, es realmente poderoso”.

Desde las artes marciales hasta muchos de los elementos de la vida cotidiana se ven influidos por esta filosofía. Para concluir, transcribo uno de los extractos más bellos:

“El camino claro parece oscuro
El camino progresivo parece regresivo
El camino suave parece abrupto.
La virtud superior parece un abismo
La gran blancura parece maculada
La exuberante Virtud parece incompleta
La virtud establecida parece harapienta
La virtud sólida parece fundida
La gran Cuadratura no tiene esquinas
Los grandes talentos maduran tardíamente
El gran Sonido es silencioso
La gran Forma carece de forma.”


Da que pensar.